El emperador Claudio II, “ El Gótico”, rigió el imperio romano muy breve tiempo, no alcanzó a estar más de dos años en el trono, 268-270 d.c. Sin embargo su nombre pasó a la historia, eso sí asociado siempre a la víctima más ilustre que él sancionó con la pena de muerte, un presbítero católico que desafiaría sus órdenes.

San Valentín: amor en tiempos de guerra

El cura Valentín no compartía el juicio de su emperador de considerar el matrimonio de soldados que iban a enfrentar la muerte como un regalo que debilitaba su disposición de combate y que por ello, prohibía este sacramento a sus guerreros los que debían consagrar todos sus esfuerzos para servir al dios Marte.

La actitud del sacerdote que hacía prevalecer el amor y la vida ante la muerte le costó su propia vida. El dar la bendición matrimonial a parejas antes de partir el varón a la batalla, desafiando a Claudio II, le llevaría al sacrificio y luego a la santidad presente.

San Valentín hoy: una moda que extiende su manto benéfico

Si bien la Iglesia Católica aceptó a regañadientes y con periodos de interdicción su vigencia, terminó la imagen del santo identificándose como protector de enamorados y ampliándose luego su ejercicio a campos como la amistad, el amor al prójimo y a la humanidad, el cariño en su concepto más amplio que incluye aun a seres irracionales y cálidos que hacen más grata nuestra existencia.

Donde la Iglesia se muestra estancada en el tiempo, reacia a seguir la senda de amor ensanchada por el santo, es en el tema de la sexualidad humana. Gays y lesbianas son excluídos del sacramento que, otorgado a guerreros, llevó San Valentin al martirologio.

El Vaticano resiste los embates de la modernización

El “aggiornamento” no comprende a estas categorías sexuales y a pesar de cónclaves, de reuniones de teólogos católicos que llaman a una apertura vaticana en esta área, los avances no se aprecian. Como concluye una reciente cita de teólogos: “la valoración del matrimonio y el celibato suponen "excluir a personas que viven el amor, la fidelidad y la preocupación mutua" en una relación estable de pareja del mismo sexo…”. Cambio 21.cl, Portada, edición del 4 Febrero 2011.

El espíritu de San Valentín no alcanza, en el presente, a la bendición católica de la unión homosexual.

Sin embargo todo indica que, como el Cid Campeador, el sacerdote romano llevará a buen puerto, aun después de su muerte, la batalla que hoy libra su figura por lograr que el amor de la Iglesia no excluya a quienes se aman sin distinción de sexo y sin ofender al dios al que el santo ofrendó su vida.