
- Juego de tronos - Editorial Gigamesh
Hace tiempo que el género de la fantasía no arrojaba un "best seller" del éxito y calidad de “Juego de Tronos”, primer volumen de la saga “Canción de hielo y fuego”. Las novelas de elfos y dragones tienen su público fiel, siempre numeroso, pero escapar de ese circuito para seducir a otros lectores es casi misión imposible. George R. R. Martin lo ha logrado con creces. Además de las ventas, lo demuestran los juegos de rol, miniaturas, serie de televisión y demás parafernalia. Muchos se preguntan el porqué de su éxito.
George R. R. Martin
George Raymon Richard Martin comenzó su carrera literaria en los 70, escribiendo relatos de horror y ciencia ficción y debutando como novelista con “Muerte de la luz”. En los 80 trasladó su talento a la televisión, trabajando en series de ciencia ficción como “La zona crepuscular”, “La bella y la bestia” o “Max Headroom”. Desde entonces, nunca ha dejado de escribir relatos y novelas, con gran éxito de público y crítica. El autor de New Jersey ha recibido los galardones más importantes dentro de la fantasía y la ciencia ficción: varios premios Hugo y Nebula, el Gilgamesh y hasta 11 Locus.
La estela de Tolkien
Aunque no hay que soslayar el hecho de que la adaptación cinematográfica de “El señor de los anillos”ha revitalizado el mercado de la literatura fantástica, no podemos cifrar el éxito de “Canción de hielo y fuego” en esta moda.
Muchos escritores han querido emular al autor de “El hobbit”. Sus avispados editores siempre consiguen poner en la contraportada de sus futuros éxitos alguna reseña que compara la obra en cuestión con “El señor de los anillos”. Pero, tras el marketing, no encontramos nada que nos recuerde al padre de la Tierra Media.
Podríamos darle la vuelta al razonamiento y afirmar que Martin no ha tenido éxito por parecerse a Tolkien, sino por no parecerse. “El señor de los anillos” es una obra tan magna, en un subgénero donde abunda la medianía, que se ha erigido como un parangón sagrado, cuya sombra oscurece a quienes se arremolinan bajo su ejemplo.
Otro mundo de fantasía es posible
Son muchos los autores de fantasía que han huido del formulismo y el afán por el pastiche que inundan colecciones como “Dragonlance” o “Reinos olvidados”, exitosas sagas basadas en el juego de rol “Dungeons & Dragons”, pero que, salvo honrosas excepciones, como R. A. Salvatore o Michael Stackpole (ambos colocaron sus obras en la lista de las 10 más vendidas del New York Times), poco aportan a la renovación del género.
La comedia es una vía para escapar de esta literatura de cadena de montaje. Su máximo exponente es Terry Pratchett, el segundo autor más vendido del Reino Unido, después de J. K. Rowling, autor de la saga “Mundodisco”, donde se ríe de los tópicos del género fantástico, apostando directamente por la parodia.
Con notas de humor y cuestionamiento sarcástico de las claves del género, el polaco Andrzej Sapkowski, ha conseguido hablar de tú a tú a los ubicuos autores estadounidenses, con las aventuras de su Geralt de Rivia.
Pero George R. R. Martin ha triunfado, usando un método distinto para atraer nuevos lectores. En vez de reírse o retorcer las claves de la fantasía (al fin y al cabo, para “pillar el chiste” hay que conocerlas), ha usado los recursos de otro tipo de literatura, uno de los que más vende en todo el mundo: la novela histórica.
El truco de Martin
En el prólogo de Alberto Cairo para la edición española de “Tormenta de espadas”, éste pone de manifiesto el uso, por parte de Martin, del estilo y los tópicos de exitosos autores de novelas históricas como Colleen McCullough o Bernard Cornwell. Ese es el “truco” del veterano autor. No escribe una novela fantástica, escribe una novela histórica de un tiempo que nunca existió.
Un mundo muy parecido al nuestro. Poniente, una especie de Gran Bretaña, fue conquistado por un imperio llamado Valirya, no Roma. Persisten los “primeros hombres”, que como los celtas, serían antiguos pobladores paganos que conservan su folklore en regiones aisladas. Mas el decadente imperio fue invadido por los ándalos, cuyo nombre apenas disimula el de los vándalos y que representarían a los pueblos germánicos que fueron creando los reinos medievales.
La historia de “Canción de hielo y fuego” transcurre en una Edad Media donde dos familias nobles, Stark y Lannister, emulan a York y Lancaster en una “Guerra de las rosas” de mundo paralelo, que aquí se da en llamar “juego de tronos”.
La idea de Martin es tan feliz y simple que, a posteriori, su éxito parece evidente. Quería contarnos una historia que no tuviera que ver con Tolkien, una historia nunca oída de un mundo diferente y descubrió que esa historia era nuestra Historia.
