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Bien podemos referirnos a Georg Trakl (1887-1914) como un "hijo de su tiempo", eso nos supone inmediatamente una vía de ingreso, una entrada a su poesía que no podemos ignorar. El telón de fondo, la realidad epocal, prefiguran la particular fisonomía de su poesía.
La poesía premonitoria
La poesía de Trakl puede considerarse -la unidad de su obra-, como un poema único o bien como parte de un "Gran Malestar", esto tomando en cuenta sus matices, evolución, cambios, la drogadicción del autor y por supuesto su contexto histórico, elementos todos de un sombrío sentir.
Su poesía, es insistente, obsesiva, majadera, reiterativa, hermética y desconcertante. En el trazo de su cosmovisión, en sus colores, sonidos, realismo brutal, animales y olores; en su abanico sensorial esta claramente expuesta la atmósfera de deseperación y catástrofe de su época.
Muy difícil resulta obviar en la obra de Trakl, la idea de ésta como un gran malestar epocal. Su poesía bulle alienada en su interioridad y en imagenes que presiente las grandes turbulencias de la humanidad. Esta opera en sus versos como un cancer que consume y degrada. La primera guerra mundial es aquí, la expresión de algo que esta por dentro y es el oscuro aviso de la decadencia de la sensibilidad.
En el fragmento de uno sus poemas más emblemáticos, "Noche", podemos advertir su carácter premonitorio de muerte:
"Cuán azulina fulge/allá en el horizonte la ciudad/donde habita maligna/y gélida una estirpe putrefacta,/preparando a los blancos nietos/un oscuro destino".
El brillo fantasmagórico de la "ciudad", confirma la idea de ésta como nido de una "estirpe putrefacta". La condición corruptiva y "maligna" de la "ciudad" también es confirmada en estos versos, pero no es hasta los tres últimos de este tracto de "Noche", donde el presagio de muerte se desarrolla concisa e intensamente: "y gélida una estirpe putrefacta/ preparando a los blancos nietos/ un oscuro destino." La decadencia de la época sólo puede preparar una descendencia ya condenada, podrida y descompuesta.
La generación trágica
La atmósfera de aparente seguridad, progreso y el cartel que ostentaba con soberbia Europa como la "cuna de la civilización", fue un sentimiento que se fue incubando con peligrosidad durante el siglo XIX, en un complejo entramado que George Steiner sitúo entre "1820 y 1915" y que llamó ironicamente: "el imaginario jardín".
Finalmente, sólo fue un mero prefacio del desastre que se avecinaba con las grandes guerras, pero que ya había tenido un dilatado simulacro en el afán imperialista y colonizador de las potencias europeas, que durante el siglo XIX subyugaron gran parte de África, entre otras regiones del mundo.
El inicio de ese desastre en 1914, con la Primera Guerra Mundial, dejó como triste recuerdo, a las mejores generaciones europeas desfilar optimistas hacia la guerra, una guerra que pensaban sería breve y resuelta por vías diplomáticas.
Sin embargo, el horror de las trincheras, las enfermedades y el gas venenoso, terminó con la vida de casi 10 millones de personas, incluidas algunas de las mejores generaciones de intelectuales que murieron trágicamente en el frente.
Entre algunos de los que murieron en combate o mientras éste se desarrollaba se encuentran Rupert Brooke, Guillaume Apollinaire, Hector Hugh Munro o "Saki" considerado el maestro del relato corto; Jacques Vaché según Breton iniciador del surrealismo; Edward Thomas muerto durante la batalla de Arras; Isacc Rosenberg retratista del drama de las trincheras y Wilfred Owen conocido por el famoso poema "Himno a la juventud condenada", título elocuente de la tragedia de una generación.
Si bien Trakl no murió en combate, sé sabe que su salud entro en crisis tras su participación en la batalla de Grodek, sufriendo varios ataques nerviosos producto de la depresión y los efectos post traumáticos. Un intento de suicidio fallido, lo lleva a ser internado en Cracovia, sin embargo, moriría al poco tiempo por una sobredosis de cocaína.
La poesía de Trakl se convierte en el grito de deseperación profético de mayor impacto en lengua alemana. Señala los puntos de inflexión más trascendentales de la historia de la humanidad y del siglo XX. Curiosamente también parece el signo de condenación de muchos provenientes de Kakania (Musil, Joseph Roth, Wittgenstein, Hermann Broch, kafka, etc.)
Su poesía presintió como ninguna que el gran progromo humano de las guerras. Esta en la entrada y cierre de la noche y la oscuridad en la poesía de Trakl, en la clarividencia de El Proceso y La colonia penitenciaria de Kafka, esta en las ruinas del imperio que ve Stefan George y tristemente realizada en Fuga de muerte de Paul Celan. Las penumbras de Trakl, bien son lo que se aproxima en forma premonitoria, su corazón Europa.
