La rodilla es la articulación del muslo con la pierna, es decir que une tres huesos: fémur, tibia y rótula. Además de los componentes típicos de cualquier articulación móvil (cartílago hialino, líquido sinovial, ligamentos varios, etc.) la rodilla posee dos meniscos (uno externo y uno interno) y ligamentos cruzados (uno anterior y otro posterior).

Numerosas alteraciones pueden tener lugar en las rodillas, las más comunes son:

Artrosis de rodilla

Una de las principales patologías que afectan la rodilla es la artrosis, denominada gonartrosis. Suele aparecer en personas de más de 40 años y en general son mujeres. El sobrepeso es bastante común como detonante del dolor. En estos casos el dolor aparece luego de un período de inmovilidad, por ejemplo a la mañana después de dormir o al levantarse de repente de una silla. El dolor es bastante general pero puede tornarse intenso debiendo detener la marcha o la actividad. La artrosis puede aparecer entre el fémur y la tibia (tibiofemoral) o entre el fémur y la rótula (femoropatelar). Existen para combatir el dolor tratamientos conservadores, como medicación y kinesiología y quirúrgicos (reemplazo parcial y total de rodilla).

Tendinitis rotuliana

Algunos tendones se inflaman en las inmediaciones de la rodilla. Si se afecta el tendón del cuádriceps, se habla de tendinitis rotuliana o simplemente “tendinitis de rodilla”. Suele relacionarse con esfuerzos deportivos o simplemente un sobreuso muscular. Otras veces presiones repetidas disparan la inflamación, por ejemplo al permanecer mucho tiempo de rodillas sobre el suelo. En esta tendinitis duele la palpación sobre este tendón, en la cara anterior de la articulación y especialmente debajo de la rótula.

Tendinitis de la pata de ganso

En otras ocasiones se ven comprometidos tres tendones que llegan juntos a la cara interna de la rodilla: los músculos sartorio, semitendinoso y recto interno. Como simulan las tres garras de la pata de un ave, son llamados en conjunto “pata de ganso”. Esta tendinitis se asocia a una biomecánica alterada de la rodilla, por ejemplo genu valgo o genu recurvatum o aparece también como consecuencia de una marcha patológica por dolor.

Lesiones ligamentosas: ruptura del ligamento cruzado anterior

En estos casos se ve afectada la indemnidad de las estructuras constituyentes de la articulación, como los meniscos, los ligamentos laterales o los cruzados. Suele aparecer en personas jóvenes y como consecuencia de un impacto directo o una rotación del cuerpo con el pie trabado sobre el suelo durante la práctica deportiva.

  • La ruptura del ligamento cruzado anterior es una de las más comunes, y su tratamiento es siempre quirúrgico ya que al estar dentro de la articulación el líquido sinovial impide la llegada de elementos cicatrizantes de la sangre.
  • Los meniscos, sin embargo, no siempre se operan. Depende del grado de lesión, intensidad del dolor, incapacidad funcional y la evaluación del costo-beneficio de una intervención.
  • Los ligamentos laterales interno y externo distendidos o rotos suelen resolver favorablemente con tratamiento conservador (kinesiología, medicación).

Otras patologías que afectan la rodilla

  • Artritis reumatoide, en general bilateral.
  • Condromalacia rotuliana.
  • Luxación de la rótula.
  • Quiste de Baker.
  • Síndrome de dolor patelofemoral o Síndrome de hiperpresión rotuliana.
  • Alteraciones posturales como genu varo, genu valgo, genu recurvatum o genu flexo.
La rodilla solo puede realizar dos movimientos: flexión y extensión. Sin embargo, constituye un rodillo imprescindible en la marcha (junto con la cadera y el tobillo) y recibe todo el peso del cuerpo. Numerosos músculos la cruzan y mueven. Y aunque a veces sea silenciosa, de a poco se ve afectada por alteraciones posturales que terminan generando dolor. Evitando sobrecargarla y exigirle demasiado es posible prevenir algunas de estas patologías.

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