En las herencias existe un elemento esencial: el testamento. Se trata de un documento, no excesivamente caro, que no entraña grandes dificultades y cuya elaboración concierne al notario.

Existen bastantes reticencias a la hora de dar este paso; en cierto modo significa aceptar nuestra propia muerte, algo que no está muy asumido en nuestra sociedad, no obstante, llevar a cabo este trámite evitará muchas complicaciones y disputas entre los futuros herederos.

Elaboración de un testamento, el notario

Independientemente de cuál sea la situación patrimonial y personal, los abogados siempre recomiendan la elaboración de un testamento, tanto para ahorrar tiempo como para evitar problemas a los familiares. El procedimiento es sencillo. Primero hay que dirigirse a un notario, quien proporcionará la información sobre las leyes vigentes relacionadas con las herencias. A partir de aquí, el cliente tomará las decisiones oportunas respecto de quienes han de ser los herederos, que quedarán registrados en el testamento o Acto de Última Voluntad.

Según el Código Civil, el testamento es un contrato que se rige por un principio de libre autonomía. Sin embargo, hay que observar un cierto orden, ya que la ley establece unas normas, como por ejemplo el carácter de herederos forzosos del que gozan los hijos.

Herencia y escritura pública

La escritura pública de partición y adjudicación de una herencia es un documento que todos los herederos deben firmar ante notario. En dicho documento están descritos los bienes, su valor y la atribución o cuota de participación que le corresponde a cada heredero.

Si un heredero no estuviera de acuerdo con el reparto, el proceso quedará bloqueado. En última instancia será preciso acudir a los tribunales.

En el caso de que se haya designado un albacea, será éste quien se encargue de la partición.

Heredar deudas, "a beneficio de inventario"

Cabe la posibilidad de que el fallecido deje deudas en la herencia, por lo que los acreedores están en su derecho, siempre que sean con título ejecutivo –como las hipotecas– o reconocidas en el testamento, para reclamar lo que les corresponde antes de proceder a la partición de la herencia. El resto de acreedores también podrán reclamar a los herederos, aunque estos podrán proceder a la partición.

En este caso suele ocurrir que se acepte la herencia “a beneficio de inventario”. Con esta fórmula se da respuesta a las deudas hasta donde lleguen los bienes heredados, de tal modo que no se vea comprometido el patrimonio propio.

Cambios o anulaciones en la partición de una herencia

La partición de una herencia está sujeta a ciertas variables:

  • El reparto de una herencia se puede modificar siempre y cuando exista acuerdo entre todos los herederos.
  • Si un heredero está en desacuerdo con la partición puede pedir la anulación acudiendo a los tribunales.
  • En el supuesto de que surjan nuevos bienes del fallecido, estos se sumarán a la herencia y se procederá a un nuevo reparto.
  • En caso de omisión involuntaria de un heredero, los demás están obligados a darle la parte que le corresponde.
Para impugnar la partición de una herencia hay un plazo de cuatro años.

Gastos y administración de bienes de una herencia

Tanto notarios como registradores aplican una tarifa acorde con el valor total de los bienes que conforman una herencia.

La administración de los bienes, antes de que se realice la partición y previo acuerdo entre todos los herederos, pueden llevarse a cabo siempre que sea en lo referente a reparaciones, alquileres, etc. Lo que no puede hacerse es proceder a la venta hasta que no se hayan adjudicado por medio de la escritura de la partición.

A modo de excepción, el notario puede hacer una escritura de partición parcial sobre un bien concreto que, por circunstancias apremiantes, sea urgente vender. En cualquier caso, esta opción solo podrá realizarse siempre que todos los herederos estén de acuerdo.

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