Que Teruel es una de las regiones del mundo con más pujanza en el mundo paleontológico es un hecho constatable por la cantidad de hallazgos de los últimos años y por la constante reclasificación de los encontrados antaño. Galve, pequeño pueblo de esta provincia, es por derecho propio su estrella principal. Primero por ser la cuna de uno de los más grandes paleontólogos españoles, el recientemente fallecido don José María Herrero; y otro, por la cantidad de especies nuevas que se van catalogando. La última ha sido la de Gideonmantellia amosanjuanae, que tiene hasta hoy el privilegio de ser la especie de dinosaurio herbívoro más diminuto de la Península Ibérica.

Gideonmantellia amosanjuanae

Etimológicamente hace referencia al naturalista inglés del siglo XIX Gideon Mantell que fue pionero en la investigación sobre los dinosaurios y que sobre todo fue especialista en grandes saurópodos. Además, su nombre también recuerda la memoria de la joven investigadora del grupo Aragosaurus María Olga Amo Sanjuán, que murió a causa de una enfermedad mientras elaboraba su tesis doctoral sobre las cáscaras de huevo del Cretácico Inferior halladas en Galve. Si a estos dos datos se le suma que los restos de este pequeño dinosaurio vegetariano fueron encontrados por don José María Herrero en Galve en 1982, da como resultado una especie merecedora de toda atención paleontológica por sus peculiares características y por llevar adscrita a su carta de presentación dentro de los dinosaurios, el recuerdo de tres grandes expertos paleontólogos que desgraciadamente no pueden estar presentes en su puesta de largo como nueva especie.

El ejemplar ha sido descrito y reconstruido por expertos investigadores pertenecientes a la Universidad de Zaragoza. En concreto, los autores de la catalogación como nueva especie forman el grupo Aragosaurus-Iuca de la Universidad anteriormente citada.

Historia de un hallazgo y morfología

Dos metros y apenas veinte kilogramos de peso dan idea de su diminuta figura. El mundo de los dinosaurios es un escaparate de grandes gigantes entre los que vivían además pequeñas especies de las que Gideonmantellia amosanjuanae es claro ejemplo, ya que hasta el momento es el dinosaurio vegetariano más pequeño encontrado en la Península Ibérica.

Tras el análisis de los 104 restos de un único ejemplar de esta especie, que juntos conforman el dinosaurio ornitópodo más completo que se ha hallado hasta ahora en España, los investigadores lo describen como un animal grácil y veloz que emplearía la velocidad como arma defensiva para escapar de sus depredadores. Carente de las defensas de otros dinosaurios como puedan ser las corazas de los anquilosaurios, los cuernos de los triceratópsidos, o el gigantismo de los grandes saurópodos, a Gideonmantellia sólo le quedaba el recurso de la agilidad.

La nueva especie vivió en los territorios que hoy actualmente conforman el yacimiento paleontológico de Galve en la provincia de Teruel. En 1982 el experto paleontólogo José María Herrero, hijo de la localidad antes citada, encontró los restos y los expuso en el museo local que hasta la nueva catalogación como especie fueron conocidos como el Hipsi de Galve por el parecido morfológico que tenían estos fósiles con los del grupo de los hispsilofodóntidos, ya que la ausencia de la cabeza hacía difícil la investigación y por ello fue clasificado junto con otros hallados en Europa como Hypsilophodon, especie de ornitópodo cuyo fósil-guía se localizó en la Isla de Wight en Inglaterra. La similitud de ambas especies apunta a la posibilidad que existieran conexiones terrestres entre las islas y el continente lo que explicaría la movilidad de estos animales.

Su catalogación como una nueva especie se debe a la investigación que ha dirigido José Ignacio Canudo, coordinador del grupo Aragosaurus-Iuca perteneciente a la Universidad de Zaragoza. Tras el estudio en profundidad de los restos hallados, el grupo descubrió que el ejemplar debía ser catalogado como una nueva especie no descrita al presentar una morfología única en los huesos de la cadera y en el inicio de su cola.

Sus restos fósiles pertenecen a diferentes partes de su cuerpo. Se encontraron diversas vértebras, parte de la cadera y un miembro trasero que incluye un pie casi completo. No se recuperó el cráneo, aunque los investigadores piensan que algunas piezas dentales halladas en otros yacimientos podrían pertenecer a este ejemplar.

Tras la reconstrucción efectuada con los restos encontrados, los investigadores creen que se trata de un ejemplar joven e inmaduro de un poco más de un metro de longitud que estaría aún en fase de crecimiento, ya que esta especie en su estadio adulto podría llegar a los dos metros de longitud y unos 20 kilogramos de peso.

Herrero los encontró en un estrato de arcillas rojas pertenecientes al Cretácico Inferior. Datados en unos 130 millones de años hacen del Gideonmantellia el segundo dinosaurio de esta edad hallado en España. Estos restos fósiles son los únicos que se conocen de este ejemplar ya que desgraciadamente el yacimiento donde se encontraron estos restos fue destruido por la actividad laboral de una mina de extracción de arcillas cercana al lugar del hallazgo.

Galve

Actualmente, se le puede considerar como uno de los yacimientos más importantes de Europa continental en número de dinosaurios descritos, un total de cuatro. Galve es hoy un Parque Paleontológico que incluye un museo y algunas reproducciones de estos animales prehistóricos a tamaño natural. Con una población de 136 habitantes se encuentra situado a 1.180 metros sobre el nivel del mar. Es un municipio de la provincia de Teruel y forma parte del Proyecto Dinópolis como Legendark.

Especies de dinosaurios como Iguanodon y Aragosaurus, cocodrilos fósiles como el Bernissartia, una especie tortuga bautizada como Galvechelone, ammonites, micromamíferos y una gran cantidad de icnitas o huellas fósiles, forman parte de la riqueza fosilífera de esta región que ha entrado por derecho propio entre los yacimientos más importantes del mundo.

Hay que esperar que este gran yacimiento y en general toda la provincia de Teruel siga aportando fósiles que permitan conocer mejor el pasado de esta zona y a su vez el de toda la Tierra.