La Ruta Romántica, la más antigua y famosa de Alemania, es un viaje ideal para conocer la historia, el arte y la gastronomía del país. Los 380 kilómetros que separan Wuzburg de Fussen muestran al viajero los pueblos más bonitos de Alemania.

Debe su nombre de Ruta Romántica al sentimiento que invade a los visitantes al contemplar las ciudades medievales: quedan fascinados y se sienten transportados a tiempos pasados.

Pueblos de la ruta romántica alemana: dónde dormir.Reservar alojamiento.

La magia del recorrido consiste en las vistas a paisajes siempre diferentes y en las ciudades que han conseguido guardar sus esencia durante siglos. Sin duda, lo mejor es realizar el recorrido en coche. La independencia del auto permite alargar o acortar la estancia en cada pueblo, dado que al ser la mayoría de ellos bastante pequeños, es posible recorrer tres o cuatro en el mismo día.

Salvo que se vaya en temporada alta no es necesario reservar alojamiento dado que es fácil encontrar pensiones en las que dormir en todos los pueblos de la ruta romántica.

Wurzburg, ciudad imperial

Uno de sus mayores atractivos es la Residenz (Patrimonio de la Unesco).El edifico llama la atención por su gran tamaño y sus bonitos jardines (entrada gratuita). En su interior (8 euros la entrada), impresiona la escalera principal que conduce a uno de los mayores frescos del mundo.

Una vez inmersos en la ciudad, son recomendables varios edificios: la Catedral (cuyo órgano es impresionante), la vieja Universidad, y la iglesia Stift Haug, donde en lugar del clásico altar hay un enorme cuadro de la Crucifixión pintado por Tintoretto.

Al otro lado del río (el Alte Mainbrucke es un puente lleno de encanto), en medio de viñedos, se encuentra la Fortaleza Marienberg. Se puede subir a ella en coche o en autobús, pero los que hagan el camino a pie, verán recompensado su esfuerzo con el disfrute, poco a poco, del paisaje. Una vez arriba, se puede visitar la Fortaleza pero las vistas de la ciudad merce la pena por sí solas.

Tomar un vino blanco típico de la zona es la mejor forma de despedirse de Wurzburg

Bamberg, ciudad Patrimonio de la Humanidad

El Altes Hofhaltung (Ayuntamiento), en mitad del puente Obere Brucke es un edificio singular.

Su famoso barrio de pescadores, también llamado la pequeña Venecia también es digno de visitar.

La Catedral y la Abadía de St. Michael (desde donde se disfrutan de unas bonitas vistas de la ciudad) son dos de las paradas obligatorias en esta ciudad rodeada de pequeños canales.

Aquí, la despedida hay que hacerla levantando una jarra de cerveza. La cerveza de Bamberg ya se menciona en 1903, en un documento del canónigo Udalrico quién ordenó que el día de su muerte se diera alimento y cerveza a los mendigos. En Bamberg hay nueve fábricas de cerveza, la más famosa es la cerveza ahumada.

Rothenburg ob der Tauber, el pueblo más bonito de Alemania

Pocas ciudades ofrecen una atmósfera tan sugestiva para el visitante como Rothenburg. En cuanto se traspasa la puerta de la muralla da la sensación de estar en un cuento.

En este pueblo medieval lo mejor es callejear y callejear. El simple hecho de recorrer sus empedradas callejuelas ya merece la pena, a pesar de la gran cantidad de turistas que hay.

Las mejores vistas de la ribera del río Tauber se obtienen desde el Burggarden (jardín del castillo del que sólo quedan pequeños restos). El otro típico lugar es el Ayuntamiento que preside la Plaza del Mercado.

En Rothenburg se encuentra una de las más famosas tiendas-museo de la Navidad. Tanto si gusta esta festividad como si no, es recomendable verla.

Dinkelsbürg, un lugar de cuento

Antigua ciudad con casco histórico, fortificación con puertas y torres, murallas y fosos. El coche se ha de dejar en un párking gratuito a las afueras dado que dentro está prohibido aparcar.

La catedral de St. Georg domina el centro pero recorrerla siguiendo sus torreones es algo que el viajero no ha de dejar pasar.

Además, cada noche hay un tour por la ciudad (en alemán o inglés) en el que un actor-guía explica toda la historia de esta parada de la Ruta Romántica.

Tiene un encanto parecido Rothenburg, pero aquí hay muchos menos turistas con lo que resulta todo mucho más auténtico.

Otra cosa que comparte con la parada anterior son las Schneeballen: típicos dulces que recuerdan a las bolas de nieve, las hay rebozadas en chocolate, vainilla, limón, coco...

Nördlingen, ciudad medieval

Antigua ciudad imperial con murallas completamente originales y que pueden ser recorridas en toda su extensión, algo único en Alemania. Sus casas del siglo XIV le dan un aspecto medieval. El mejor punto para ver el pueblo es la torre de la Iglesia de San Jorge, de 90 metros de altura.

Esta ciudad, que se encuentra en medio de un gigantesco cráter de meteorito caído hace millones de años, puede ser vista en unas dos horas.

Augsburg, cultura por los cuatro costados

Es la ciudad que, por sus dimensiones, llevará más tiempo recorrer. Por sus calles pasaron dos personajes ilustres: el escritor Bertol Brecht y Leopold Mozart, padre del mítico músico.

La zona principal es la que rodea la calle Maximiliam. Sus tres fuentes de influencia italiana acompañan al caminante en la visita.

Como curiosidad, visitad la Fuggerei: es el más antiguo barrio con casas sociales del mundo, cuyos habitantes pagan de alquiler un euro al año.

Fussen, el Castillo del Rey Loco

La ruta romántica acaba en Fussen: el pueblo de los palacios reales de Neuschwanstein (lo mejor es comprar las entradas por internet para evitar las largas colas) y Hohenschwangau. Aunque los castillos de Luis II de Baviera, el Rey Loco, centran la atención, los paisajes que se pueden recorrer son espectaculares.

Si se dispone de más tiempo, la Selva Negra es la mejor opción para seguir disfrutando de los singulares pueblos de Alemania.No se lo piense: la ruta romántica de Alemania no le defraudará.