No sólo de pan vive el hombre. Esta expresión española proveniente de las Sagradas Escrituras cuando en el desierto el diablo tentó a Jesús diciéndole: Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Jesús respondió: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt. 4,3-4) Si la aplicamos a la Paleontología, no sólo dinosaurios y homínidos son el centro de atención de esta ciencia. También otras especies saltan a la palestra, y entre ellas destacan este año 2012 los quelonios.

Nueva especie de tortuga hallada en Lérida

Un equipo de investigadores del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, del Museo de la Conca Dellá y de la Universidad Autónoma de Barcelona, han hallado los restos fósiles de una nueva especie de tortuga bautizada como Polysternon isonae por hallarse en el municipio de Isona i Conca Dellá en la provincia de Lérida en España.

En uno de los yacimientos de Isona, el del Barranc de Torrebilles, los paleontólogos descubrieron en un estrato de gres restos bastante completos que han permitido describir esta nueva especie de tortuga. Se recuperaron en dos campañas de excavación (2008/2009) y no han sido publicados hasta febrero del 2012. Consisten en decenas de placas aisladas derivadas de la fragmentación del caparazón, así como dos trozos de armazón que aunque incompletos, muestran rasgos morfológicos que han permitido describir Polysternon isonae.

Hasta ahora se conocían dos especies del género Polysternon: la provinciale y la atlanticum, además de una posible tercera, la mechinorum.

Polysternon isonae convivió con los dinosaurios hace entre 65 y 70 millones de años y se extinguió al final del período Cretáceo, y los paleontólogos creen que fue la última especie del género Polysternon. Tenía el caparazón ovalado y medía 50 centímetros de largo y 40 de ancho siendo animales adaptados a la natación que vivían en aguas dulces en las profundidades de ríos y lagos. El ecosistema en el Prepirineo en el Cretáceo era el de una llanura costera con clima tropical y vegetación abundante en la que habría hasta palmeras. Habitado junto a las tortugas por dinosaurios, cocodrilos, peces y otras especies, los restos están saliendo a la luz gracias a varias campañas de excavación que desde hace años se hacen en la zona.

Un quelonio gigante en Colombia

Se ha bautizado la especie como Carbonemys cofrinii, etimológicamente tortuga de carbón porque el ejemplar fue encontrado en El Cerrejón, una mina a cielo abierto en el norte de Colombia en la que se extrae este mineral. El hallazgo se produjo en 2005 por un equipo de científicos de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) y el estudio se ha publicado en mayo del 2012 en la revista Journal of Systematic Paleontology.

Los paleontólogos creen que tortugas parientes de Carbonemys cofrinii, pero menores en tamaño, convivieron con los dinosaurios, pero la versión gigante de esta especie surgió unos cinco millones de años después de la extinción de los dinosaurios hará unos 60 millones de años. Del tamaño de un coche pequeño, tenía una poderosa mandíbula que denota que fue un depredador de otros reptiles. Un increíble caparazón que mide 1,72 metros, casi igual que Edwin Cadena, el estudiante de paleontología que la descubrió; y un cráneo que medía 24 centímetros, hace que sea la mayor tortuga hallada en la zona y una de las más grandes encontradas hasta ahora. Esta especie pertenecía a un grupo de tortugas ya extintas denominadas pelomedusoides.

Su hábitat contemplaba una gran variedad de reptiles gigantes como por ejemplo la serpiente más grande encontrada hasta la fecha, la Titanoboa cerrejonensis. El por qué del gigantismo en este ecosistema es una de las preguntas que se hacen los investigadores que apuntan a que una combinación de cambios en el ecosistema como la escasa presencia de depredadores, un hábitat muy amplio, abundantes recursos alimenticios y cambios en el clima favorables, propiciaron un aumento paulatino de tamaño de estas especies.

Un coito duradero: 47 millones de años

La revista Biology Letters de la Royal Society británica, presenta en junio del 2012 un trabajo de científicos alemanes que encontraron fósiles de esta especie unidos en la postura del coito. Las tortugas se encontraron en el yacimiento de Messel, cerca de Darmstadt (Alemania), Patrimonio Mundial de la Humanidad otorgado por la Unesco por su valor paleontológico. Sus descubridores, un equipo de la Universidad de Tübingen, creen que habían iniciado el acto sexual en las aguas del lago que existía en aquel lugar en el Eoceno muriendo envenenadas por la emisión de gases tóxicos procedentes de una erupción volcánica quedando enterradas en los sedimentos lacustres. En los últimos treinta años se han encontrado nueve parejas de tortugas en este yacimiento, en la mayoría de los casos juntos o a una distancia de tan solo 30 centímetros o menos.

La especie a la que pertenecen los fósiles hallados es Allaeochelys crassesculpta, que tienen un tamaño de unos 20 centímetros de largo y en la que las hembras son mayores que los machos. Esta especie ya extinta tiene parientes vivos, las llamadas tortugas de nariz de cerdo (Carettochelys insculpta), que son mucho mayores y viven en Australia y Papúa Nueva Guinea.

La controversia del sexo de los fósiles hacía especular sobre si por ejemplo eran dos machos combatiendo, pero según el estudio de los investigadores alemanes queda demostrado que los cuerpos fosilizados datados hace 47 millones de años, estaban apareándose, ya que sus partes traseras siempre están orientadas una hacia la otra, y con las colas en la postura característica del apareamiento, lo que verifica la hipótesis. Hasta ahora existían muchos ejemplos de insectos copulando preservados en ámbar durante millones de años pero ninguno de dos animales vertebrados preservados durante la realización del acto sexual, lo que da un mayor empaque al hallazgo.

Como se ve no sólo dinosaurios y homínidos destacan en los hallazgos paleontológicos. Los quelonios y concretamente las tortugas, son protagonistas de élite en el año 2012.