Los galgos son una raza utilizada para cazar liebres. Es muy frecuente, como lamentablemente sucede con las razas cazadoras, que cuando un perro ya no sirve para cazar se lo deje abandonado en cualquier rincón o se lo acabe sacrificando de las formas más despiadadas imaginables (ahorcados o de inanición, por ejemplo).

Traumas y miedos, algo habitual en esta raza

Por los motivos anteriormente descritos cuando adoptamos un galgo lo más habitual es que este animal tenga miedos y traumas, relacionados directamente con su pasado. En galgos maltratados por sus dueños lo más frecuente es el miedo a los hombres (no, en cambio, a las mujeres), los que han vivido en perreras pueden tener miedo a los otros perros, los que han sido abandonados en ciudades o carreteras pueden tener miedo a los coches y a los ruidos y al haber cambiado de hogar varias veces suelen tener ansiedad por separación.

Primeros pasos a seguir

El primer paso es conocer el pasado de nuestro perro: saber si ha vivido en perreras, si ha sido maltratado y de dónde viene.

En los primeros días será básico actuar evitando hacer gestos bruscos, no emitir sonidos fuertes y no reñirlo en exceso. Durante estos días se observará rápidamente el tipo de trauma que tiene (si es que lo tiene), lo que será básico para saber cómo actuar.

En el primer contacto es mucho mejor que el perro sea manipulado por una mujer, puesto que los hombres suelen imponerles más respeto.

Evitar los tratamientos por inundación

Un tratamiento por inundación consiste en eliminar un miedo poniéndote en contacto directamente con él. Un ejemplo sería tratar el miedo al agua de una persona tirándola de golpe dentro de una piscina.

Por esta razón si un galgo tiene miedo a la gente se debe evitar pasearlo los primeros días por calles con demasiada gente.

El miedo a la gente

Probablemente es el trauma más frecuente entre los galgos debido a los maltratos recibidos en su pasado. Observaremos que cada perro enfoca sus miedos a algunas personas en concreto, dependiendo de lo que haya retenido su memoria: pueden basarse en olores, siluetas (no es lo mismo un hombre voluminoso que una chica de estatura baja), en tonos de voz o en formas de comportarse. Por estos motivos veremos que cuando nuestro perro va por la calle tiende a evitar un perfil concreto de personas.

Será básico en estos casos seguir paseando por zonas donde haya gente ya que ir por lugares demasiado tranquilos no les ayudará a superarlo. Deberemos intentar hacer una vida lo más normal posible, por lo que si queremos ir a visitar algún amigo podemos llevarlo para que se acostumbre poco a poco a casa nuevas y a otra gente.

Cómo debe actuar nuestra familia y amigos

Será básico hacer un cursillo acelerado de comportamiento a todos los visitantes a nuestro hogar para conseguir reducir el estrés del galgo.

Conceptos básicos:

  • No acercarse de cara: Es siempre mejor acercarse de lado y agachado. Una persona que no te mira fijamente no supone una amenaza.
  • No acorralarlo en lugares cerrados: Es mejor dejarle siempre espacio para evitar que se sienta amenazado.
  • Sobornar con comida: Se debe intentar que nuestros invitados prueben de darle algo de comida (galletas para perros, por ejemplo), ya que los perros pueden asociar sensaciones agradables a estas personas.
  • No gritar en exceso ni hacer movimientos bruscos.
  • Él tiene el mando: El perro deberá elegir si quiere ser acariciado. Su curiosidad les acabará superando e irán a oler a los invitados. Es mejor que en las primeras semanas no se lo fuerce a dejarse acariciar.
  • En los espacios abiertos sienten más seguridad: Si tenemos jardín o una terraza amplia es mejor que sea donde tenga contacto con nuestros invitados. Los sitios abiertos les dan una mayor confianza.
  • El trato diario, lo más recomendable: Si tenemos la opción de que venga algún familiar o amigo a diario será la mejor forma de que el perro se acostumbre a él. Una vez se haya hecho amigo de alguien, le será más fácil dar el siguiente paso para dejar de tener miedo a otras personas.
Todos estos pequeños trucos serán muy útiles, pero deberemos tener siempre en cuenta los ingredientes principales para conseguir una mejora: paciencia, persistencia y tiempo. Poco a poco nuestro galgo irá superando su miedo.