Hace un año la NBA, National Basketball Association americana, debió afrontar una emergencia insólita. En el arco de un par de meses, con un pico en las dos primeras semanas de diciembre, 27 jugadores y 3 miembros del staff fueron afectados por un virus gastrointestinal, resistente a los desinfectantes más comunes. Un estudio publicado por el Clinical Infectious Diseases, apunta al estilo de vida de los atletas, que pasan gran parte de su tiempo en espacios cerrados como vestuarios y gimnasios.

En gimnasios y piscinas, gérmenes de todo tipo

Gérmenes y virus pululan en este tipo de espacios por la presencia constante de agua, el ambiente privilegiado para el crecimiento y la propagación de microorganismos. En las piscinas, por ejemplo, se puede encontrar el Cryptosporidium, un protozoo que provoca diarrea y es resistente al cloro, mientras en las bañeras con agua caliente, que muchos utilizan para hidromasajes o para relajar los músculos después del entrenamiento, puede hospedarse la Pseudomona aeruginosa, una bacteria responsable de la presencia de folículos. Hongo, virus, bacterias fecales y estafilococos se pueden encontrar en los vestuarios y duchas, donde se camina con los pies descalzos, o se lleva las manos a la boca después de haber tocado áreas húmedas, con el riesgo de infecciones cutáneas o gastrointestinales.

Cuidados para evitar el ataque de virus y gérmenes

Para reducir el peligro de contraer verrugas, pie de atleta u otras enfermedades del deporte, hay que seguir algunas reglas cuando se concurre al gimnasio: además de no caminar con los pies descalzos, es importante cubrir pequeñas heridas que podrían infectarse en contacto con los gérmenes que se encuentran en instrumentos, alfombras o en el agua de la piscina. “En el gimnasio, el contacto directo con los objetos utilizados por todos y por esto cubiertos de gérmenes, debería ser limitado: sería mejor si cada uno tuviera su propia colchoneta o, de lo contrario, cubrirla con una toalla personal”, recomienda Evangelista Sagnelli, presidente de la Sociedad Italiana de Enfermedades Infecciosas.

Evitar los gimnasios superpoblados

Los gérmenes se desarrollan en gimnasios y piletas porque se encuentran en ambientes húmedos y cálidos, ideales para su propagación. Lo mejor es elegir un centro deportivo que ofrezca alguna garantía de higiene, como por ejemplo, un buen recambio de aire a través de grandes ventanas y un correcto mantenimiento de los filtros de calefacciones y aires acondicionados. Los pisos deberían ser de materiales fácilmente lavables, sin pliegues que puedan acumular suciedad. Lo ideal sería un gimnasio sin “bordes”, como los hospitales, en donde el punto de contacto entre piso y pared es continuo, para facilitar la limpieza.

Consejos a tener en cuenta para evitar contagios en el gimnasio

Después de la ducha es indispensable secarse con cuidado, quedar húmedos facilita la presencia de eventuales gérmenes sobre la piel. Es necesario no ir al gimnasio cuando uno no se siente bien, para evitar contagiar a los otros con los gérmenes propios. Una sugerencia para quien frecuenta habitualmente un gimnasio, sería vacunarse contra la gripe, ya que el virus se propaga velozmente en lugares cerrados.

Como medidas de higiene, sería necesario que los vestuarios fueran lavados y desinfectados más de una vez al día, al igual que las colchonetas y los elementos accesorios para desarrollar las actividades en el gimnasio.