La gastritis es una inflamación de la mucosa estomacal. Puede cursar durante un periodo breve de tiempo, con lo que hablaríamos de gastritis aguda, o bien hacerlo durante meses o años, en cuyo caso nos referiremos a la patología como gastritis crónica.

La gastritis aguda, a su vez, se divide en dos grandes grupos, la gastritis aguda infecciosa y gastritis erosivo-hemorrágica. La gastritis aguda infecciosa suele ser de origen bacteriano y manifestarse en el curso de otras enfermedades, tales como la gripe o la difteria, entre otras. Con frecuencia el agente causante es la bacteria Helicobacter pylori y no es extraño que pasen inadvertidas debido a su carácter asintomático. La gastritis aguda erosiva suele estar causada por el estrés, las úlceras o tóxicos como el alcohol o los medicamentos, en concreto AINE,s. Alrededor de la mitad de este tipo de gastritis es de etiología desconocida.

La gastritis crónica tiene su origen, en buena parte de los casos, en la bacteria Helicobacter pylori. También puede deberse al tratamiento prolongado con AINE,s o por reflujo biliar crónico, entre otras causas. Un tipo de gastritis crónica con escasa incidencia (menos del 5%) es la gastritis crónica autoinmune, caracterizada por la destrucción autoinmune de las células parietales productoras de ácido que se encuentran en el cuerpo gástrico proximal y fundus. En general puede decirse que se caracteriza por una etiología múltiple y una diversidad patogénica (diferentes causas y síntomas).

Síntomas de la gastritis aguda

Los síntomas de la gastritis dependen de la causa que la ha originado, aunque una de las características más comunes es la falta de apetito persistente. También es habitual la sensación de plenitud epigástrica, las náuseas y el vómito. Cuando se trata de una gastritis erosiva, la hemorragia gastrointestinal se presenta a menudo, mientras que en el caso de la gastritis secundaria a otras infecciones, puede manifestarse otros síntomas como la diarrea, deshidratación, cólicos, malestar general, fiebre, escalofríos o cefalea.

Tratamiento de la gastritis aguda

Al igual que sucede con los síntomas, el tratamiento de la gastritis deberá abordarse atendiendo a la causa subyacente. En el caso de úlcera gástrica se tratará del mismo modo que la úlcera. Las gastritis idiopáticas (de etiología desconocida) tienen un difícil tratamiento, aunque las recomendaciones apuntan a evitar todo tipo de irritantes gástricos y al empleo de antiácidos o sucralfato. Por lo que respecta a la gastritis por estrés, el tratamiento va dirigido a evitar las complicaciones, como pueden ser las hemorragias.

El tratamiento con medicamentos, cuando son necesarios, tienen dos objetivos fundamentales; disminuir o neutralizar la secreción ácida, como los antiácidos, antagonistas H2, antimuscarínicos y los inhibidores de la bomba de protones, y proteger la mucosa gastroduodenal, como el sucralfato, las prostaglandinas y el bismuto coloidal.

Aunque el omeprazol es el medicamento de primera elección en el tratamiento de la gastritis aguda erosiva, existen diversos tratamientos combinados:

  • Omeprazol o pantoprazol en dosis de 80 mg. por vía intravenosa en bolo, seguidos de infusión continua de 8 mg/h durante 72 horas.
  • Para la erradicación del Helicobacter pylori, y como fármaco de segunda línea, está el levofloxacino, con dosis de 500 mg. cada 24 horas, combinado con amoxicilina en dosis de 1 g. cada 12 horas.
  • También se puede emplear una terapia triple compuesta por 500 mg. de claritromicina 2 veces diarias, más 1 g. de amoxicilina otras 2 veces al día y 20 mg. de omeprazol por un periodo de 10 días.
  • Si hubiere alergia a la amoxicilina se puede emplear tetraciclina en dosis de 500 mg. 4 veces al día, o bien metronidazol en dosis de 250 mg. 4 veces al día, aunque el Helicobacter pylori cada vez es más resistente al metronidazol, circunstancia que hay que tener en cuenta.

Síntomas de la gastritis crónica

No se puede hablar de síntomas específicos asociados a la gastritis crónica. De hecho hay pacientes asintomáticos, en número indeterminado, y otros que presentan una sintomatología dispéptica como molestias epigástricas, pesadez o aerofagia, entre otros. Estos síntomas, además, pueden aparecer con independencia de que el responsable sea o no la bacteria Helicobacter pylori. En algunos casos puede presentarse anemia perniciosa o anemia ferropénica inespecífica.

Tratamiento de la gastritis crónica

Cuando no hay síntomas asociados, la gastritis crónica no requiere tratamiento. Cuando los síntomas están presentes, el tratamiento debe ser individualizado. Habitualmente, en presencia del Helicobacter pylori, se procederá a su erradicación con la combinación de amoxicilina y claritromicina durante 7 o 10 días.

También podrá administrarse vitamina B12 en el caso de atrofias gástricas, o prescribirse hierro para restablecer los niveles bajos asociados a la anemia.

Dieta en caso de gastritis

La alimentación es un aspecto que debe tenerse muy en cuenta para favorecer la recuperación y, lógicamente, para no agravarla con una dieta inadecuada. Entre los alimentos más aconsejables está la pasta, pan blanco, arroz, patata, verduras cocidas eliminando previamente la piel, frutas cocidas, quesos y lácteos desnatados, agua y bebidas sin cafeína y cocciones sencillas como la plancha o hervidos.

También podrán consumirse, pero con moderación, verduras en general, productos integrales ricos en fibra, leche entera, frutas con piel, embutidos, quesos curados, chocolate, zumos o bollería.

Los alimentos que conviene evitar incluyen todos aquellos con cocciones muy elaboradas y picantes, mostaza, vinagre, café, té y alcohol. También es importante no ingerir alimentos ni bebidas a temperaturas extremas.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.