El haba o Vicia faba de la familia de las Leguminosas Papilionáceas, es una planta herbácea anual que puede llegar alcanzar hasta un metro de altura. La encontramos en huertos y tierras de labor, siendo una planta en su vertiente salvaje, muy agreste sobre todo en climas templados.

Esta planta con propiedades medicinales y grandes virtudes nutricionales, está contraindicada para las personas que sufren inflamación de los riñones. También su piel es poco digestiva, pero en puré o cocidas sin el pellejo son digeribles y no pierden ni un ápice de sus propiedades nutritivas.

Características de las habas

Los tallos de esta planta son simples, gruesos, frondosos y sin vello, de color verde claro; las hojas, pecioladas, se componen de uno o tres pares de folíolos grandes de color muy similar al tallo; las flores, pedunculadas, son grandes y con forma de mariposa, despiden un olor muy agradable; los frutos son legumbres carnosas de unos 12 centímetros de largo, conteniendo en su interior entre 5 y 6 semillas alargadas y aplastadas. Las vainas de las habas van negreando a medida que maduran.

A la haba también se la conoce en castellano por haba común, en euskera se la llama baba, en catalán, fava, favera o faba, y en gallego y portugués, fava o faveira.

Propiedades de las habas

Las habas tienen proteínas, provitamina A, vitaminas del grupo B y vitamina C y E, también fósforo y zinc. Tienen aplicaciones terapéuticas en casos de: reumatismo crónico, infecciones urinarias, gota, ciática, jaqueca, tos o vómitos, entre otras aplicaciones. También hay quien considera que la haba tiene propiedades afrodisíacas. Pero sobre todo a la haba siempre se la ha destacado por sus propiedades diuréticas y depurativas al igual que otras plantas medicinales como la zarzaparrilla o Smilax.

Como uso externo, la haba tiene aplicaciones en casos de furunculosis, panadizos o durezas. Esta planta también destaca por su utilidad como alimento y forraje.

Las partes utilizadas con fines benéficos, están en las flores y las harinas sacadas del grano, es decir de las vainas. Su uso se hace a través de las decocciones, concentrados o vinos para un empleo interno. Las cataplasmas, emplastos, pomadas o baños con habas, son otras maneras de beneficiarse de las propiedades de las habas a nivel externo.

Beneficios de las habas

Las flores de las habas son empleadas como calmantes de dolores, en los cólicos nefríticos, infecciones renales e inflamaciones vesiculares y de la próstata; las vainas se utilizan para la albúmina y activación de las glándulas pituitaria y suprarrenales.

La harina de la haba que contiene una enzima llamada "diastasa" que cataliza la hidrólisis incompleta del almidón, se mezcla con la harina de trigo.

Usos medicinales de la haba

Los usos medicinales de la habas, se aplican tanto a nivel interno como externo, así una decocción de unos 60 gramos de flores de habas por cada litro de agua sirve para tratar la ciática, las afecciones urinarias, cólicos nefríticos o la gota. Esta decocción también alivia la jaqueca, el reumatismo crónico y las afecciones cutáneas.

Para combatir la cistitis crónica, se puede hacer un concentrado a base de 15 gramos de extracto fluido de vainas de haba, otros 5 de extracto blando de estigmas de maíz. y 400 ml de sirope de las cinco raíces, todos ellos de venta en farmacias o herboristerías.

Contra los panadizos, sirve la maceración de un buen puñado de hojas en agua hirviendo, y cuando se temple, se sumerge el dedo varias veces. Mezclando harina de habas y zumo de limón a partes iguales, esta especie de pomada se puede aplicar a modo de cataplasma para combatir y aliviar diviesos, durezas o abscesos.

Cultivo, historia y origen de las habas

El cultivo de la haba, en la mayor parte de España, ha producido las siguientes variedades: haba enana temprana, haba Juliana verde, haba de pantano gruesa, haba de Sevilla, haba de Windsor, haba perfección y haba de agua dulce. Esta planta se recolecta a principios de la primavera, que es cuando se desarrolla la floración.

Al parecer el origen de la haba es de procedencia iraní y asiática (de Asia Occidental). Se cultiva desde la época prehistórica como planta alimenticia por sus granos. En la antigüedad servía para designar a los reyes elegidos, es por eso por lo que todavía sigue siendo un símbolo efímero de realeza en una ceremonia del día de la Epifanía.

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