Fumar es sólo un hábito, una desagradable, costosa y enfermiza costumbre a la que se aferra, con múltiples pretextos, la persona carente de la suficiente voluntad, o mejor aún, deseo de dejarlo de verdad.

Dejar de fumar no es de titanes

No es necesario ser una persona especial, ni escudarse en tal o cual medicina que no le hace el efecto deseado. Mal puede curarse quien realmente, en el fondo, no lo desea. Con un simple pero tenaz acto voluntarioso, no hay más que sustituir cada pastilla por un día sin encender el cigarro. Al poco tiempo, cuando los comprimidos se hayan terminado, el hábito ya estará a punto de desaparecer y el éxito aflorando.

Es claro que este sistema contundente es válido, asimismo, para aquellas personas que no tienen o no quieren comprar el medicamento "placebo". Tienen la ventaja de ahorrarse el dinero del producto y deben compensarlo con un simulacro o bien aumentando su dosis de voluntad, sólo voluntad, sólo deseo de querer, es lo único que se necesita.

Tabaco y publicidad

En los tiempos actuales, en los que la publicidad cumple un gran cometido y todos nos dejamos llevar por su agradable atractivo, cuesta creer cómo los fumadores adquieren sus cajetillas de tabaco con los amenazantes textos y macabros dibujos o fotografías que, obligatoriamente, hay que insertar en ellas.

Sólo falta que, con la compra, les obsequiaran con unas papeletas para el sorteo de un ataúd incluido tanatorio.

No importa, el fumador no tiene en cuenta estos avisos o se ríe de ellos, eso sí, entre golpe y golpe de tos o con la botella de oxígeno puesta.

Tabaco y salud

Resulta innecesario enumerar todas las enfermedades que produce fumar porque son muy conocidas; por algunos, de oídas, por otros, al ser víctimas de ellas, el conocimiento es completo y lamentable, ya que cada día ven incrementarse sus dolencias y profundo malestar.

Además, se añade el sufrimiento y participación pasiva de los familiares que conviven con el fumador que es, en definitiva, la doble penitencia que soportan los que, sin culpa, siguen ahí, a su lado, en especial los niños.

Campañas continuas de advertencias sirven de poco, no sólo en España, sino en otros países, como Chile, por ejemplo, donde el Gobierno, a través del Ministerio de Salud, ha lanzado una titulada "Contigo mejor salud". Es muy expresiva ya que, junto a la foto del rostro de una niña asombrada y rodeada de humo, figura el texto "Los niños no pueden elegir, usted sí. No fume ni permita que fumen delante de sus hijos". Extraordinaria recomendación y enhorabuena a todas las personas que la cumplan.

Tabaco y ahorro

Es ejemplar esa viñeta, ya antigua pero no por ello deja de ser actual, en la que un fumador recrimina, asombrado, a un señor cercano que prende fuego con la mayor naturalidad a un billete de banco. Uno y otro, hacen lo mismo, queman el dinero pero, aún así, el segundo no hace daño a su salud ni a los demás. Asombra el presupuesto que, en cada familia fumadora, se dedica a lo que ellos mismos llaman "vicio del tabaco".

Es los estancos es frecuente hacer cola para comprar cajetillas y cartones de lo que sabemos que ya, o más tarde, nos va a dañar.

Entonces, volviendo al principio, repitamos muy convencidos de una vez para siempre... hasta nunca, tabaco.