A la hora de elegir una mascota, el gato está ganando terreno como animal de compañía. ¿Las razones? Más allá de los gustos personales, el ritmo vertiginoso de la sociedad actual hace que las personas permanezcan más horas fuera de casa: el multiempleo, los estudios, el club, los hijos con sus crecientes actividades... Todo ello implica llegar a casa rendido. No todos tienen ganas, voluntad o tiempo real para sacar a pasear a la mascota. Sabemos que los perros que viven en casas sin patio o apartamentos requieren un paseo diario para ejercitarse, gastar energías o simplemente hacer sus necesidades.

El gato se vuelve en este punto la mascota ideal: se adapta fácilmente a los apartamentos y no requiere de la rutina del paseo diario. Desde luego, hay que tomar precauciones: dejarle la bandeja sanitaria con piedritas limpias, su lugar preferido para dormir disponible (pues al estar solo dormirá la mayor parte del tiempo), en lo posible un arañador artificial para evitar que se afile las garras en el mobiliario y por supuesto agua fresca y comida.

Elegir una correcta alimentación para el gato

Aquí viene el dilema. Una vez más, el ritmo de vida de los tiempos que corren hace que casi todos los dueños opten por comprar alimento balanceado (ración). Las ventajas son innegables: la higiene, pues no se descompone ni despide olores desagradables, ni atrae moscas (cuestión importante sobre todo en verano). En cada paquete viene indicada la cantidad exacta a suministrar según el sexo, el peso y la edad del gato: el dueño no tiene cómo equivocarse y de esta manera se evita el sobrepeso. Las raciones de buena calidad incluyen todos los nutrientes necesarios para el animal, lo cual resulta beneficioso para el buen estado de los dientes, para un pelaje brillante, músculos flexibles y corazón sano, evitando problemas como la descalcificación. En definitiva, alimentar al gato con ración supone una gran practicidad y ahorro de tiempo. Y en algunos casos, de dinero.

El último punto es delicado. Muchas veces por economizar, se opta por comprar raciones baratas. En muchos comercios y ferias se vende ración suelta, cuyo origen y composición resultan desconocidos. Particularmente los gatos machos y más si están castrados, son propensos a las enfermedades del tracto urinario. En muchos casos, la ración de mala calidad y si además el gato no bebe agua con frecuencia, provoca la formación de cálculos. Esto suele resolverse si es detectado a tiempo medicando al gato con metionina. El veterinario recomendará cambiar de alimento, proporcionarle al gato una ración especial que cuide su tracto urinario para evitar recidivas. Pero en algunos casos el cuadro puede complicarse, el gato puede sufrir una obstrucción urinaria que le provoque daños irreversibles o la muerte (Síndrome urológico felino).

Ser responsables con las mascotas

Los alimentos balanceados que de verdad sirven para prevenir y tratar trastornos urinarios son caros, por ende no están al alcance de todos.

A su vez el cambio de ración no siempre es bien tolerado, aunque esto ocurre generalmente cuando se cambia a una ración de inferior calidad.

Si no estamos seguros de poder alimentar al gato con una ración de buena calidad será preferible alimentarlo en forma natural. Los gatos son carnívoros y no comen demasiado. Puede variarse el menú: tanto la carne como el pescado así como también el pollo le encantarán. Hay que ofrecérselos siempre cocidos para evitar enfermedades causadas por parásitos que pueden contagiarse a las personas, como la toxoplasmosis, que implica para las mujeres gestantes el riesgo de trasmisión al feto.

Está comprobado que los gatos alimentados en forma natural siempre que esta sea adecuada son menos propensos a padecer trastornos tanto urinarios como digestivos. Por ello, esta posibilidad no debe descartarse.