El enamoramiento puede llevar a “perder la cabeza” de manera positiva o negativa. En esta segunda modalidad, lejos de demostrar amor se tiende a ofender sin darse cuenta. Si esa tendencia no se detiene, el riesgo de violencia crece.

Cabe subrayar que, a pesar de la oposición abierta de los adeptos al romanticismo y la pasión como ideales supremos del matrimonio tradicional, el amor no es suficiente si los errores de comunicación en la pareja pavimentan el camino para las agresiones en cadena.

La violencia en cuestión

Esta violencia implica presión psíquica y/o abuso de la fuerza ejercida de manera intencionada, contra la integridad física, emocional y moral de la víctima, a quien se manipula y hace sufrir, con el propósito de obtener concesiones arrancadas en contra de su voluntad.

Aunque la clínica confirma que los hombres también son víctimas de violencia física, psicológica y sexual, ideológicamente, las tendencias agresivas se consideran como rasgos eminentemente masculinos (más acentuado en el machismo), mientras las actitudes de abnegación y entrega incondicional son interpretadas como propias de mujeres sumisas.

Diversas investigaciones sociológicas sobre el cambio de roles en la pareja, sostienen que la visión convencional, es un estereotipo basado en la existencia de un “sexo débil”, dado a la ternura pero necesitado de amparo y protección, frente al “sexo fuerte”, encarnado en el macho enérgico, competitivo, callado e invulnerable a los afectos, quien además disfruta el papel de proveedor.

Incompatibilidades y arrebatos emocionales

Mientras las chicas quieren un novio que piense en ellas desde el amanecer, jamás se niegue a disfrutar de su compañía, las haga pasar momentos inolvidables, sólo tenga ojos para admirar su belleza, escriba cosas tiernas en su muro de Facebook, siempre las entienda en las buenas y en las no tanto, respete todas sus decisiones y las cele un poco para mostrar la profundidad de sus sentimientos, los chicos, por su parte, además de (casi siempre) ser muy demandantes, buscan novias bonitas, sensuales, alegres, fieles y recatadas que les admiren, consientan, complazcan, apoyen, toleren y jamás cuestionen sus estilos de vida y propuestas decorosas o no.

Conviene apuntar que en este contexto contradictorio, como la convivencia no es fácil, las relaciones "cama afuera" están ganando terreno, sobre todo en países del primer mundo.

Para mantener cierto control en sus relaciones, las adolescentes (tempranas y tardías) se especializan en hacer dramas como estrategia para salirse con la suya, convirtiendo al chantaje en una poderosa herramienta para ganar a toda costa en las disputas de pareja. Cuando los chicos se ven obligados a ceder, casi siempre se desquitan ajustando cuentas después.

Con esos perfiles, la violencia en contra de la pareja se agudiza cuando la mujer tiene baja la autoestima y no cuenta con el apoyo familiar. Este maltrato abarca una amplia gama de actitudes y conductas cuya finalidad es obligar a la victima a hacer lo que el agresor quiere, rápido y con buen modo.

Violentómetro para medir agresiones

En México, para prevenir la violencia de pareja y en el noviazgo entre los alumnos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), especialistas del Programa Institucional de Gestión con Perspectiva de Género de esa institución, diseñaron el Violentómetro

Esta herramienta es una regla de 30 centímetros de largo por 6 de ancho dividida en tres escalas de diferentes colores, los cuales indican los niveles de violencia en los que se puede incurrir. El amarillo señala ¡Ten cuidado! La violencia aumentará; el rosado expresa ¡Reacciona! No te dejes destruir y el morado alerta ¡Necesitas ayuda profesional!

  • ¡Ten cuidado! La violencia aumentará. Abarca: bromas hirientes, chantajear, mentir/engañar, ignorar/ley del hielo, celar, culpabilizar, descalificar, ridiculizar/ofender, humillar en público e intimidar/amenazar.

  • ¡Reacciona! No te dejes destruir. Incluye: controlar/prohibir (amistades, familiares, dinero, lugares, vestimenta, apariencia, actividades, mail y celular -móvil-); destruir artículos personales; manosear; caricias agresivas; golpear “jugando”; pellizcar/arañar; empujar/jalonear; cachetear y patear.
  • ¡Necesitas ayuda profesional! Comprende: encerrar/aislar, amenazar con objetos o armas, amenazar de muerte, forzar a una relación sexual, abuso sexual, violar, mutilar y asesinar.
Campaña de Educación Pública contra la violencia

Con el propósito de detectar “focos rojos” en educación básica con el Violentómetro del IPN, en 2010 la Secretaría de Educación Pública (SEP), solicitó a ese instituto su autorización para modificar y lanzar una versión destinada a alumnos de primaria y secundaria.

Mediante expresiones e ilustraciones como: "En la escuela no aceptamos la violencia", "No le des más vueltas, ¡acércate a la persona en quien más confíes!", "Todos y todas tenemos los mismos derechos", "Respetamos las diferencias" y "Nos tratamos como nos gusta que nos traten", el Violentómetro de la SEP pretende fomentar la tolerancia y el combate a las agresiones entre 15 millones de alumnos que estudian en sus planteles. En breve empezará a extenderse el certificado oficial: Escuela libre de violencia.