Mucho se ha hablado de la visión que la Iglesia católica tiene sobre la mujer. Ahora vuelve la polémica a causa de la última película de Alejandro AmenábarÁgora” protagonizada por Rachel Weisz, actriz que da vida al personaje histórico de Hipatia. Se trata de la primera mujer matemática de la historia además de astrónoma y filósofa que vivió en la Alejandría entre el siglo IV y V después de Cristo. Murió a manos de un grupo de cristianos enfervorecidos.

Polémica a través de los medios

Según publica el diario El Mundo, que cita a La Stampa, la película no ha encontrado aún distribuidor en Italia por un presunto complot vaticano por lo que, a través de Facebook, se ha puesto en marcha una campaña a favor de que Ágora se proyecte en los cines italianos. El Vaticano se ha defendido asegurando que la película del director español no ha encontrado distribuidor en Italia por motivos comerciales.

Lo cierto es que mujer, iglesia y feminismo han sido muchas veces causantes de polémicas.

Mujer e Iglesia

Tanto es así que un grupo de cristianas españolas creó hace algún tiempo un centro para el estudio de la Biblia en clave femenina, su nombre Escuela feminista de Teología de Andalucía. Las promotoras no han querido que se las reconozca como un movimiento contrario a la Iglesia, sino contra el sexismo con el que se ha interpretado la Biblia a lo largo de los siglos.

Piden un trato de igualdad en la interpretación de las figuras femeninas que aparecen en la historia sagrada, comenzando por el reconocimiento de María Magdalena que consideran que no fue prostituta, sino la primera discípula de Cristo. La propia Virgen María aceptó un embarazo enfrentándose a la moral de su época.

A pesar de que tanto en 1964 el Concilio Vaticano II declaró la necesidad de eliminar toda clase de discriminación por razón de sexo y tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han condenado la discriminación de la mujer, muchas mujeres cristianas piden a la Iglesia que se apliquen esas consideraciones dentro de su seno. Por ejemplo, la monja brasileña Ivone Gebara ha denunciado que la Biblia es el reflejo de la forma en que las mujeres estaban excluidas, ya que fue escrita por hombres porque la mayoría de mujeres eran analfabetas.

Algunos desafíos

Pero hay más mujeres dispuestas a desafíos: una profesora de religión fue ordenada sacerdote en un punto sin determinar de Europa Central en una ceremonia secreta para evitar ser excomulgada, como les pasó a sus siete predecesoras.

También las hay que dan la cara como la francesa Genevieve Beney, casada, con 55 años y miembro del movimiento internacional Iniciativa de Mujeres Ministros Ordenadas en la Iglesia Católica Romana. Ha sido su forma de protestar por una situación que considera injusta y obsoleta hacia las mujeres.

Pensamiento oficial

La jerarquía eclesial argumenta que negarle la ordenación a las mujeres no significa marginarlas ni quitarlas derecho alguno, porque el sacerdocio no es un derecho sino un “llamado” y Dios llamó sólo a varones. En su opinión, varones y mujeres son iguales en dignidad, pero no están llamados a tener las mismas funciones.

Mujeres sacerdotes

Según una encuesta de la agencia Gallup, el 71 % de los católicos estadounidenses están a favor de las mujeres sacerdotes. Por su parte, religiosas españolas que son favorables estiman que Irlanda, Portugal y España cuentan con porcentajes parecidos. El padre provincial de los Mercedarios, Alejandro Fernández, está convencido de que algún día habrá mujeres sacerdotes, pero que ahora no es el momento.

En el ámbito internacional de la disidencia existe el Movimiento somos Iglesia, creado en Austria en 1995 y que carece de reconocimiento católico a pesar de estar impulsado por más de 35 obispos católicos, en su mayoría latinoamericanos. Afirman haber presentado millones de firmas de católicos pidiendo al Vaticano una reforma de la Iglesia Católica. Que incluya el sacerdocio para las mujeres, el matrimonio para los sacerdotes y una actitud positiva con respecto a la sexualidad.

La Iglesia en femenino

Otra organización denominada Católicas por el Derecho a Decidir piden que se reconozca la contribución femenina a la vida eclesial, que sus opiniones sean tenidas en cuenta en las instancias de decisión de la Iglesia y que se acepte el derecho de decisión sobre la salud sexual y reproductiva de la mujer. Incluso han pedido a la Iglesia Católica no intervenir en el tema de la despenalización del aborto por considerarlo un problema de salud pública por el cual mueren un gran número de mujeres. Consideran que el problema del aborto pertenece al estado y no a la religión.