En cualquier época y lugar, con frecuencia, el ser humano se ha servido de la inestimable ayuda de muchos animales para realizar su trabajo. El contacto con ellos ha permitido su docilidad y una total compenetración entre ambos, con beneficio común en todas las tareas. Desde el terreno laboral hasta el terapéutico pasando por el del esparcimiento, todos conocemos a esos animales que por su esfuerzo, paciencia, memoria y valía han sabido ganarse la admiración, el aplauso y el respeto colectivo.

Gatos o perros, compañía en casa

De toda la extensa y variada clase de animales domésticos, de compañía o también llamados mascotas, sin duda ocupan un lugar preferente para tenerlos en casa el gato o el perro.

Quien haya convivido con los dos juntos conoce que la armonía entre una y otra especie es espléndida, olvidándose el antiguo dicho de llevarse mal entre ellos. Asombra y casi emociona ver cómo duermen en compañía para darse calor recíproco y cuántas veces uno lame al otro, no sabemos si por mutua higiene o en señal de agradable conformidad. En cualquier caso, si hay niños en casa, esta estampa es la mejor lección que pueden recibir para ir modelando la admiración y el respeto a los animales.

Gatos o perros pequeños, caseros

La ilusión de todo niño, con independencia de su edad, cuando se entera de que van a regalarle un gato o un perro es indescriptible. En su mundo imaginario sin límites ya sobran los juguetes. Va a ser dueño de un gatito o un perrito de verdad, según él de carne y hueso. Sin cuerdas, sin pilas... va a andar y a correr solo y de qué manera.

Es cierto, pero desde un principio hay que decirle al chiquillo que ese animalito tan frágil y travieso no es como ninguno de sus juguetes, es sencillamente un ser vivo y como tal merecedor de su cariño y de su atención.

Elección entre gato o perro

Considerando que uno u otro van a vivir en casa y que necesitan disponer de espacio para moverse y corretear -su crecimiento así lo exige- es fácil deducir que el animal idóneo es el gato o bien el perro pequeño como el pinscher enano, el chihuahua o el caniche, que en edad adulta el tamaño es de dos kilos de peso, más o menos como el de un gato.

Porque no hay que olvidar que los animales crecen y aprenden igual que sus pequeños dueños, que van acompasando la ilusión de los primeros momentos con la enseñanza que, día a día, reciben en la escuela y permanentemente de la convivencia con su fiel amigo, que para eso lo tiene siempre en casa.

Cuidar a gatos o perros

Son animales que captan con facilidad las instrucciones o deseos de sus amos y por eso se les debe enseñar lo que han de realizar. Es cuestión de tener paciencia y constancia. Siempre con cariño, pero también con energía, hacerle ver que el dueño, el propietario es el niño o el adulto que le indica dónde y cuándo debe cumplir lo que se le manda.

Por su reducido tamaño pueden efectuar sus necesidades fisiológicas en una caja con arena o en papeles de periódicos colocados en un rincón de la terraza o patio, sin que el perro, menos casero, se sienta obligado a salir diariamente a la calle.

A veces, ante una ausencia pasajera de todos lo que habitan la casa, estos animales se sienten solos y, por temor o por llamar la atención, cometen alguna travesura contraviniendo cualquiera de las cosas que sus dueños les han enseñado y que ellos conocen a la perfección, pero así demuestran su disconformidad. En este punto hay que ser inflexibles y un castigo, más que nada simbólico pero lleno de energía, les enseñará a comportarse debidamente y recordarles quién es el dueño del hogar. Si no se hace así, estaremos perdidos y cualquier desagradable sorpresa, siempre en aumento, nos esperará al regreso de nuestras salidas.

Animales de compañía para todos

A lo largo de su vida, en torno a los quince o veinte años, gatos o perros proporcionan a sus dueños muchas alegrías, momentos inolvidables y situaciones llenas de encanto, en especial para niños y ancianos que siempre recordarán, con emoción y orgullo, las ocurrencias de sus fieles compañeros.

Por eso, cuando todo se acaba, cuando les llega el fin de sus vidas, estos animalitos merecen ser enterrados en cualquiera de de los cementerios habilitados para ellos, como El Último Parque, sito en Madrid, entre pinares. Sin duda se habrán marchado allí para siempre, pero asimismo perdurará en la mente de todos la preciosa película de su existencia y en un huequecito de nuestro corazón se habrá guardado, junto a su nombre, la frase de "Gracias por lo mucho que nos diste".