El haloperidol es un medicamento antipsicótico, neuroléptico y antiemético que se utiliza para el tratamiento de la esquizofrenia crónica, sobre todo cuando no se han logrado respuestas satisfactorias con otros fármacos. Otro tanto ocurre con los casos de ansiedad grave. El haloperidol se emplea también para tratar los ataques de psicosis agudas, como delirios crónicos, paranoides o esquizofrénicos, así como agitaciones psicomotrices causadas por estados maníacos o delirium tremens. Es igualmente eficaz para vómitos o movimientos anómalos, como pueden ser los tics motores, el síndrome de Tourette, el tartamudeo o la corea de Huntington.

Dosis y administración del haloperidol

Las dosis que se deben administrar de haloperidol son orientativas, ya que dependerá de cada paciente, de la evolución del trastorno y de la respuesta que se obtenga en el tratamiento. Las dosis, obviamente, también variarán en función de cuál sea el trastorno a tratar:

  • Como neuroléptico: Para episodios agudos de esquizofrenia, delirium tremens, síndrome de Korsakoff o paranoia aguda se administrarán entre 5 y 10 mg. vía parenteral cada hora hasta obtener un control de los síntomas, o bien hasta un máximo de 60 mg. al día. Si se administra por vía oral se requerirá, prácticamente, duplicar la dosis anterior. Cuando se trata de trastornos crónicos de la personalidad o bien de esquizofrenia o alcoholismo, también crónicos, la dosis a administrar será de 1 a 3 mg. 3 veces al día por vía oral. Dependiendo de cuál sea la respuesta, esta dosis se puede aumentar hasta los 10 o 20 mg.
  • Agitación psicomotriz: En la fase aguda de 5 a 10 mg. IV o IM. En la fase crónica de 0.5 a 1 mg. 3 veces al día por vía oral. Si es necesario se puede aumentar a 2 o 3 mg. 3 veces al día.
  • Dolor crónico: Entre 0.5 y 1 mg. por vía oral 3 veces al día.
  • Antiemético: Vomitos centrales 5 mg. IV o IM. Para prevenir vómitos en los post operatorios la dosis será de 2.5 a 5 mg. IV o IM tras la cirugía.
Para los pacientes de la tercera edad se utilizará la mitad de las dosis que se emplean para los adultos, ajustándose según sea la respuesta. Por lo que respecta a los niños la dosis será de 0.1 mg. por cada 3 kg. de peso, administrado por vía oral 3 veces al día, y también ajustándose la dosis en caso de que sea necesario.

Efectos adversos o colaterales del haloperidol

Existen ciertos síntomas que pueden ser provocados por el haloperidol. En el caso de que estos efectos secundarios revistan una mayor gravedad de lo que sería normal o que se prolonguen en el tiempo, se debería avisar de inmediato al médico:

  • Somnolencia.
  • Boca seca o aumento de la salivación.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida del apetito.
  • Acidez estomacal.
  • Náuseas o vómito.
  • Dificultades en el sueño.
  • Falta de expresividad en la cara.
  • Nistagmo.
  • Movimientos incontrolados de cualquier parte del cuerpo.
  • Intranquilidad, agitación o nerviosismo.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Cefaleas.
  • Mareos.
  • Dolor en los senos, aumento del tamaño de los mismos o secreción de leche.
  • Ausencia de algunos periodos menstruales.
  • Dificultades para orinar.
  • Disminución de la capacidad sexual en los hombres.
  • Aumento del deseo sexual.
Hay otros síntomas que no son habituales y que pueden entrañar riesgos para la salud. En el caso de que se presenten se debe poner en conocimiento del médico:

  • Dificultad al tragar o respirar.
  • Movimientos ondulantes de la lengua o que esta asome fuera de la boca.
  • Movimientos incontrolables y rítmicos en la cara, boca o mandíbula.
  • Fiebre.
  • Rigidez muscular.
  • Confusión.
  • Arritmias.
  • Sudoración.
  • Disminución de la sed.
  • Contracturas musculares.
  • Convulsiones.
  • Dolor, cambios en la coloración de los ojos o disminución de la visión.
  • Sarpullido.
  • Erecciones que pueden durar horas.

El haloperidol en el embarazo y la lactancia

Aunque se han observado algunos casos donde se han presentado algunas anomalías fetales durante el embarazo con el uso del haloperidol, el incremento es muy poco significativo. Por otra parte esta observación se ha efectuado, sobre todo, cuando el haloperidol se ha utilizado en combinación con otras drogas. En cualquier caso deberá valorarse si el beneficio es superior al riesgo. En cuanto a la lactancia cabe señalar que el haloperidol se excreta en la leche materna, razón por la que también deberán valorarse los beneficios frente a los riesgos, ya que se han observado casos de niños con síntomas extrapiramidales.

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