''Copiemos a los paraguayos. ¡Chau 'Pepe'!''. Mensaje difundido el mismo día del Golpe de Estado en Paraguay por el Subjefe de Policía del Departamento de Soriano, en Uruguay, a través de la red social Facebook, invitando a destituir al Presidente de la República, José ''Pepe'' Mujica, de la misma forma que se hizo con Fernando Lugo en Paraguay. Iba acompañado por otro mensaje donde fueron insultados todos los Presidentes de UNASUR.

Cuando el impacto de la destitución de Lugo llegó a Uruguay y Argentina

El mensaje, distribuido en Facebook, resultó amplificado por su difusión a través de los canales 4 y 10 de la Televisión uruguaya. Nos consta también le existencia de una red telefónica: ''¿Viste que tuvimos un Golpe de Estado en Paraguay? ¡Qué alivio! Porque este hombre, Federico Franco, es mucho mejor que Fernando Lugo, que armaba a los campesinos para luego hacerlos matar, ¡porque está loco!''.

Por esos días en su cuenta de Twitter, la argentina Cecilia Pando -partidaria de la ex dictadura militar argentina- escribió: ''El miércoles marchamos a Plaza de Mayo con [Hugo] Moyano''. Este último, dirigente sindical, comentó: ''Parece que estuviéramos en una dictadura militar [por Cristina Fernández]''. Y en la manifestación de Plaza de Mayo, fue coreada la siguiente consigna: ''Se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura de los K'' (por Kirchner), mientras Pablo Moyano agregaba: ''Vamos por ellos'', y se desarrollaba un paro de camioneros que tuvo repercusión política y provocó un nuevo alineamiento de fuerzas.

El 3 de julio, el Vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, declaró a El Observador (periódico de la oposición): ''no comparto la decisión de disponer el ingreso de Venezuela como miembro pleno, porque se trata de una agresión institucional muy importante para el MERCOSUR. Es una herida institucional muy importante, quizás la más grave en los veintiún años del MERCOSUR ''. Astori argumentó que antes de llegar a Mendoza, la delegación uruguaya, incluido el Canciller Almagro, tenía una posición, que era la de no admitir una repentina incorporación de Venezuela al MERCOSUR, pero una vez en la Cumbre, la delegación modificó su posición.

Las repercusiones que produjo fueron del tipo ''Cisma en gobierno de Uruguay: Para Astori el ingreso de Venezuela es 'la herida más grave' del MERCOSUR''. Así, el ambiente uruguayo empezó a parecerse al de Paraguay, con un Vicepresidente cuestionando al Presidente en un contexto en que un Subjefe de Policía había invitado a derrocarlo. El 9 de julio, Astori profundizó el análisis: ''¿Qué circunstancias que no conocemos hicieron 'primar lo político por sobre lo legal' [según José Mujica]. Con esta afirmación, se reconoce explícitamente que se desconocieron normas legales e institucionales que considero fundamentales para todos los miembros del bloque y que están en la base de la propia existencia del MERCOSUR''.

Temas que se instalan en un contexto de desinformación calculada

Dos días más tarde el Parlamento uruguayo se dividía entre los ''partidarios del Golpe de Estado'' y los ''partidarios del Golpe institucional (al MERCOSUR)'' (así caracterizados por sus adversarios) dando paso a un debate que duró horas, en medio de una general exaltación.

Discusión legítima, pero que tiene lugar en un contexto latinoamericano muy sensibilizado por los Golpes de Estado de los años 1970, cuyo recuerdo está vivo en muchos sectores, así como por intentos golpistas más recientes, entre los que se destaca el Golpe contra el Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, en 2009. El problema es que, sobre este trasfondo, si las medios de comunicación argentinos informan poco, los medios de comunicación uruguayos no informan absolutamente nada. La opinión pública carece de datos que son vitales para valorar adecuadamente la crisis que tenemos por delante.

El 16 de julio Telemundo 12 divulgó una encuesta de la consultora Cifra que fue rápidamente interpretada como que ''la mayoría de los uruguayos cree que la destitución de Lugo fue legal'', pero que mirada fríamente, revela que la opinión pública ha sido desinformada, dividida y confundida por los medios de comunicación y los dirigentes políticos, expertos en instalar temas e inducir conclusiones; pero que nunca informan lo suficiente: el 42% cree que la destitución fue legal; el 37% que fue un Golpe de Estado y el 21% no tiene opinión sobre el tema.

La Televisión uruguaya no trasmite una sola imagen de la Resistencia paraguaya; mucho menos es capaz de hacer periodismo de análisis sobre este tema; pero tampoco retrasmite uno solo de los programas de este tipo que sí se están haciendo en el mismo Paraguay, en Argentina (incluso por periodistas uruguayos), o en otros países.

En Paraguay, los medios de comunicación no solo invisibilizan a la Resistencia, sino que han creado hechos incomprobados e incomprobables por medio de la manipulación informativa, como ''desvío de dinero de diócesis de Lugo'', ''Lugo amigo de secuestradores de las FARC'', y que en la misma diócesis, en la iglesia de San Pedro, ''un hombre habría sido eliminado porque había visto algo prohibido y que involucraba a Monseñor Fernando Lugo''. De Venezuela se dijo que iba a invadir Paraguay por medio de la aviación y que su Canciller arengó al Ejército paraguayo para dar un Golpe contra Franco; de Bolivia, que planeaba hacerle la guerra a Paraguay, etc. (Ver Informe).

Mucho más que la destitución de un Presidente

Es evidente que lo ocurrido en Paraguay no se limita a la destitución de un Presidente. Tampoco está contenido dentro de los límites de ese país. El Golpe paraguayo es como una bala disparada contra UNASUR: su impacto se proyecta, como ondas concéntricas, más allá del blanco del tiro. El desequilibrio producido alcanza a toda la región suramericana, y sus consecuencias tienden a permanecer en el tiempo.

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