La Gumball 3000 fue creada en 1999 por Maximillion Cooper, un joven empresario inglés, concebida más que como una aventura que como un rally. Como competición, su principal atractivo es que los participantes van montados a bordo de coches extremadamente caros, ya sean superdeportivos, de lujo o extravagantes modificaciones de coches normales. Según ellos mismos explican en su web, el objetivo no es llegar el primero, sino transmitir un estilo de vida, por lo que, aunque existe el premio al más rápido, quizá tenga más valor el premio a “el espíritu de la Gumball”, una de las muchas categorías premiadas. Otra premisa, es cambiar el lugar de celebración cada año, recorriendo aproximadamente unos 5000km, todos ellos por carreteras abiertas. La presente edición recorrerá los EEUU de costa a costa, desde Nueva York a Los Ángeles, pero para hacernos una idea, desde que se fuera celebrada la primera edición ya han pisado los 5 continentes (a la espera de que hagan una autopista de peaje en la Antártida).

El dinero es lo de menos, y aunque los participantes se gastan una suma considerable, teniendo en cuenta la inscripción, la gasolina, los hoteles, los eventos y demás gastos adicionales, la premisa es, ante todo, divertirse. Siempre intentan coincidir con algún acontecimiento importante, ya sean carreras de formula 1, festivales de cine o incluso Juegos Olímpicos, así como aprovechan para visitar lugares de interés turístico y en general para demostrar que tienen muchísimo dinero. Además siempre hay más de un famoso entre los participantes, lo que le añade un toque de chic al asunto.

Inicios

Las 3 primeras ediciones tuvieron inicio y final en Londres, recorriéndose en todas ellas una buena parte de Europa. La cuarte edición dio por primera vez el salto a América, en el primer recorrido de costa a costa de los EEUU y finalizando en este caso en la mansión Playboy. Durante la quinta edición pasaron por Marruecos, dando el salto a África y donde incluso el rey de este país recibió a los participantes como invitados de honor.

Cada año la carrera continuó aumentando su popularidad, a su vez lo hacía la participación de famosos y el presupuesto de la organización, por lo que empezaron a incluirse increíbles saltos en los itinerarios, donde los coches eran transportados en avión de un continente a otro, haciendo gala de todo un despliegue de posibilidades. Sin ir más lejos, la edición de 2006 empezaba en Londres y acababa en Los Ángeles pasando por Tailandia, y todo ello en 8 días.

Accidente

Finalment, tras esta vorágine de países, famosos, coches y dinero, salió a relucir la cara más trágica de este tipo de eventos. Desde la organización siempre se ha insistido que no es una carrera de velocidad y que cada participante tiene responsabilidad individual sobre su comportamiento en la carretera. Pero siendo realistas, todo el mundo sabe que estos millonarios no iban precisamente respetando los límites de velocidad y que además no estaban demasiado preocupados por las sanciones económicas que sus imprudencias pudieran acarrear.

La cuestión es que en la edición de 2007, sin haber sido el primer ni el último accidente de la Gumball, uno de los participantes chocó contra un vehículo particular que transitaba por una autopista en Macedonia, causando la muerte de sus ocupantes, dos ancianos. Además, el conductor escapó del lugar en otro vehículo participante, siendo detenido en la frontera por la policía. Pero si no fuera poco, una vez liberado bajo fianza, y a la espera de juicio, volvió a intentar escaparse del país en su jet privado.

Vuelta al primer plano

Como era de esperar, tras haber enviado las condolencias a la familia acompañadas de un pequeño cheque, por las molestias, y alguna que otra acción de marketing (como la reducción de emisiones de Co2 para la siguiente edición), la organización sobrevivió al desastre sin mayores problemas.

Al año siguiente partieron de Los Ángeles y acabaron en los Juegos Olímpicos de Pekín. Pese a la ausencia de muchos patrocinadores y famosos, que tal vez no querían verse relacionados con el desgraciado incidente del año anterior, podimos comprobar como las pretensiones de la organización no disminuyeron en absoluto. Eso sí, a partir en esta edición la cuota de inscripción aumentó a casi el doble de lo que venía costando.

Desde entonces hasta ahora, han seguido celebrándose ediciones, volviendo a convocar a todo tipo de actores, cantantes y sobre todo gente con mucho dinero en busca de un poco de adrenalina.

Opiniones

Como se dice al principio del artículo, la Gumball 3000 tiene muchos detractores y otros tantos admiradores. Por muchos, es visto como una manera descarada de mostrar que el dinero puede con todo, con ricachones campando a sus anchas por las autopistas a altas velocidades, poniendo en peligro a los demás usuarios y riéndose de la policía de la policía, y si me apuras, de los respectivos gobiernos. Por otro lado, muchos amantes de los coches acuden en masa a las ciudades marcadas en el itinerario, como única oportunidad de ver tantos supercoches juntos en el mismo lugar; y a su vez la organización intenta participar en todos los actos benéficos posibles, insistiendo una y otra vez en que no es una carrera de velocidad. El debate está servido.