El cocodrilo es un reptil arcosaurio por el que parece que no ha pasado la evolución sufrida por otros grupos de animales que viven o vivieron en la Tierra en alguno de sus momentos temporales. Pero no por esta apariencia de primitivismo se puede hablar de la no especialización de los cocodrilos y también este grupo sufrió su evolución partiendo de un antepasado común; la línea troncal de su árbol filogenético se ha reafirmado con la aparición de restos fósiles de este antepasado común que han sido hallados en Marruecos.

Aegisuchus witmeri

El paleontólogo estadounidense Casey Holliday, de la Universidad de Missouri al frente de un equipo de investigadores descubrieron los restos fósiles de un arcosaurio antepasado de los cocodrilos africanos actuales en las desérticas tierras de Marruecos, lo que demuestra una vez más los profundos cambios geológicos sufridos por el planeta Tierra con cambios climáticos y edafológicos que demuestran las diferencia con la actualidad. Marruecos, país del Magreb con una gran parte de territorio desértico o semiárido, fue en su día un terreno donde los cocodrilos tuvieron oportunidad de vivir en ambientes húmedos y con fuentes naturales de agua.

La especie descubierta recibe el nombre científico de Aegisuchus witmeri aunque el equipo la ha apodado de modo informal como Shieldcroc que etimológicamente significa cocodrilo con escudo por la forma peculiar de su cabeza en la que tendría una piel muy gruesa que le serviría como protector.

A finales de enero del 2012, la prestigiosa revista científica PLoS ONE, publica los resultados de sus investigaciones y como conclusión principal destaca que esta especie descubierta por Holliday y su equipo sería en antepasado común de todos los cocodrilos que hoy habitan los territorios africanos lo que puede abrir nuevos caminos para estudiar la evolución de los arcosaurios africanos y ver los cambios evolutivos desde su tronco común.

Su escala temporal está datada en unos 95 millones de años, en el final del periodo Cretácico, donde los dinosaurios dominaban la Tierra y de los que este arcosaurio sería su competidor en los hábitats del actual Marruecos. El mundo de los dinosaurios es la estrella de la Paleontología, pero en el caso de Aegisuchus y otros parientes, el tiempo y los hallazgos están aportando multitud de restos, en cantidad y en diversificación de los mismos, que se está planteando por parte de algunos paleontólogos el empezar a hablar de la Era de los cocodrilos como Holliday indica en un comunicado hecho en la Universidad de Missouri.

Historia de un hallazgo

Paleontológicamente hablando, encontrar huesos fósiles, icnitas, coprolitos, cáscaras de huevos, etc; es una gran suerte. Hallazgos planificados en campañas de prospección y luego excavación, o fortuitos tras obras o simplemente un paseo por el lugar adecuado, son los caminos para encontrar los fósiles de las especies que un día habitaron la faz de la Tierra. Dinosaurios, arcosaurios, micromamíferos, antropoides, homínidos, insectos, plantas, etc; son los restos fósiles que se prestan a estos encuentros y que luego en función de su calidad o de su importancia, acaban en los fondos de un museo sin más pena que gloria o se convierten en las estrellas del centro expositor por la importancia del hallazgo o por su recorrido mediático,

El caso de Aegisuchus es la historia de muchos fósiles. Encontrado en épocas pasadas en Marruecos, fue a parar al Museo Real de Ontario en Toronto (Canadá) y acabó como un fósil más en sus vitrinas.

Morfología

Holliday lo estudió con detenimiento cuando cayó en sus manos y se fijó en las abolladuras y protuberancias del cráneo en torno a un área más o menos circular, lo que era un detalle inédito en el mundo de los cocodrilos.

Una vez estudiado el cráneo se llegó a la conclusión que esta especie de armadura ósea serviría como semáforo sexual en los machos con el fin de atraer a la hembras de su especie, como función intimidatoria ante posibles rivales y como un termostato regulador que controlase la temperatura corporal de Aegisuchus. El estudio lo completó comparando este fragmento con cráneos de otros cocodrilos y vio que era mucho más plano que los de especies que ya se conocían.

Su confluencia temporal con los dinosaurios abre la posibilidad de choques aunque Holliday y su compañero y coautor del estudio Nick Gardner de la Universidad de Marshall en los Estados Unidos, creen que sería imposible un enfrentamiento en los contactos que se produjeran, pues las mandíbulas de Shieldcroc estaban preparadas para atrapar peces y no otras presas. Podría parecerse en este sentido a los actuales gaviales de la India superespecializados en la caza de peces con un hocico muy fino y puntiagudo que le estira la cara alejándola de sus primos aligátores, caimanes y cocodrilos. Ambos autores afirman que la estrategia cazadora de Aegisuchus sería la espera hasta que algún pez pasara por delante de su gran boca

Para terminar su estudio determinaron el tamaño total del cocodrilo prehistórico estimando una longitud de 9 metros y medio y un anchura de un metro y medio, lo que le daría un fiero aspecto aunque alejado de muchos de los gigantes dinosaurios.

Nuevas líneas de investigación

Cuando cualquier fósil aporta datos nuevos o confirma tesis ya expuestas pero sin demostrar, se abren nuevas posibilidades de investigación que complementen los estudios ya existentes sobre la especie, su hábitat, etc.

En el caso de Aegisuchus el trabajo de los investigadores es importante porque deriva todos los cocodrilianos africanos a su tronco común. En este recorrido se pueden empezar trabajos sobre las línea evolutivas y ver los resultados que hoy presentan sus descendientes los cocodrilos del continente africano, bien alejados morfológicamente de su ancestro común el Aegisuchus witmeri o Shieldcroc como de forma no formal es conocido por los investigadores.

Habrá que esperar nuevos hallazgos que complementen este trozo de cráneo que parece poco para un animal tan grande e importante en la línea evolutiva de los grandes arcosaurios de África.