
- Glenn Beck - The Pulse of Revolution
Glenn Beck tiene un plan para América. Y no es cualquier cosa, porque es un plan para los próximos cien años. Lo anunció en noviembre del pasado año, como una guinda de una marcha que ha organizado y a la que estaban convocados para concentrarse en Washington todos los críticos con Barack Obama.
Él lo llama “el movimiento”, y cuenta con una organización: “912”, en referencia al mundo después del famoso 9-11, el 11 de septiembre que hizo trizas la política de los Estados Unidos. Beck quiere reconstruirla.
Pero ¿quién es Glenn Beck para protagonizar un movimiento de ese calado? Es más, ¿quién es Glenn Beck?
Periodista de radio y televisión. De Fox News a la CNN
En la actualidad conduce un talk show de enorme éxito en la cadena Fox News, la única gran cadena de noticias que está en la derecha. Es relativamente nuevo en la televisión, ya que comenzó, también con éxito, en la CNN en 2006, pero no en los medios de comunicación. Empezó a trabajar en la radio en 1977 cuando sólo tenía 13 años.
Su vida personal ha sido muy turbulenta. Su madre, alcohólica, se suicidó aquel 1977. Poco después se suicidó un cuñado suyo y su hermana murió de un ataque al corazón. Se fue, con el resto de su familia, al Estado de Washington y, ya solo, a Utah.
Alcohol, divorcio, matrimonio
Se casó y tuvo dos hijas, pero su mujer se divorció de él porque Beck sucumbió a la sustancia que acabó con la vida de su madre: el alcohol. Después de dar varios tumbos se volvió a casar, para lo cual tuvo que formar parte de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, es decir, a formar parte de los mormones.
A partir de ahí, Beck ha ido ascendiendo profesional y personalmente hasta convertirse en el comunicador político conservador de referencia en la era Obama. “No están solos”, le dice desde el programa a los más de tres millones de estadounidenses que le siguen en su programa. Beck, que ha vivido al filo de la navaja, lanza mensajes de peligro en una época de cambios. Tiene secciones como “La Constitución atacada” o “Apocalipsis económico”.
Líder conservador
Ese dramatismo capta eficazmente la incertidumbre creada por los fabulosos cambios que vivimos en la era Obama, y que es sentida como una gran amenaza por parte de los votantes conservadores. Éstos, además, viven entre la recuperación intelectual y moral del movimiento conservador y el fracaso político.
No ya por la derrota de McCain y Palin, sino por los ocho años de Gobierno de George W. Bush, quien excepto en lo moral llevó una política muy poco conservadora o, al menos, muy heterodoxa dentro de esta denominación ideológica.
Si hay un momento para la reforma política en la derecha estadounidense, es este. Con Beck reaparece la figura de los terceros partidos, aunque hay quien ya le sitúa como pareja política de Sarah Palin. Ella incluso ha llegado a alentar el rumor.
Un movimiento amplio en defensa de los "viejos valores" americanos
Sea donde llegue su “movimiento”, no es el único que está en marcha: Las “protestas del Tea Party”, así llamadas en referencia al acto de rebelión en Boston que desencadenó la revolución americana, se celebran de ciudad en ciudad para quejarse por el aumento de los impuestos.
Habrá que esperar para ver si la organización 912 y otras cercanas, como ResistNet.com o el Tea Party son capaces de crear de verdad un movimiento significativo. Para ello tendrá que ganarse la consideración de los medios de comunicación, y no es fácil por lo que se refiere tanto a los que están en la izquierda como los que, en la derecha, no quieran dar demasiado protagonismo a Beck.
Un tercer partido al margen del Republicano
El comunicador ha entrado en la “puerta giratoria” que lleva a estas personalidades de la política al periodismo o a los think tanks, y todavía no se sabe por dónde puede salir. Si es con un tercer partido al margen del Republicano, tampoco contará con el favor de éste, aunque sí de alguna de sus personalidades que quiera contagiarse del entusiasmo antiobamita.
Finalmente, lo que ha movilizado ha ido mucho más allá de una eficaz campaña de ventas de su último libro, titulado Discutir con idiotas. Se refiere, claro está, a quienes no están de acuerdo con él.
