Aline y Robert Crumb se consideran un caso único en la historia del cómic, y no les falta razón. Enamorados desde hace más de tres décadas y casados desde hace 33 años, han compartido trabajo durante casi el mismo tiempo en diversas historias que ahora aparecen recopiladas en el libro ¡Háblame de amor!. Cómic underground en toda su esencia, que permite analizar la evolución de dos artistas tan singulares como los Crumb desde 1974 hasta hoy.

El trabajo colaborativo de Aline y Robert Crumb

Ediciones La Cúpula publica ¡Háblame de amor! al precio de 35 euros. El libro está compuesto de 35 historias escritas y dibujadas por Aline y Robert Crumb entre 1974 y 2011 y de una forma inusual. Cada uno se encarga de las apariciones de sí mismo. Aline traza y pone sus propias palabras en cada viñeta y Robert hace exactamente lo mismo. Un trabajo colaborativo que roza lo bizarro pero que encaja en la personalidad de sus autores.

El nombre más conocido de entre estos dos en el ámbito del cómic es el de Robert Crumb. Comenzó a trabajar como dibujante en 1962 y hoy se le considera uno de los grandes de la historia del noveno arte gracias a títulos como Fritz el gato o la más reciente Génesis. Aline Kominsky-Crumb entró algo más tarde en el mundillo, ya en los años 70. Se casaron en 1978, años después de empezar a colaborar en unas tiras que mucha gente cree que son dibujadas por Robert.

Estilos diferentes

Con la publicación de ¡Háblame de amor! se rompe ese viejo mito y, en cierta manera, se reivindica la figura de Aline Kominsky-Crumb más allá de la sombra de su marido. Lo cierto es que hay una clara diferencia de estilo entre Aline y Robert, a pesar de que se complementan a la perfección, no sólo ya en las historias vistas como un todo sino incluso en el interior de cada una de las viñetas que crean entre ambos.

¡Háblame de amor! es una obra biográfica, que narra la vida en común de esta pareja de autores. Con las exageraciones típicas que necesita un cómic underground de estas características, lo cierto es que los retratos que trazan Aline y Robert Crumb sobre si mismos son coherentes y realistas. Uno cabría esperar actitudes y comportamientos como las que describen las tiras al hablar con sus responsables.

Escenas sexuales explícitas

Al ser un retrato de una pareja, el libro abunda en escenas sexuales muy explícitas, que encajan en el tono desenfadado y personal que quieren los autores para cada uno de los episodios que contiene el libro, publicados originalmente en Weirdo, The New Yorker o Dirty Laundry Comics. De hecho, es éste último título el que da nombre al estilo que Aline y Robert Crumb imprimen a sus historias, dando a entender que no se esconden en ningún tema, sea sexo, religión, vida de pareja, sociedad, ser padres o cualquier otro.

Leyendo cronológicamente el trabajo conjunto de este matrimonio de artistas, se traza una hermosa evolución en sus estilos. Quizá no se note tanto en el guión, donde los experimentos y las costumbres de cada uno delos dos miembros de esta pareja tienen poco que ver con el paso del tiempo y sí con las inquietudes de cada historia concreta, pero sí en el dibujo. El trazo más sencillo y esquemático de las primeras tiras va dejando paso a la producción de viñetas mucho más elaboradas y recargadas, con un entintado mucho más significativo.

Cómic underground

Hay parodia y comedia en ¡Háblame de amor!, pero también mucho realismo. Hay un sincero autohomenaje a una forma de vivir y de disfrutar la cultura, sea cómic, cine o música. Pero sobre todo hay un retrato de dos personajes bohemios, rompedores, subversivos y profundamente enamorados entre sí, y eso convierte este libro en toda una rareza que sirve para trazar una particular cronología del cómic underground norteamericano de los últimos 35 años.