Desde que los dinosaurios fueron reconocidos como especie que vivió en la Tierra en los periodos Triásico, Jurásico, y Cretácico, el interés del ser humano por estos animales no ha hecho más que ir en aumento paulatinamente. Una parte de los trabajos sobre estos reptiles, está dedicado a su reproducción, y más concretamente, lo que se refiere a sus nidos donde se han hallado restos fósiles, tanto de huevos como embriones y crías.

Sudáfrica. Parque Nacional Golden Gate Highlands

En el año 2005 comenzaron en Sudáfrica un trabajo paleontológico que ha sido la base del trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en enero del 2012. El autor principal de esta publicación es Robert Reisz, quien en conjunto con un equipo internacional de paleontólogos, desenterraron 10 nidos de dinosaurios de la especie Massospondylus. Lo más importante, es la datación de estos fósiles que ha sido cifrada en 190 millones de años, los más antiguos encontrados hasta el momento.

El dinosaurio reproductor es un prosaurópodo que vivió durante el Jurásico entre 200 y 183 millones de años a.C. El holotipo es el Massospondylus y fue catalogado por vez primera por el insigne Richard Owen en 1854 a partir de restos descubiertos en Sudáfrica. Este científico fue el que acuñó el término Dinosauriae, y esta especie fue de los primeros dinosaurios en ser catalogados.

Los nidos hallados en Sudáfrica se encontraron en diferentes estratos, y en cada nido se encontraron hasta 34 huevos, la mayoría con embriones. Además, el estudio revela el hallazgo de pequeñas huellas que parecen corresponder a las crías de este prosaurópodo. El trabajo indica la importancia en cuanto a que estas pisadas demuestran que las crías caminarían a cuatro patas a diferencia de los adultos que se cree que tenían una locomoción bípeda. Estas pisadas también corroboran las teorías que afirman que los pequeños dinosaurios permanecían en los nidos bajo el cuidado de sus progenitores durante algún tiempo, comportamiento conocido por los especialistas como fidelidad al nido.

Los huevos tienen un tamaño de entre 6 y 7 centímetros y se encontraron de forma ordenada, lo que parece que sería debido a que sus madres los pondrían cuidadosamente en orden tras la puesta. El equipo investigador cree que bajo las toneladas de roca que cubren la zona podría haber más nidos. La datación de los mismos los incluye en el periodo Jurásico Inferior y la excavación de la zona podría ser importantísima para seguir desentrañando la reproducción de los dinosaurios con nuevos hallazgos. No obstante, David Evans, coautor de este trabajo e investigador del Museo Royal Ontario en EEUU, afirma que a pesar de este importante descubrimiento todavía hay pocos fósiles que aporten información sobre la reproducción de estos reptiles, sobre todo de los pertenecientes a Triásico y Jurásico.

Formación de huevos fósiles

El hallazgo de los nidos con huevos dentro se debe al proceso gradual de fosilización que se tiene que producir dentro de unas características necesarias para su preservación en el tiempo. Tras su puesta, se producía un enterramiento bajo una fina capa de sedimento que los protegía de los predadores y de las inclemencias climatológicas. En esta ubicación recibían el contacto con las aguas subterráneas que fluían por los sedimentos y que entraban en contacto con los huevos depositando minerales. El material del caparazón del huevo se altera muy poco con la fosilización aunque pueden cristalizarse durante este proceso, principalmente porque es duro y está compuesto de una infinidad de placas con poros que permiten que el aire pase de fuera adentro y viceversa, lo que facilita la respiración de las crías. El interior del huevo se preserva raras veces, ya que el embrión está bañado por un líquido viscoso que generalmente impide que se reseque.

Antecedentes

El primer descubrimiento de huevos de dinosaurio fueron unas cáscaras encontradas por Jean Jaques Pouech en el sur de Francia en 1859, aunque al principio se creyó que eran fragmentos de huevos de aves gigantes por su gran tamaño. En 1869 Matheron encontró partes de huevos en mejor estado y los atribuyó a cocodrilos gigantes. Fue en 1877 cuando Paul Gervais publicó el primer trabajo con detalle sobre huevos que dijo que pertenecían a dinosaurios, huevos que en años posteriores se atribuyeron a una especie llamada Hypselosaurus.

Los primeros hallazgos de renombre se produjeron en la famosa expedición de 1923, donde un equipo del Museo de Historia Natural, se desplazó al desierto del Gobi encabezando el grupo el famoso paleontólogo Roy Chapman Andrews. Esta expedición fue la descubridora de los primeros nidos de dinosaurio. Mal catalogados al principio, se creyó que pertenecían a la especie de ceratópsido llamado Protoceratops, pariente del conocido Triceratops, y mucho más pequeño que este. Hoy, las últimas investigaciones han descubierto que pertenecen a una especie de oviraptores, dinosaurios celurosaurios especializados en robar huevos de los nidos de otros dinosaurios.

Otro hito destacado fue el descubrimiento en Montana de una colonia de nidificación de la especie cretácica del dinosaurio del género de los Hadrosaurios, llamados picos de pato por su peculiar boca, conocido como Maiasaura, que significa reptil buena madre. En 1979 se hallaron nidos con esqueletos de crías recién nacidas en nidos excavados en el barro del tamaño en diámetro de una mesa de comedor redonda. El equipo investigador concluyó que los agujeros se rellenaban de vegetales para hacer de colchón de la puesta, que consistía entre 18 y 30 huevos por camada.

Con este descubrimiento se puso de manifiesto el cuidado de la prole por parte de los dinosaurios y de ahí que se bautizara a esta especie como buena madre. Progenitores que cuidarían la puesta de la predación de otros dinosaurios y que prestarían una especial atención a las primeras etapas de sus crías, alimentándolos en el nido, incluso hay especialistas que piensan que las hembras incubarían los huevos.

Como colofón, este hallazgo sudafricano viene a cubrir un vacío en la fascinante carrera de conocer la cría de estos magníficos animales conocidos como dinosaurios.