Gran emoción para el mundo teatrero. El primer y único actor, comediante, artista, histrión: baile de sinónimos para un hombre de teatro integrante de importantes centros académicos donde hasta hace muy poco tiempo se miraba esta profesión por encima del hombro. Ya hubo un antecedente en la Real Academia de la Lengua: Fernando Fernán Gómez, pero éste ya llevaba muchos años destacando como autor teatral, columnista de periódicos y escritor de novelas, así que actor sin obra literaria, el primero es José Luis Gómez; curiosamente se trata de otro Gómez, esta vez uno que se abrió camino desde su formación en Alemania y largas temporadas teatralizando el relato de Kafka Informe para una Academia en el que un simio ha de "adaptarse" para no morir, abandonando la forma animal, adquiriendo la humana.

"Un mono" humano, demasiado humano

La historia de José Luis Gómez es, precisamente, la contraria: desde aquel contacto con Kafka, hasta aquí, muchos años después, ha protagonizado un viaje de intensa recreación de la propia vida para entregar a los demás un poco de la suya: la profunda mirada del teatro, espejo a veces deformante, siempre revelador de caminos para continuar creciendo entre preguntas, a menudo sin respuestas.

"El mono" Gómez —como se le llamaba en los 70— navega feliz en esta paradoja nada kafkiana de dominar los instrumentos del actor y el director, desde la mayor cantidad de ángulos posibles. Se trata de un caballero elegante, sereno, de sonrisa fácil, de dirección exigente, de mirada penetrante, de concienzudo lidiar con la palabra en sutil poesía o en verbo lacerante.

José Luis Gómez: largo viaje hacia la luz

Desde muy joven se aplicó en estudios muy completos: en el Instituto de Arte Dramático de Westfalia, Alemania, y posteriormente en la Escuela de Jacques Lecoq, en París; asistió a clases de Lee Strasberg en Nueva York, y en Polonia con Jerzy Grotowski. Fue director del Centro Dramático Nacional y del Teatro Español, y produjo numerosos espectáculos hasta participar activamente en la fundación del Teatro de la Abadía.

Con una trayectoria muy rica, de autores como Calderón de la Barca, Bertolt Brecht, Samuel Beckett, Friedrich Dürrenmatt, oscilando entre sus propias puestas en escena, personales interpretaciones y actor al servicio de directores distintos a su estilo, José Luis Gómez siempre ha gustado probarse a sí mismo en nuevos procesos, como cuando interpretó junto a Nuria Espert y Lluis Homar, la comedia negra Play Strindberg, de Dürrenmatt, o el Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez: estremecedora su palabra y pausados movimientos en medio de un gran espacio vacío cargado de exquisita poesía.

El académico aplaude el talento de un joven autor

La profesión está de fiesta. Muchos compañeros lloraron cuando el acto de la Complutense: en la distinción, el honor de interpretar la vida desde el único lugar del mundo en el que la vida se detiene para ser mirada, emocionada a distancia, comprendida en cuerpo y alma... gracias a mucha gente comprometida con el arte teatral, pero que sólo los actores dan la cara, noche a noche, los únicos que se presentan en escena para que aplaudamos o no su valiente manera de ser en un arte de gesto y palabra tremendamente fugaz, en noches irrepetibles, en momentos que habrán de quedarse con los espectadores para siempre u olvidarse también para siempre.

Un constante trabajo, un pertinaz riesgo, y en lo alto la sonrisa del maestro que vuelve a empezar cada vez. José Luis Gómez, director artístico del Teatro de la Abadía, prepara su discurso para entrar en la Academia —aún sin fecha— y estrena con gente nueva un género nuevo de autor novel muy joven: la experiencia y la investigación al servicio del teatro como un ente vivo, palpitante, incapaz de acomodarse a la rutina.

Entre los muchos significados del apellido Gómez, llama la atención uno: "guerrero, luchador". En cualquier caso le cabe muy bien a este Señor del Teatro de aparente calma y seguridad absoluta ("Sin embargo, convivo con muchas inseguridades"), que acaba de estrenar Grooming, de Paco Bezerra, un autor de 33 años con premios y publicaciones pero nunca estrenado, con la interpretación de Nausicaa Bonnín y Antonio de la Torre.

José Luis llamó a su puerta, y aquí está moldeada y bien servida una obra inquietante como pocas acerca de una perversión de reciente dominio público: a través del formidable mecanismo de Internet, adultos que van a la caza sexual de menores, despertando su libido antes de tiempo, arrojándolos a tremendas situaciones límite. Un nuevo desafío para el flamante académico de elegante sonrisa.