
- Tom Selleck Sean Young - Lucasfilms
Hay películas míticas, de culto, que se convirtieron en iconos culturales del siglo XX, y con ellas sus personajes. Grandes papeles que otorgaron a sus actores fama y premios. Para muchos de ellos supusieron el despegue definitivo de sus carreras, para otros, incluso les regaló algún que otro premio Oscar.
Pero la gran mayoría de esos papeles no estaban pensados para los actores que finalmente los realizaron. Hoy la historia del cine sería muy distinta si esos actores no hubieran rechazado algunos de los papeles más míticos de la historia del cine.
Tom Selleck debía haber sido Indiana Jones, pero Harrison Ford no debía haber sido Han Solo
Tom Selleck era la principal elección de George Lucas y Steven Spielberg para interpretar al arqueólogo más famoso de todos los tiempos. Llegó incluso a realizar la prueba de cámara y vestuario con la actriz Sean Young (que también fue tenida en cuenta para el papel que finalmente interpretaría Karen Allen).
Harrison Ford ya había trabajado con George Lucas interpretando a Han Solo (papel que fue pensado para actores como Sylvester Stallone, Al Pacino o Martin Sheen, que rechazaron el papel) en “Star Wars”, y el director no quería que lo encasillaran como su actor fetiche. Sin embargo, Tom Selleck rechazó el papel para centrarse en la serie policiaca “Magnum”. Finalmente Harrison repitió trabajo con Lucas y se convirtió en un icono pop.
Steve McQueen o Robert De Niro en la piel de John Rambo
Otro de los personajes icónicos del cine de los años 80 fue el ex-marine John Rambo. Para su primera aventura, “Acorralado”, basado en la novela “First Blood”, los productores pensaron en un principio una película muy distinta. Steve McQueen era el favorito, pero el proyecto se retrasó y era mayor para el papel, además, empezaba a mostrar los síntomas del cáncer que posteriormente se llevaría su vida. Después de que Martin Sheen, Robert De Niro, o Dustin Hoffman rechazaran el papel, la estrella emergente Sylvester Stallone se hizo con el mismo.
Papeles de culto que llegaron a sus actores de rebote
Otros muchos grandes papeles fueron rechazados en un principio. El papel de Neo en “Matrix” fue rechazado, entre otros, por Will Smith, Mel Gibson, Jet Li o Nicolas Cage antes de que Keanu Reeves se hiciera con él. El primer nombre que Tim Burton barajó para su “Batman” fue el del cómico Bill Murray. Viggo Mortensen rechazó el papel de “Lobezno”, y terminó quitándole el papel de Aragorn a Nicolas Cage en “El señor de los anillos”, que también rechazó el papel de “Iron Man”.
Michael J. Fox llegó al papel principal de “Regreso al futuro” tras el despido de Eric Solzt. Schwarzenegger, Richard Gere, Stallone y Kevin Costner rechazaron el papel de John McClane en “Jungla de Cristal”. Estos dos últimos también rechazarían el papel de Brad Pitt en “Seven”. Mel Gibson y el polémico O.J. Simpson rechazaron el papel del robot más famoso de la historia del cine en “Terminator”.
Clint Eastwood consiguió el papel de “Harry el sucio” tras los rechazos de John Wayne y Frank Sinatra, mientras que Sean Connery llegó al de 007 tras la negación de Cary Grant. Russel Crowe nunca hubiera sido Máximo en “Gladiator” si Tom Cruise, Mel Gibson o Nicolas Cage hubieran aceptado el papel.
El extraño caso de “El silencio de los corderos”
Especialmente paradójico fue el caso del exitoso film “El silencio de los corderos”. En un principio, al considerársela una película excesivamente violenta y polémica, los agentes de la mayoría de actores propuestos desecharon la idea de participar en el proyecto. Posteriormente Anthony Hopkins y Jodie Foster interpretarían los papeles principales, por los que ganaron sendos premios Oscar a la mejor interpretación masculina y femenina.
El papel de Hannibal “el canibal” fue rechazado por actores como Jeremy Irons, Jack Nicholson, Sean Connery, Christopher Lloyd, o John Hurt, mientras que Michele Pfeiffer rechazó interpretar a la agente Clarice Sterling. Algo similar les ocurrió a Sandra Bullock y Ashley Judd con el papel de “Million Dollar Baby”, que significó un Oscar para Hilary Swank, o a Meg Ryan, que rechazó el papel de “Pretty Woman” porque consideraba que interpretar a una prostituta podría ser perjudicial para su carrera, aunque Julia Roberts ganó el Oscar con él.
