
- Halloween Pumpking - nevadafamilylaw.typepad.com
Alcanzando tintes distintos por cada país que recorre, la fiesta de noche de brujas -conocida globalmente como Halloween- parece fundirse con las tradiciones localistas de cada territorio/nación que contamina: pareciera como una marea negruzca y gótica que tiñe a cada nación de naranja y negro; de murciélagos y duendes, y claro, últimamente de zombies con dilemas vampíricos.
De Celtas Vampirescos y otros cuentos
Según Wikipedia (2009), el fiesta del Halloween "tiene su origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de todos los santos". En gran parte, es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso" Mientras que para los celtas, la noche del Samhain era el abrazo con el Otro mundo y el paso de todo tipo de espíritus.
Es así como la raíz mas pura de esta tradición fantasmagórica y lentejuelera se remonta al tunel o paso de espiritus de una realidad a otra.
De Romanos momificados y escoceces enmascarados
Para los romanos representó la riqueza de la cosecha. Es por eso que la noche de brujas está grandemente ligada con la manzana o las frutas. En Escocia dichos espíritus fueron suplantados por hombres con mascaras (Wikipedia, 2009), y de ahí proviene la manía esquizofrénica de disfrazarnos de momias, vampiros y hasta de enfermeras.
Siglos después, los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) que fue trasladada del 13 de mayo al 1 de noviembre (Wikipedia, 2009).
Y la verdad de la verdad es que la fiesta de Halloween y sus tradiciones están conformada a manera de pócima mágica: agregue Irlandeses hambreados, mezclé la Fiesta de Todos los Santos, ponga una Jack-o´-lantern y diga a media voz y con acento anglosajón: "All Hallow´s Eve" (Víspera de Todos Los Santos)
El Pumpking de U.S.A: Americanización Histérica
El brazo inmenso de la mercadotecnia estadunidense ha terminado por alcanzar también esta fiesta y por convertirla en un producto irresistible del "materialismo histérico" la mercadotecnia y la publicidad. A manera de coloquio de Beisball o de American Futball, la noche de brujas es un fenómeno a todos niveles: desde los inocentes niños que aprovechan para divertirse; las parejas jóvenes que salen en noche de brujas a pasar un divertido rato; hasta los espectros y especímenes más raros de adolescentes que hacen cultos a Satanás; claro, entre otros.
En 1921 explota el primer desfile propiamente masivo celebrado en Minnesota. La internalización se dio después, en la décadas de los primero a través de radio, luego a través del cine y series de televisión. La historia, tradiciones y costumbres que han devenido después de eso, parecen ser incontables.
De Aztecas y murciélagos: del border y otros relatos
Apegado al Día de Muertos, el Halloween se funde con el misticismo de los pueblos prehispánicos que aun retumban en nosotros creando, escenarios que pudieran parecernos increíbles.
Entre las bandas representa quizá un día de liberación: de aquí derivan por supuesto, actos vandálicos y de grafiti; entre los cinéfilos: la bienvenido a algún buen film de terror o thriller.
En México se ha establecido una lucha constante por impedir que las costumbres estadunidenses invadan o terminen por opacar las nuestras. Lo cierto es que nadie puede con el monstro del fenómeno de lo transfronterizo.
Ver un altar de muertos, ha terminado por recordar que de esa lucha no se sale impune. Aún así no todo es derrota. Hemos crecido más ricos: fantasmas y brujas estrafalarias y velas y altares de muertos al día siguiente.
Lo importante es que queda en nosotros esa huella permanente de lo “oscuro”. La curiosidad que sentimos por la mística intrínseca de la fiesta, por el sonido carnavalesco de lo prohibido. El Halloween es quizá eso: el amor por lo grotesco y su tranformación en belleza y ruido.
