En Argentina para muchos grupos, en especial los adolescentes, no es lo mismo portar una remera que es, en cierta forma anónima a una remera confeccionada por una marca reconocida.

El sólo hecho de exhibir el logo, posibilita a su poseedor compartir determinado estatus y pertenecer a determinado círculo, independientemente de su personalidad la cual, parece ser, se revaloriza a partir de ella.

Los valores y las marcas

Distintas posturas filosóficas centran al hombre en función de la esencia de su ser. Ser, implica tener un cúmulo de atributos, valores que definen su personalidad y forma de actuar.

En este punto, podría inferirse que, si bien el ser es orientado a la promoción de valores, a la autenticidad, también para muchas personas se encuentra orientado a la promoción de la etiqueta.

En la actualidad, gran cantidad de grupos han establecido una relación entre consumo y pertenencia, en la cual, es como si el ser de cada uno estuviese atravesado por la marca., pasándose a ser, en función de ella.

Ha podido observarse que, el hecho de pertenecer o formar parte de determinados escenarios sociales, se encuentra condicionado por las etiquetas.

Autoestima, influencia de las marcas

Desde esta perspectiva podría señalarse que de alguna forma, las marcas condicionan el pertenecer a determinado estrato social y otorgan un plus medible en el reconocimiento grupal y elevación de la autoestima.

Así mismo, la no etiqueta, es muchas veces motivo de discriminación, de exclusión, de no estar a la altura del grupo.

Esta cuestión es observable tanto en los adolescentes como en niños, en donde no portar tal o cual mochila, por ejemplo, es motivo de rechazo por parte de los integrantes del aula, con el consecuente sentimiento de minusvalía que aparece en el niño motivo de la exclusión.

Debe precisarse que situaciones de ese tenor son comunes, dan cuenta de una doble connotación. Las presiones del mercado a través de la publicidad, por un lado y la necesidad del reconocimiento del otro.

En el entramado social el imaginario que concibe a la marca como portadora de triunfo se ha instalado, apareciendo la fantasía, en donde la etiqueta mágicamente eleva al ser, le otorga mayor potencial.

Direccionamiento de mercados

Así mismo, debe precisarse que cada estrato social se encuentra condicionado al consumo de determinadas marcas, de ahí que la oferta de los diseñadores de ropa exclusiva sea dirigida a la clase alta, marcas líderes del mercado global orientan el consumo de los sectores medios.

En el caso de los sectores populares, en donde le poder adquisitivo es bajo, surgen imitaciones de marcas líderes que aseguran desde algún lugar el hecho de portar el logo, y así obtener una sensación de bienestar.

Las marcas y el consumo se han instalado, y no es cuestión de que eso esté mal o bien, la cuestión se centra en el hombre y sus elecciones.

El hombre puede elegir, ser esclavo de las etiquetas, pensando que con ello se asegura ser un triunfador , o bien apostar a su ser auténtico y elegir una marca como un elemento más de comodidad o calidad, no como determinante de éxito o fracaso en su interacción.