Muchos reptiles tienen como característica más notoria el alargamiento de sus cuerpos y la reducción de sus miembros. Las serpientes son los animales que más han desarrollado esta cualidad. Habitan en diferentes partes del mundo a excepción de las regiones polares. Son carnívoros pero usan diferentes métodos para buscar y dominar a sus presas. Su alimentación es diversa. Algunas especies se alimentan de los huevos pequeños de hormigas y de sus larvas, mientras que otras pueden comer animales del tamaño de un antílope. Sus órganos sensoriales poseen una extraordinaria capacidad para desarrollarse en su hábitat natural.

Locomoción sin empleo de patas

Una de las características más importantes de estos animales es el desarrollo de sus cuerpos para adaptarse al ambiente en el que viven. Las serpientes poseen un cuerpo alargado con varios atributos en su columna vertebral que están relacionados con la locomoción sin miembros. Tienen gran cantidad de vértebras; en algunos casos el número llega a 400. Además, estos animales poseen proyecciones adicionales de cada vértebra por lo que las vértebras contiguas están conectadas más firmemente dándole estabilidad a toda la columna vertebral, explica Richard Shine en Encyclopedia of Reptiles and Amphibians.

Diferentes formas de moverse

A pesar de que las serpientes no poseen patas o las tienen muy reducidas, pueden emplear varias formas para trasladarse. Según el mencionado autor éstas son:

  • Ondulación lateral: es la forma más empleada de locomoción. Es normalmente utilizada por los animales cuando nadan o se desplazan sobre superficies rugosas que les permiten obtener suficiente adherencia. Las serpientes empujan su cuerpo contra esas irregularidades del terreno para moverse hacia adelante. Esto les permite desplazarse en forma bastante rápida; se han medido velocidades de hasta 10 km por hora.
  • Locomoción rectilínea: cuando las serpientes utilizan esta manera de moverse, el desplazamiento que logran es en línea recta y lo consiguen a través de movimientos de la zona ventral de sus cuerpos. Se desplazan hacia adelante usando contracciones musculares mientras sujetan las escamas situadas en la zona ventral por medio de fricción sobre el suelo. Luego empujan las escamas ventrales hacia adelante nuevamente a un nuevo punto de fricción y así sucesivamente. Tanto la fijación ventral como el movimiento hacia adelante se hacen en forma simultánea. Esta forma de locomoción es usada con frecuencia por las serpientes pitones y boas cuando se acercan cautelosamente a un animal para capturarlo.
  • Locomoción en forma de acordeón: las serpientes utilizan un punto de contacto con el suelo para hacer palanca, luego levantan bien el tronco del piso para fijar otro punto de contacto.
  • Locomoción en forma de movimiento de golpe de costado: es similar al anterior. Es la forma más adecuada de desplazarse sobre la arena o el lodo, ya que normalmente no hay en estas superficies irregulares en forma firme para el modo de locomoción conocido como ondulación lateral.

Soluciones para comer mejor

Las serpientes poseen una boca demasiado pequeña en relación al resto del cuerpo. Para poder alimentarse, estos animales han adoptado diversas formas para resolver este problema. En algunos casos comen gran cantidad de presas pequeñas. Esto se puede ver en las lagartijas y en algunas víboras. Otros ofidios capturan a las presas y luego las desmenuzan para poder comerlas mejor. La familia Amphisbaenidae utiliza este método. Una tercera solución que emplean se observa en el cráneo modificado que les permite comer presas de gran tamaño en comparación con su cuerpo. Por ejemplo, las pitones pueden tragar cerdos y antílopes, comenta Shine.

Y agrega que debido a que pueden comer grandes cantidades de comida en relación con el tamaño de sus cuerpos, las serpientes pueden pasar largos periodos de tiempo sin alimentarse. Además, como son ectodermos, estos animales no necesitan gastar grandes cantidades de energía para mantener alta la temperatura de sus cuerpos. Muchas serpientes comen pocas veces al año. Por otra parte, tienen la habilidad de comprimir su sistema digestivo mientras no se alimentan, lo que reduce aún más el gasto de energía. Así probablemente muchos de estos animales han podido sobrevivir en regiones desérticas en las cuales las fuentes de alimento son escasas.

Una forma apropiada para el ambiente en el que viven

La forma alargada de sus cuerpos provee a las serpientes de ciertas ventajas en relación con la regulación de la temperatura del cuerpo. Las serpientes tienen una gran superficie en relación con el volumen del cuerpo que les permite calentarse rápidamente mientras se exponen al sol. Además, pueden disminuir la velocidad a la cual se calientan o enfrían. Esto lo consiguen al cambiar la forma del cuerpo, ya que una serpiente bien enrollada tiene una superficie de contacto mucho menor por la cual el calor puede adquirirse o disiparse. Otra forma de controlar el calor es cambiando la dirección del flujo de la sangre entre los vasos sanguíneos superficiales y los más internos, según Shine.

Presión sanguínea y forma de locomoción

Las serpientes que se arrastran sobre el suelo tienen la cabeza prácticamente al mismo nivel del corazón, por lo que no requieren de gran presión sanguínea para llevar sangre a la cabeza. La mayoría de estos animales tiene presiones sanguíneas más bajas que los mamíferos y cuando una serpiente está inclinada con la cabeza levantada, la sangre tiende a acumularse en la parte inferior del cuerpo y la llegada de la sangre venosa al corazón disminuye.

El flujo sanguíneo hacia la cabeza es reducido y si la serpiente se inclina a más de 45 grados, la corriente sanguínea hacia la cabeza baja a cero. Las serpientes que trepan a los árboles suelen tener presiones sanguíneas más elevadas que las que se arrastran, comenta Knut Schmidt Nielsen en Animal Physiology.