La gastroenteritis consiste en la inflamación de la mucosa gástrica y del intestino. Puede ser de origen infeccioso, por bacterias o, más comúnmente, por virus, o bien deberse a tóxicos u otras causas.

La gastroenteritis puede aparecer en casos aislados, que es la situación más frecuente, pero también puede hacerlo en forma de brotes infecciosos, como en el caso de la salmonelosis, donde un número importante de personas se hallan expuestos al agente causal.

La gastroenteritis, en lo que se refiere a su origen infeccioso, casi siempre se contrae por vía oral, bien sea a través del agua o alimentos contaminados.

Causas de la gastroenteritis viral

La causa principal, como apuntábamos, tiene que ver con el agua y los alimentos contaminados. Sin embargo es importante saber que la gastroenteritis viral es contagiosa, por lo que también puede producirse con el contacto con personas infectadas.

Los virus que con más frecuencia se encuentran implicados en la gastroenteritis son el adenovirus entérico, el astrovirus, el norovirus, muy común entre niños de edad escolar, y el rotavirus, el principal implicado en los casos de gastroenteritis grave en la población infantil. También puede afectar a las personas ancianas y a los adultos expuestos a niños con el virus.

Síntomas de la gastroenteritis viral

Los síntomas suelen presentarse entre las 4 y las 48 horas posteriores a haber contraído la infección. El cuadro más habitual está compuesto por dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea, con la subsiguiente deshidratación. Ocasionalmente pueden darse otros síntomas como la fiebre, rigidez articular, dolores musculares, escalofríos, sudoración o pérdida de peso asociada a una alimentación deficiente.

Tratamiento de la gastroenteritis viral

Uno de los principales objetivos del tratamiento consiste en prevenir la deshidratación. Por norma general no está indicado el uso de medicamentos, a no ser que el médico indique lo contrario. Aunque en la actualidad no existe medicina ni vacuna capaz de prevenir la gastroenteritis viral, a excepción de una vacuna que se ha desarrollando recientemente y con la que se pretende ofrecer protección contra la diarrea severa en el caso de los niños más pequeños.

Gastroenteritis y embarazo

No es probable que una gastroenteritis llegue a provocar efectos adversos para el bebé, salvo en aquellos casos en los que se produzca deshidratación y aparezca fiebre alta. Estas circunstancias obligan a recurrir al médico. La mejor prevención en estas situaciones consiste en descansar tanto como se pueda e ingerir mucho líquido. Los medicamentos anti diarreicos no están aconsejados para la gastroenteritis, y con más razón cuando hay un embarazo de por medio, así que lo más recomendable es no alejarse mucho del WC.

Causas de la gastroenteritis bacteriana

Habitualmente, la causa más común de gastroenteritis bacteriana está relacionada con la intoxicación alimentaria, muchas veces asociada a las grandes reuniones sociales, a comidas al aire libre, a escuelas o a restaurantes. Las bacterias que se han observado con más frecuencia son Campylobacter jejuni, Escherichia coli, Staplylococcus, Siguella o Yersinia.

Síntomas de la gastroenteritis bacteriana

Los síntomas pueden variar dependiendo de cuál sea la bacteria involucrada, aunque la diarrea es común en todos los casos. Otros síntomas que pueden presentarse incluyen el dolor y los cólicos abdominales, la falta de apetito, heces con sangre, náuseas y vómitos.

Tratamiento de la gastroenteritis bacteriana

El tratamiento se centra, sobre todo, en el descanso y en evitar la deshidratación. Lo habitual es recuperarse en 2 o 3 días cuando no hay mayores complicaciones.

En algunos casos, sobre todo en niños más pequeños, el líquido ingerido no es suficiente para contrarrestar los vómitos y la diarrea, por lo que puede requerirse la administración intravenosa de líquidos. En algunos casos concretos en que la diarrea es muy severa, y siempre bajo prescripción médica, también se puede administrar antibióticos (nunca para la gastroenteritis viral).

Dieta para la gastroenteritis

Como ya se ha comentado, el reposo y una dieta líquida son fundamentales para lograr la remisión de la gastroenteritis. La ingestión abundante de líquidos no solo previene la deshidratación; también ayuda a eliminar los gérmenes. Además de agua, se pueden tomar infusiones relajantes y digestivas, como la manzanilla, la melisa o la tila. Zumos de fruta sin pulpa o bebidas isotónicas constituyen otra de las alternativas.

Pasadas las primeras 12 o 24 horas se puede empezar a incluir algún alimento sólido a medida que vayan remitiendo los síntomas. Yogur, manzanas, zanahorias o algo de pollo a la plancha son algunas posibilidades. Poco a poco hay que volver a la dieta habitual, sin forzar nunca el organismo y empleando el sentido común.

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