Enfermedades como la hipertensión, obesidad, diabetes y trastornos de columna, son padecimientos cada vez más frecuentes en la población mundial. Nuestras rutinas y puestos de trabajo influyen en la aparición temprana de estas enfermedades.

Qué son las hernias discales

Nuestra columna vertebral, como todo en el cuerpo humano, es una obra de ingeniería de la naturaleza. Por ella pasan la mayoría de las conexiones nerviosas que controlan tanto los movimientos como las funciones básicas de órganos y músculos.

Una explicación sencilla, es que la hernia aparece cuando un disco (cojines suaves) entre dos huesos de la columna, comprime los nervios alrededor de la columna. Esto provoca un gran dolor que dependiendo de la zona afectada puede localizarse en distintas partes del cuerpo. La palabra hernia significa que hace bulto o sobresale.

Partes de la columna más afectadas por la hernias

La zona lumbar y cervical de la columna es donde se registran más problemas, el dolor baja por los glúteos y por la parte trasera del muslo hasta la pantorrilla. Lo fuerte del dolor depende de cuál disco se encuentre debilitado y la presión que ejerza el disco sobre el nervio. Algunas personas localizan el dolor en las dos piernas o experimentan hormigueo en los pies y sensación de entumecimiento.

Es frecuente pensar que las hernias discales afectan sobre todo a la población con edades más avanzadas. La juventud no escapa a esta afección, es importante tener claro que las hernias no se forman de un día a otro, en su mayoría, son el resultado acumulativo de malas posturas y esfuerzos mal realizados sin tomar medidas preventivas.

Realizar esfuerzos sin afectar la columna vertebral

Diariamente cargamos objetos o desempeñamos trabajos que requieren adoptar posturas incomodas. Tanto la tele como los ordenadores nos ocupan gran parte del día. Algunos consejos para realizar esfuerzos correctamente podrían ser:

  • Doblar las rodillas y las caderas cuando se levantan pesos y mantener la espalda recta.
  • Utilizar fajas que mantengan la zona lumbar protegida al cargar pesos.
  • Mantener el peso siempre cerca de nuestro cuerpo.
  • No adoptar posturas incomodas durante mucho tiempo.

Gimnasia del trabajo

Existen métodos de gimnasia del trabajo que nos ayudan a relajar las partes más afectadas o adormecidas cuando estamos largas jornadas en la misma posición.

Estos ejercicios son muy utilizados en las culturas asiáticas, los empresarios emplean una parte de la jornada laboral en este tipo de gimnasia. Los ejercicios favorecen la circulación sanguínea, activan zonas adormecidas y relajar el cuerpo ayudando a liberar el estrés que nos provoca nuestro trabajo.

Ejemplo de ejercicios para la oficina

  • Colocarse sentado en posición erguida (espalda recta) brazos a los lados del cuerpo lo más relajado posible, vista al frente y hombros hacia atrás.
  • Contraer el abdomen, realizar una respiración profunda pero muy despacio, trasladando todo el aire inspirado hacía nuestra caja torácica, debemos sentir cómo se llenan totalmente nuestros pulmones sin que la barriga se infle. Podemos repetirlo de 3 a 5 veces.
  • Realizar flexiones del cuello hacia delante y atrás, cada flexión debe ir acompañada de una respiración. Por ejemplo: tomamos aire en la flexión del cuello hacia delante y soltamos el aire hacia detrás.
  • El mismo ejercicio lo podemos realizar con flexiones del cuello lateral (tocarnos las orejas con los hombros) o (decir que no) y rotaciones de un lado a otro. Siempre se deben coordinar con la respiración para un mejor aprovechamiento del ejercicio.
  • En la misma posición, realizar movimientos con los brazos extendidos, círculos al frente, atrás, movimientos alternos al frente y atrás, siempre a la par de la respiración.

El método Pilates como alternativa preventiva

La respiración antes mencionada es muy utilizada por el método Pilates. Este favorece el fortalecimiento de la musculatura más interna. Estos músculos son los encargados de mantener el sostén de nuestro cuerpo. Cuando se debilitan, todo el peso y los esfuerzos diarios actúan directamente sobre las articulaciones y favorecen las lesiones.

Lo realmente importante de este método son las posibilidades preventivas que nos ofrece. Es recomendable su práctica tanto para las personas sanas como las que ya tienen hernias discales, pero si se encuentra en este caso se debe informar al instructor para que le oriente ejercicios específicos.

El Pilates se practica en grupos reducidos. Esto permite una mayor atención personalizada. Los ejercicios, si se realizan correctamente, son altamente terapéuticos, facilitan la orientación espacial, el equilibrio, flexibilidad y capacidades respiratorias.

La cirugía como una alternativa

Una intervención quirúrgica es otra forma de afrontar este padecimiento. Solo se recomienda en los casos más graves. Se considera una operación con un alto riesgo ya que se trabaja muy cerca de canales nerviosos que si son afectados pueden provocar problemas motores irreparables. Si no se encuentra en un caso extremo, debe agotar todos los métodos alternativos.