Con la inminente llegada del verano, el Sol comienza a asentarse como rey del cielo, trayendo un tiempo más cálido y mayor luz. Este es el momento elegido por muchos para comenzar el proceso de bronceado, ya sea exponiéndose a los rayos solares en playas, piscinas, parques o terrazas. Pero tomar el sol ha de ser una práctica responsable si no se desea que la piel sufra daños innecesarios, que, a la larga, pueden ocasionar problemas como el melanoma o cáncer de piel.

La mejor forma de ponerse moreno es hacerlo de forma natural. Es el proceso más lento, pero también el que menos expone la piel a productos artificiales, y el que más beneficios tiene: fortalece huesos y dientes, mejora el aspecto de la piel, estimula la inmunidad, equilibra el colesterol, disminuye la presión sanguínea, ahuyenta la depresión, mejora la calidad del sueño, favorece la vida sexual y previene la esclerosis múltiple. Un bronceado natural es sencillo de conseguir, y seguro, si se siguen unas sencillas pautas.

Cómo preparar la piel para el bronceado

Para comenzar con el proceso de bronceado es necesario que la piel esté sana y libre de células muertas, para ello, antes de exponerla al sol ha de tomarse una ducha en la que se empleará un jabón neutro.

También es necesario exfoliar la piel, para lo que puede optarse por un gel tipo spa para tal fin, o si prefiere hacerse con una preparación casera de exfoliante corporal, bastará con mezclar zumo de limón con azúcar, que se aplicará por todo el cuerpo dando pequeños masajes circulares. Por último es aconsejable hidratar la piel, para ello puede utilizarse un protector solar hidratante que ha de aplicarse media hora antes de la exposición al sol.

¿Cómo broncearse sin riesgos para la piel?

El mejor método para conseguir un sano y bonito bronceado es ir de menos a más en cuanto al tiempo, es decir, comenzando por una media hora el primer día e ir aumentando este tiempo paulatinamente. Así, la piel irá poniéndose morena poco a poco sin llegar a quemarse en ningún momento. Aunque este método supone más tiempo, es el más sano y seguro.

Sin embargo, hay personas que por su ritmo de vida no pueden dedicar tiempo diariamente a tomar el sol, por lo que es durante sus vacaciones el momento en el que lo hacen, y en este caso pasan días enteros expuestos al sol. Para evitar las quemaduras y conseguir un moreno sano, es importante utilizar las cremas protectoras. Se comenzará con cremas de protección alta hasta que la piel haya cogido un mayor tono, momento en el que se pasará a utilizar cremas de protección media-baja.

Una vez conseguida una piel morena, en ambos casos, se utilizarán aceites bronceadores. Es importante no utilizarlos cuando la piel está aún sin color, ya que aunque tienen un nivel de protección, este es bajo y favorece las quemaduras en pieles claras. El uso del aceite bronceador se delimita para conseguir que el moreno de la piel adquiera el toque dorado que se obtiene de forma natural cuando se toma el sol cerca del mar, pero que de otro modo es imposible de conseguir cuando no se está en la playa marítima.

En ambos casos es imprescindible la utilización de cremas y aceites protectores, y recomendable humedecer la piel de forma externa constantemente.

Complementos para el bronceado natural: alimentación y agua

Si se desea potenciar el moreno obtenido de forma natural, es recomendable introducir en la dieta alimentos que contengan:

  • Betacarotenos: aumentan la producción natural de melanina, que es el pigmento que oscurece la piel. Se encuentran en frutas y vegetales de color amarillo, rojo, naranja y verde oscuro, como zanahorias, tomates, pimientos, espinacas, calabaza...
  • Flavonoides: antioxidantes que fijan el bronceado, que se encuentran en los arándanos, uvas, soja, ajo, espinacas y manzana, además de en bebidas como la cerveza, el vino y el té.
  • Lipocenos: protegen del sol y del envejecimiento que este causa en la piel. Se encuentra en los tomates, el pimiento y el melón.
Además, es importante consumir una cantidad extra de agua, ya que la exposición al sol evaporará las reservas de agua de las células de la piel. La ingestión de agua puede hacerse bebiendo zumos de frutas e infusiones. En los zumos es recomendable mezclar varias frutas y vegetales.

Tras la exposición al sol, es recomendable utilizar una crema aftersun, aunque no se hayan sufrido quemaduras, que ayudará a restablecer la hidratación de la piel. Para evitar las marcas ocasionadas por la ropa, la mejor opción es utilizar camisetas y pantalones con distintos largos y hechuras, lo que facilitará la eliminación de las marcas en la siguiente sesión de bronceado. Si se desea proteger, además de la piel, los labios y el cabello del sol, pueden utilizarse bálsamos labiales y cremas capilares específicas.

El bronceado natural es la forma más sana de conseguir una piel morena y atractiva, sin sufrir riesgos innecesarios y, sin duda es la más barata de todas, ya que aprovecha los rayos solares y se potencia mediante la alimentación. Pero lo más importante, es tomar el sol de un modo responsable, consiguiendo así un bonito bronceado sin someter la piel a riesgos innecesarios.