En nuestras raíces están ancladas las antiguas creencias paganas, que con la implantación del cristianismo fueron, en muchos casos, transformadas y reconvertidas, hasta llegar renovadas a nuestro calendario actual de celebraciones. Aunque a primera vista pueda parecer un hecho sorprendente, la realidad es que la Navidad, la celebración de la Pascua o la fiesta de la Candelaria, entre otras, provienen de festividades celtas o sajonas. Incluso la forma de celebrarlas ha variado menos de lo que se pueda pensar, si se deja a un lado el aspecto comercial predominante desde hace unas décadas.

Los sabbats o principales festividades paganas

A lo largo del año solar había, y todavía hay para los wiccanos, un total de ocho sabbats, que se corresponden con las principales celebraciones del ciclo solar, por ser precisamente el sol, junto con la luna, las dos deidades principales en torno a las cuales gira todo el calendario ritual pagano. Los sabbats con sus correspondientes fechas, son los siguientes:

1.- Shamain: 31 de octubre

2.- Yule: 21 de diciembre

3.- Imbolc: 1 de febrero

4.- Ostara: 21 de marzo

5.- Beltane: 1 de mayo

6.- Litha: 21 de junio

7.- Lammas: 1 de agosto

8.- Mabon: 21 de septiembre

Halloween o Shamain

Principio y fin del ciclo solar pagano. Shamain, que actualmente se celebra en los países anglosajones bajo el nombre de Halloween, y en otros países se celebra el 1 de noviembre, como el día de todos los santos. Esta festividad fue en tiempos de los druidas el fin de año pagano, y era, junto con Beltane, la gran noche espiritual, ya que los antiguos europeos consideraban que en estas dos noches las leyes del tiempo y del espacio variaban, y el velo que separaba el mundo físico del espiritual se tornaba más fino, por lo que constituían los momentos más propicios del año para comunicarse con el mundo espiritual y se aprovechaba, entre otras cosas, para invocar su favor y protección.

El predecesor pagano de la Navidad

Yule coincide con el solsticio de invierno y festeja el nacimiento del Niño Sol, dado que a partir de esta fecha los días comienzan a ser más largos. Esta festividad pagana daría lugar con el transcurso del tiempo a la actual Navidad, en la que también se celebra el nacimiento del Niño Dios. Hasta nuestros días en inglés sigue utilizándose la palabra Yuletide para referirse a la Navidad. La forma en que se celebraba por parte de los antiguos pobladores europeos ha llegado hasta los modernos occidentales en un grado mucho mayor del que se podría imaginar. Así, por ejemplo, la tradición de decorar el interior de las casas con plantas verdes fue la predecesora del actual árbol de Navidad.

Otras fiestas de origen pagano

Imbolc era en tiempos de los druidas el festival de los corderos lechales, y curiosamente coincide con la actual fiesta religiosa de la Candelaria, que se celebra el día 2 de febrero. Uno de los símbolos característicos de estos días eran las velas encendidas, de donde bien podría proceder el nombre de la festividad actual. Los orígenes de esta ocasión podrían ser por lo tanto muy anteriores a las teorías que la sitúan como un rito de tipo penitencial en Roma, y también coincide el papel que Santa Brígida desempeña en esta celebración con el de la antigua Brighid, que representaba a la diosa pagana en su etapa de doncella.

La palabra Ostara es la que dio lugar a la palabra alemana Ostern y a la inglesa Eastern, ambas relativas a la Pascua y empleadas en la actualidad. Coincide con el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Los paganos celebraban la fertilidad de la diosa, y los símbolos del huevo y el conejo han perdurado hasta el día de hoy. De Eostre, la diosa lunar sajona de la fertilidad, proviene la palabra estrógeno.

El día 1 de mayo, coincidiendo con la antigua Beltane, se celebran numerosas fiestas por todo el norte y centro de Europa, y aquí tienen su origen los pintorescos Maibaum (árbol de mayo) de Alemania, en torno a los cuales la gente baila para festejar la llegada de la primavera.

Es de muchos conocido el origen pagano de la noche de San Juan, la noche mágica que sigue al día en el que el dios sol alcanza su plenitud, y en su honor se encienden las hogueras purificadoras que han de quemar todo lo que se quiere dejar atrás. Este ritual se corresponde con el Litha pagano.

Lammas era la ocasión para celebrar la cosecha, y representaba la madurez del dios sol, y con Maybon llegaba la segunda cosecha, junto con el inicio del declive del ciclo solar. Estas festividades no han mantenido la relevancia religiosa de las otras hasta nuestros días, sin embargo actualmente, es el periodo en el que se disfruta de las vacaciones de verano, cuando el sol está en su máximo esplendor.