El supuesto dopaje de Alberto Contador está dando mucho que hablar. Es un asunto que no solo ha originado contínuos debates por todo el entorno español, sino también por el de nuestros vecinos. A través de su conocido programa de los guiñoles, los franceses recurren al humor para manifestar su punto de vista acerca del caso del ciclista español y con ello, todo lo que rodea al deporte español.

Desde Nadal...

Todo comenzó con un sketch con Rafa Nadal como mero protagonista. El tenista de Manacor paró en un área de servicio para repostar su vehículo. No obstante, en lugar de echar gasolina, el personaje de Nadal se puso a orinar en el depósito de su coche. Entonces surgió la polémica porque aquellas imágenes no dejaban lugar a dudas y el mensaje que querían transmitir era evidente: "Los españoles no ganan por casualidad". Los franceses insinuan que el dopaje es la llave que ha abierto la puerta del éxito de nuestros deportistas y con ello, se encendió la mecha.

...hasta Contador en los Goya

Tras unos sketches en los que Contador aparecía junto a otros deportistas españoles como Iker Casillas y Pau Gasol, el madrileño ha vuelto a ser protagonista del programa humorístico francés. En esta ocasión, acontece la reciente gala de los premios Goya como parodia, en la que Contador recibe el premio al mejor papel como ciclista no dopado. Posteriormente, emiten una supuesta declaración suya que literalmente dice "No me he dopado, sólo comí un filete contaminado", y por último, el presentador de los informativos concluye el programa: "En España, los mejores actores de comedia también son deportistas". El mensaje vuelve a poner en tela de juicio al deporte español. Un nuevo apartado dentro del historial de los franceses por procurar damnificar la limpieza de los éxitos logrados por los deportistas de nuestro país.

Los nuestros responden

¿Acaso unos vídeos de humor van a ensuciar la jerarquía que ha logrado nuestro país a base de mucho sudor y sacrificio? Pau Gasol respondió a las insinuaciones de los franceses y reveló a través de su twitter los secretos de nuestro éxito: "Los españoles no ganamos por casualidad, eso es cierto. Apuntad las claves de nuestro éxito: talento, esfuerzo, perseverancia y humildad" . Una manera sútil y a la vez cargada de ironía.

Al ser un tema que compete a todos los españoles, el mundo de la política también ha querido manifestar su descontento por los guiñoles franceses. El equipo campeón de la Copa Davis fue homenajeado la semana pasada en la Moncloa. Fue un acontecimiento en el que se encontraba, por supuesto, el Rey Don Juan Carlos y quisó aprovechar para dejar patente su punto de vista. El Rey no se mordió la lengua y durante una charla con Rafa Nadal le comentó: "Estos de los guiñoles son tontos". A la vista está que no le hizo mucha gracia.

En el homenaje a los miembros que conquistaron la Copa Davis el pasado mes de diciembre, se encontraba también Mariano Rajoy. El actual presidente del Gobierno también quiso defender a los nuestros y se mostró plenamente contudente: "España es una gran nación que hacen los españoles, no los gobiernos, ni los ayuntamientos. Y los deportistas dan días de gloria y pasean por todo el mundo el nombre del país". Entre su discurso, también elogió la impecable labor de los deportistas: "Somos el país que ha ganado más títulos individuales masculinos en Roland Garros. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Nosotros estamos contentos, felices y orgullosos de nuestros tenistas, que nos proporcionan muchos momentos felices".

Con todo lo que ha acontecido en los últimos días, debemos preguntarnos: ¿Son exageradas nuestras reacciones a los guiñoles franceses o acaso son así porque tenemos algo que esconder? Resulta absurdo darle vueltas porque se trata sólamente de humor. De todas formas, no sería justo meter a todos los franceses en el mismo saco, pese a que muchos de ellos ni siquiera recuerden el último galardón que tuvieron que depositar en sus vitrinas y que eso les escueza. Al fin y al cabo, en ese aspecto son totalmente libres de expresarse, al igual que son responsables de sus actos o esclavos de sus palabras. La realidad la fomentan los éxitos que han conseguido nuestros deportistas a lo largo de los últimos años. Y eso no lo cambia nada ni nadie.