La civilización griega ha sido una de las culturas más influyentes del entorno occidental, dejándonos un legado artístico, filosófico y literario sin el que sería difícil entender nuestra actual cultura. Desde sus inicios minoicos, hace más de 4.000 años, el poder micénico posterior y el resurgimiento iniciado en el siglo VIII a.C., la antigua Grecia es una de las culturas más estudiadas y mejor documentadas.

Dioses de la antigua Grecia

Los antiguos griegos veían a los dioses como seres inmortales y eternamente jóvenes. Residían en el monte Olimpo, donde Zeus reinaba sobre todos los demás dioses. Cada uno de los dioses se caracterizaba por unos atributos específicos. La familia olímpica, así como las creencias sobre el origen del mundo y de los dioses, se encuentran extensamente relatadas en la Teogonía de Hesíodo.

El panteón divino estaba encabezado por Zeus, el dios supremo que personificaba el cielo y la luz; señor de la vida y de la muerte. Hera, su hermana y esposa, era la protectora de las mujeres, el matrimonio, los niños y el hogar. Sus hijos Poseidón y Hades presidían, respectivamente, los mares y el inframundo.

Otros dioses adorados por los griegos eran Atenea, diosa de la sabiduría y el hogar; Dionisio, dios del vino y de la fertilidad; Artemisa, guardiana de las ciudades, los animales y las mujeres: Ares, dios de la guerra; Hermes, dios del comercio, la buena suerte y la abundancia; Afrodita, diosa del amor y la belleza; Hefesto, dios del fuego y de los artesanos; o Apolo, dios de la arquería, la música y la medicina.

Filosofía en la antigua Grecia

La filosofía griega debe observarse desde sus distintas etapas. En primer lugar la etapa presocrática, centrada en la naturaleza y partiendo del pensamiento racional. Los monistas fueron los primeros filósofos de este periodo y su búsqueda se centraba en un único principio material de la realidad. Destacaron Tales de Mileto, que consideraba el agua como principio primordial de la materia; Anaxímenes, que adjudicó esta propiedad al aire; o Anaximandro, que consideraba que este atributo pertenecía a lo ilimitado o indeterminado. Por su parte, Pitágoras sostenía que la esencia de todas las cosas podía ser cuantificada y determinada mediante los números y las relaciones numéricas que expresan. Otros grandes presocráticos fueron Parménides y Heráclito. Heráclito defendía una realidad en perpetuo cambio, mientras Parménides postulaba una realidad única e inmutable.

Los atomistas fueron otra rama presocrática importante. Leucipo y Demócrito fueron sus fundadores, concibiendo la realidad en dos espacios; uno vacío y el otro material. Otros filósofos destacados fueron Empedocles, fundador de la doctrina de los cuatro elementos (agua, fuego, tierra y aire) o Anaxágoras, que sostenía que todo se compone de partes diminutas regidas por una inteligencia (Nôus).

En el periodo antropológico destaca la escuela sofista y, posteriormente, Sócrates, cuyo centro de reflexión son la ética y la política. Su interés se aleja de la cosmología para ocuparse de los asuntos humanos. Inmediatamente después, en el periodo ontológico-metodológico, aparecen los grandes pensadores sistemáticos como Platón y Aristóteles, que aglutinan el saber adquirido, aunque destacando, sobre todo, el trato a la ontología.

Ya en el periodo helenístico aparecen las escuelas que incluyen a los escépticos, los cínicos, los epicúreos, los peripatéticos o los estoicos.

La política en la antigua Grecia

La política no puede entenderse en la antigua Grecia como un sistema único aplicable a todos los griegos. En este sentido Grecia no era un estado, aún cuando compartían lengua, religión y cultura. Su política venía determinada por las ciudades-estado (polis) que constituían estados prácticamente independientes que, en determinadas circunstancias, podían aliarse o enfrentarse en cruentas batallas.

La evolución de las polis griegas, en el transcurso del tiempo, experimentó diversos cambios. Las formas más conocidas incluyen la monarquía, gobierno legítimo del rey que aglutinaba todo el poder; la oligarquía, gobierno de unos pocos aristócratas; tiranía, gobierno de un solo hombre que usurpaba el poder; y democracia, la forma más compleja, desarrollada en Atenas, donde el gobierno recae en una mayoría de ciudadanos elegidos que deciden sobre los asuntos importantes de la polis.

La sociedad en la antigua Grecia

La estructura social de la antigua Grecia evolucionó en función del devenir político y económico. En la época monárquica existía una nobleza dueña de las tierras y el pueblo llano compuesto por agricultores, que trabajaban las tierras de los nobles, pescadores y pequeños artesanos.

El auge de las polis provocó la desaparición de los reyes; un vacío que ocuparon los terratenientes, y con ellos la oligarquía. No obstante, con el desarrollo del comercio, aparecieron grupos sociales no pertenecientes a la aristocracia que empezaron a acumular riqueza. Y con ellos surgieron nuevas necesidades y nuevos cambios. Poco a poco se impusieron los derechos y los deberes de los ciudadanos que requerían leyes y legisladores. La figura del ciudadano libre ya era una idea consolidada en el innovador modelo democrático que nacería en Atenas. Aunque a estas alturas parece incompatible la democracia con la esclavitud, en Grecia siempre coexistieron. En el periodo helenístico no se produjeron excesivos cambios salvo, precisamente, el aumento del número de esclavos en virtud de las conquistas de Alejandro Magno.

La música y la escritura en la antigua Grecia

Los orígenes de la escritura de la antigua Grecia nos retrotrae a la civilización minoica; primero con una escritura pictográfica que, posteriormente evolucionaría a una escritura ideográfica que se divide en Lineal A, reduciendo a trazos simples los pictogramas anteriores y, más adelante, aunque coexistiendo durante un tiempo, en Lineal B, más elaborada y desarrollada por los escribas de Knossos. Tras el periodo oscuro resurge la escritura, pero no como evolución de las anteriores, sino como un alfabeto, al parecer, adaptado de los fenicios.

La música formaba parte de todas las actividades de la vida cotidiana de la sociedad griega; bien en celebraciones, teatros, funerales o mediante la música popular que solía ensalzar las gestas épicas de los héroes. La palabra “música” proviene de musas; las hijas de Zeus e inspiradoras de las actividades creativas e intelectuales. La escala de los griegos se basaba en la doria que, a diferencia de la escala ascendente actual, la doria era descendente.

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