La fascitis necrotizante es una infección aguda que tiende a propagarse por los tejidos celulares cutáneos y la fascia, provocando extensas necrosis que desequilibran gravemente el estado de salud general de quien la padece. Regularmente esta infección es provocada por Streptococcus pyogenes y algunas otras bacterias polimicrobianas. Cuando este tipo de infecciones alcanzan la fascia del periné, específicamente los tejidos blandos, puede provocar gangrena en las regiones abdominales, pene, escroto y ano.

Jean Alfred Fournier, médico venerólogo francés, describió esta patología en 1883, explicándola como un proceso gangrenoso de origen desconocido y de consecuencias altamente letales. Según los Anales de Medicina Interna, esta enfermedad es una forma específica de la fascitis necrotizante sinérgica, rápida, progresiva y de origen multibacteriano que se produce en su mayoría en hombres entre los 20 y los 50 años. La incidencia de esta patología en mujeres está en una proporción de un caso femenino por cada diez pacientes masculinos.

Existen varios tipos de fascitis necrotizante. El término es usado para denominar infecciones gangrenosas o polibacterianas de la fascia subcutánea. Si solamente la piel es afectada por la infección, es denominada celulitis, la cual regularmente es provocada por organismos monomicrobianos como estreptococos y otros cocos Gram positivos.

Absceso o Gangrena de Fournier

La Gangrena de Fournier comienza como una infección local que rápidamente progresa inflamando extensas áreas de tejidos blandos, comprometiendo las capas profundas de la fascia, donde se crea un cultivo bacteriano de alta toxicidad, comprometiendo así, de manera muy grave, el estado general de quien la padece. Si no es detectada y atendida con rapidez, la muerte es inminente en un período de tiempo muy corto.

Según la American Accreditation Health Care Commission, uno de los primeros síntomas evidentes de esta infección en particular, es la aparición de pequeñas protuberancias o manchas de color carmín sobre la piel. Rápidamente adquieren una tonalidad púrpura y provocan sensaciones altamente dolorosas. Las manchas crecen abruptamente, su centro ennegrece, la piel comienza a presentar llagas y supuraciones en un lapso de tiempo menor a una hora. Estos síntomas pueden venir acompañados de malestar general, náusea, fiebre, sudoración, escalofríos, mareo, debilidad profunda y finalmente el paciente sufre un estado de shock séptico irreversible.

Cuando el paciente no recibe tratamiento adecuado, la gangrena se extiende por el perineo, las regiones inguinales, la pared abdominal anterior y el tórax. Las herramientas utilizadas para diagnosticar este padecimiento son pruebas de imagen como radiografías, ecografías, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas.

Prevención y tratamiento

La GF puede ser confundida con amebiasis cutánea o provocada por la misma, en algunos casos. La sintomatología es muy similar, sin embargo, la AC es provocada por la presencia de E. coli en la región perianal. En ambos casos, el tratamiento debe ser quirúrgico, acompañado de antibióticos de amplio espectro. La fascia perianal debe ser removida de manera radical, bajo anestesia general o locoregional, con desbridamientos amplios hasta hallar tejido sano y sangrante.

Los factores asociados más comunes a este tipo de infecciones son el alcoholismo, la diabetes, insuficiencia renal o hepática, edad avanzada, terapia con corticoides, quimioterapia, radioterapia, desnutrición severa, drogadicción, y la actividad sexual sin protección. Algunas otras causas de la GF son:

  • Traumatismos provocados por empalamientos u otras causas que provoquen heridas proctológicas o rectales.
  • Biopsias rectales.
  • Ligaduras de hemorroides con bandas.
  • Dilataciones anales.
  • Procedimientos quirúrgicos anorrectales y urológicos de rutina.
  • Absceso escrotal del diabético.
  • Relaciones sexuales sin protección.
  • Carcinomas.
  • Quistes pilondales.
  • Diverculitis.
  • Hemodiálisis.
Según la Revista de Gastroenterología de Colombia, en mujeres, la infección se presenta como una infección necrotizante del periné o la vulva, secundaria a abscesos de las glándulas de Bartolino, episiotomía, endometritis por aborto, histerectomías y bloqueos cervicales. Tanto en hombres como en mujeres, el tratamiento y la prevención deben seguir el mismo procedimiento.