Escuela secundaria: gramática

A partir de los 12 años, los jóvenes se iniciaban en la gramática. Generalmente accedían a ella los hijos de familias de clase media y alta.

El maestro en este grado adoptaba la denominación de grammaticus y su estatus social era algo más elevado que el de los maestros de primaria. A pesar de ello continuaba siendo un oficio mal pagado y considerado.

Los nobles romanos adoptaron para educar a sus hijos preceptores griegos, elegidos entre los esclavos tomados como prisioneros de guerra. El nombre más antiguo del que tenemos constancia es el de Livio Andrónico, considerado el primer maestro griego de Roma. Livio Andrónico fue capturado en Tarento y conducido a Roma, en 272 a. C., como esclavo al servicio de una familia noble de la gens Livia. Su labor educativa le conduciría a la manumisión, adoptando el nombre de su patrón: Lucio Livio.

La tardía emergencia de la enseñanza secundaria se debe probablemente a la ausencia de una literatura nacional. El propio Livio Andrónico fue el primer profesor de literatura y al mismo tiempo el primer poeta latino. La poesía latina, posiblemente, surgió de la necesidad de crear material nacional para la enseñanza de la gramática.

Si bien en los círculos filohelénicos ya se enseñaba gramática a nivel privado, la primera escuela pública de enseñanza más elevada dataría del 169 a. C. y surgiría consecuencia de la visita de la embajada de Crates de Malos.

Gracias a Suetoniogrammaticis et rhetoribus” se conoce el hecho de que, debido a una convalecencia, el estoico Crates se vío impelido a permanecer en Roma, lo que permitió a los romanos profundizar en la crítica literaria a modo griego. Lampadión, Vargunteyo, Filócomo y Arquéalo leían en publico y comentaban las obras de poetas antiguos y contemporáneos.

En época de los Gracos la enseñanza de la gramática se emancipó de los griegos gracias a los grammatici latini, cuya disciplina evolucionará a lo largo del tiempo, añadiendo paulatinamente textos latinos, para, sobre el año 26, con la introducción, gracias a Q. Cecilio Epirota de autores como Virgilio y poetas contemporáneos como textos básicos para el aprendizaje de la gramática. A partir de entonces, y hasta su decadencia, los contenidos que incluirá la enseñanza de la gramática serán: autores cómicos, entre los que destacar Terencio, o poetas como Virgilio y otros de la época de Augusto.

La gramática latina esta más orientada a la de un comentarista de textos que a la de un teórico del lenguaje.

El análisis de texto comprendía diversas etapas: en primer lugar la lectura praelectio. A continuación se procedía al comentario de texto, enarratio, tanto de la parte formal como del contenido. Finalmente los ejercicios de estilo preparaban a los alumnos para la siguiente etapa educativa basada en la retórica.

El aprendizaje de la gramática englobaba el conocimiento de disciplinas fundamentales: filosofia, astronomía, música.

Enseñanza superior

Suetonio en el libro I de su obra “Retórica” afirma “La retórica en Roma, igual que la gramática, fue aceptada tarde y con mayores dificultades, desde el momento en que parece que incluso se prohibió ejercerla”

La retórica apareció en el s. I d. C bajo su forma latina.

Por Suetonio sabemos que en el 93 d. C se abre la primera escuela de retórica por L. Plocio Galo, cliente de Mario. Esta escuela seria clausurada por los censores Gneo Domicio Ahenobarbo y l. Licinio Craso, aduciendo que era una innovación que iba en contra de las tradiciones y las costumbres de los antepasados.

La educación superior quedaba reservada a las clases más elevadas de senadores y caballeros.

Horacio y Juvenal recalcan este hecho, afirmando este último que “la elocuencia era algo extraño entre los que vestían harapos.”

El hecho de que se dirija a las cases privilegiadas propició las ayudas estatales.

El objetivo de la retórica era la adquisición de dotes para la oratoria, el programa se basaba en reglas técnicas y procedimientos específicos.

Para Cicerón, el orador debía ser una persona culta y Quintiliano en su tratado insistía en la necesidad de aprender filosofía, historia y derecho para complementar este arte.

Si bien la educación escolar a nivel académico en Roma fue prácticamente un calco de la griega, el objetivo de la educación romana era fundamentalmente la adquisición de determinados valores inherentes a las tradiciones de la cultura Romana, virtudes o valores morales severos y respecto por las tradiciones con el fin de salvaguardar el bienestar estatal.