Pasados ya los 20 años de su muerte, murió en Nueva York por neumonía, y aunque estaba retirada del cine y de la exposición pública desde 1941, la figura y la persona de Greta Garbo siguen ejerciendo fascinación y despertando interés. Su rostro sigue siendo considerado como el más perfecto del firmamento cinematográfico.

Nacimiento del mito de Greta Garbo tras un cambio de imagen

Nacida en Estocolmo, en un hogar humilde en 1905, Greta Lovisa Gustafsson vio abrirse su futuro en el cine cuando conoció a Mauritz Stiller, quien la animó a perder peso y arreglarse los dientes y con quien hizo en 1924 La Saga de Gösta Berling. La obra maestra de Stiller, sobre la caída y redención de un pastor protestante, les llevó a ambos a Hollywood.

Hollywood conoce a "la Divina"

Garbo debuta en la meca del cine con Monta Bell, con El Torrente, (1926) y Victor Sjöstrom la dará el papel en The Divine Woman (1928) con el que se ganará su apelativo de por vida, la divina. El rostro de Garbo era tan magnético como atemporal y diferente de otras estrellas de la época, Greta se convirtió en un sex-symbol, a su pesar.

El despido de la MGM de su mentor Stiller y su fallecimiento en Suecia tiene un efecto devastador en la estrella, que se entrega al trabajo con Clarence Brown con quien hizo seis películas, y en quien confió para llevar a cabo el paso al cine sonoro. Las Talkies habían apartado del cine a muchas estrellas del cine mudo, entre ellas a su partenaire oficial en las películas de Brown, John Gilbert. Con Anna Christie, la Garbo hablará en 1930

La Garbo habla, llega el cine sonoro

Anna Christiees una adaptación teatral de la obra de Eugene O’Neill. Aunque temáticamente es una película moderna que invita a la reflexión sobre el ser humano, formalmente denota la incipiente técnica del cine sonoro, que obligó a limitar la fluidez de la cámara, en aras de capturar el diálogo. La cadencia desgarrada y timbre ronco de Garbo, llenaban de realidad y vida sus trágicos personajes, como la ex prostituta Anna.

En 1932 rueda Grand Hotel, una superproducción plagada de estrellas donde su personaje, una bailarina atormentada por el fracaso, pronuncia la famosa frase que acompañará el resto de su vida,I just want to be alone(quiero que me dejen en paz, sólo quiero estar sola). Mítica frase que incluso será parodiada por Ginger Rogers, haciéndose pasar por sueca en El mayor y la menor de Billy Wilder.

Garbo encarnó a la mujer sensual y apasionada, de pasado problemático

Mata Hari, Susan Lennox, Anna Karenina, Margarita Gautier, Maria Walewska, Garbo siempre personificó a mujeres muy sensuales, muy apasionadas pero con un pasado oscuro y futuro trágico. Hasta su retirada del cine en 1941 con La mujer de las dos caras, de Cukor, compartió pantalla con los galanes más importantes del mudo y del sonoro: John Gilbert, Clark Gable, Lionel Barrymore, Ramon Novarro, Robert Taylor, Frederic March, Charles Boyer, Melvyn Douglas.

Una reina bisexual que abdica por amor

Entre sus películas memorables destaca La Reina Cristina de Suecia, 1933 de Rouben Mamoulian, para la que recupera a su amante del mudo, John Gilbert, a quien dejó plantado en el altar en 1927. En esta película pre-código Hays, vemos a Garbo como la joven reina bisexual, compartiendo intimidad en una sutil escena de gran belleza con su amiga, la Condesa Ebba; también se muestra travestida con ropa de hombre y bromeando acerca de la vida sexual de la Reina y por último, rendida al amor con el embajador español, en una de las escenas más poéticas del cine sobre el amor y la separación. El final de la película, ese travelling hacia el bello rostro sereno de Garbo, es uno de los momentos culminantes de la historia del cine.

Una comunista que se enamora y va de compras por París, la Garbo ríe

Su última gran película y única comedia, Ninotchka, de Ernst Lubitsch, donde interpreta a una convencida comunista que viene a salvar a sus camaradas de la depravación occidental y acaba enamorada de Melvyn Douglas. La película destila ironía y elegancia y contiene la famosa escena de la carcajada de Garbo ante la estrepitosa caída de Douglas. La película sería versionada en clave musical por Mamoulian en 1957 en Silk Stockings (La Bella de Moscú).

Su retiro a los 36 años y voluntaria desaparición, la encumbraron aún más en la categoría de mito, como las malogradas Marilyn Monroe o Jean Harlow.