Madrid se ha convertido, al albur de la aprobación de leyes como la del matrimonio y la adopción homosexual, en destino y vivienda deseada por miles de homosexuales de todos los rincones de España y de los cinco continentes. "España será un país más decente", decía el presidente José Luis Rodríguez Zapatero cuando aprobó ambas medidas, el 30 de junio de 2005 en el Congreso de los Diputados. Aquel día, el país mediterráneo hizo historia en el mundo y pasó a ser uno de los pocos 'paraísos legales' para cónyuges de todo el mundo.

A raiz de la aprobación de ambas leyes, fuertemente contestadas aún así en la calle en los meses sucesivos a su aprobación, el centro de la capital española ha cambiado por completo. El concurrido barrio de Chueca no tiene nada que ver con lo que era hace sólo una década. "Aquí vive y trabaja gente de todo el mundo", confirma Ángeles, propietaria de un restaurante en la zona, confirmando que gays y lesbianas "deciden quedarse por el buen ambiente que hay".

Puede que tenga razón. En el paisaje urbano de Chueca y aledaños conviven sin problemas, sobre todo, homosexuales de todo el mundo y ancianos, que ocupan de forma alterna una gran mayoría de las viviendas del barrio. Los primeros, generalmente, en modo de alquiler. Al margen del aspecto residencial, ahora más complejo por la crisis inmobiliaria que sufre la economía española, una gran cantidad de negocios dirigidos específicamente a gays y lesbianas han conseguido hacerse un hueco y salir a flote pese a la crisis económica.

Cambio radical

Si hace una década apenas un puñado de marcas (Absolute Vodka) se atrevían a dirigirse exclusivamente al colectivo homosexual, hoy es noticia en España que un torero, Joselito Ortega, va a ser patrocinado por una bebida energética dirigida a los gays (Gay-Up). Hoteles con guiño homosexual (el Óscar, en pleno centro, es un claro ejemplo); agencias de viaje; inmobiliarias; portales de Internet; tiendas de ropa, complemetos y zapaterías; e incluso servicios de psicología y abogacía para homosexuales han llenado las calles del centro de la capital a la caza del gay, teóricamente más libre de cargas familiares que el heterosexual (presumiblemente con más facilidad para tener hijos).

Los locales de ocio merecen un capítulo aparte. Incluso a lo largo del último año, Chueca parece haberse librado de quiebras y cierres, y un gran número de locales de la noche han abierto sus puertas pese a la crisis económica. Es el caso de la discoteca Delirio Live, hoy una de las más prestigiosas del 'ambiente' junto a otras como la Sala Cool, el famoso Polana o el tradicional Black & White.

Por último, Madrid se ha convertido en templo de eventos gays de categoría internacional. El más famoso, el Orgullo Gay, que jóvenes homosexuales describen ya como "las auténticas fiestas patronales de la ciudad". El último, a principios de julio de 2009, congregó a más de medio millón de homosexuales de todos los rincones en la capital, para disfrutar de la manifestación en la Gran Vía, los conciertos en el Palacio de los Deportes o las drag queen en los escenarios de Chueca.

Realidad establecida

El hecho de que los homosexuales hayan encontrado en España y en Madrid su 'paraíso' tiene que ver, sobre todo, con el cambio en la mentalidad de los ciudadanos del país. Según las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, más de un 60% de los españoles aprueba ya el matrimonio homosexual, y en torno a la mitad de la población acepta que una pareja de hombres o una de mujeres adopten a un menor.

Al margen, el matrimonio entre parejas del mismo sexo prosigue su implantación. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, más de 3.500 bodas homosexuales se celebraron en España en 2008. Madrid, junto a Cataluña, fue la comunidad que más enlaces de este tipo celebró. Prueba de la desigualdad que en España existe en torno a la cuestión la ofrecen los datos de matrimonios gays en Cantabria (sólo 23) o Melilla (apenas 2).

Pese a que Madrid adquiere la categoría de 'paraíso' y a la zaga le siguen Barcelona, Sitges o Maspalomas, la realidad es cambiante según la región. Aún hoy, pese a la aceptación existente, prosigue el goteo de denuncias por violencia homofóbica. Hace pocos días, el colectivo gallego Xega hacía público que dos jóvenes gays habían sido agredidos por un portero de discoteca. "Pensamos que aunque tenemos reconocidos plenamente nuestros derechos de ciudadanía, en la práctica se limita el ejercicio de los mismos en múltiples ámbitos sociales", expuso el colectivo, en un auténtico aviso a navegantes.