El consumo de una mayor cantidad de granos integrales sería un freno importante al avance de la pre-diabetes.

Esto surge de una investigación realizada en un grupo de habitantes de Suecia, en la que se obtuvo un resultado importante en la prevención de la diabetes: los individuos que ingirieron alimentos con un contenido de más de 59 gramos de granos integrales por día fueron un 27% menos propensos a ser pre-diabéticos que los que consumieron 30 gramos o menos por día.

Que es la prediabetes

La pre-diabetes ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre aparecen más elevados que lo normal, pero son valores que no alcanzan para que se un diagnostique diabetes. La aparición de este estadío de la enfermedad - que es prevenible -, se considera la causa de los efectos dañosos que a largo a plazo aparecen en el corazón o en el sistema circulatorio. Es por esto que prevenir la prediabetes resulta muy importante, sobre todo a tenor de del aumento de casos.

En este sentido declaró la principal responsable del estudio en Suecia, Tina Wirström, participante del posgrado doctoral del Hospital Universitario Carolino, de Estocolmo, Suecia: "Esto es muy importante porque la prediabetes está aumentando".

Tampoco es un tema menor en Estados Unidos, donde la Asociación Estadounidense de Diabetes calcula que uno de cada cuatro estadounidenses mayores de 20 años padece prediabetes y de estos, un 25% tendrá diabetes.

Estudio con granos integrales en Suecia

Los granos integrales pueden ir acompañando otros alimentos o consumirse por separado en forma de diversas formas, siempre que se integre exclusivamente el grano o la semilla y abarcan por ejemplo a las palomitas de maíz, la avena, el trigo integral y el arroz integral.

Los resultados de la investigación, que duró unos diez años, fueron difundidos por la revista "American Journal of Clinical Nutrition" . El universo estudiado comprendió a 5.477 individuos residentes en la capital de Suecia, Estocolmo, cuyas edades estaban entre los 35 y 56 años y que por cierto, no padecían diabetes. Su dieta diaria contenía granos integrales y refinados y durante los años que duró la investigación fueron medidos en su nivel de glucosa.

Los casos de prediabetes empezaron a aparecer en un rango de uno por cada 13 participantes del estudio, mientras que uno de cada 33 desarrolló diabetes. Se midió la cantidad de granos integrales que por día consumieron los participantes y el equipo encontró el número límite de 59 gramos diarios para tener menos riesgo, contra los 30 gramos en el que no jugaba esta variable.

Algunos de los resultados sorprendentes del estudio fueron la nula incidencia en quienes tenían mayor riesgo genético a padecer diabetes y un mayor porcentaje que confirmaba la tendencia en el grupo de los varones.

Impacto del estudio en Estados Unidos

Por su parte, la Profesora de Nutrición de la Universidad de Minnesota, Joanne Slavin, pone en duda la relevancia de la investigación realizada en Suecia para Estados Unidos. El principal motivo es que el consumo de granos integrales forma parte de la dieta de manera mayoritaria, entre los suecos; en cambio la mayor parte de los estadounidenses prefieren la ingesta de fibra o de derivados de trigo refinado, como la harina que contiene menos nutrientes.

Agregó además Slavin que los granos integrales también representan un factor de riesgo para la diabetes, atento al aporte de carbohidratos, grasas y calorías adicionales que contienen.

Recordemos que en EE.UU. se difunde una cantidad diaria de 48 gramos por día como una recomendación, respecto de la cual solo el 3 % la ingiere: el promedio es de 15 gramos por día de granos integrales.

En este sentido sentencia la Profesora Slavin: "En Estados Unidos, no podemos ni siquiera llegar a los 20 gramos por día, mucho menos a los 60 gramos por día de granos integrales".

Sin embargo en Holanda se hizo un estudio similar al de Suecia pero tomando en cuenta además otras variables, como el peso adecuado de los participantes. La investigación, llevada a cabo por el Dr. Coen Stehouwer, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, llegó a la conclusión de que bajar de peso era el factor más significativo para que los individuos pre-diabéticos pudieran normalizar el nivel de azúcar en sangre.

Fuente: American Journal of Clinical Nutrition