El teatro expresa conflictos entre homosexuales con poca frecuencia. Es un tema que, a lo largo de la historia, ha tenido escasa presencia no sólo a causa de la censura por los límites de la "moral" imperante, sino también por la tendencia trágica que suelen tener sus personajes cuando aparecen, como en Eduardo II, de Marlowe-Brecht, un rey fatalmente atraído por un joven, o La calumnia, de Lillian Hellman, donde la mera sospecha de relación entre las maestras Martha y Karen genera un acoso social desesperante que provoca un suicidio. Sin embargo, es en el cine y las mujeres que se aman donde más se ha prodigado el tema. Y recientemente en el Festival de Cannes, los amores homosexuales de género masculino y femenino adquirieron singular protagonismo con varios títulos de considerable importancia (ver artículo de Diego Galán en El País del 31 de mayo de 2013)

Homosexuales y vida cotidiana

En pocas obras teatrales se desarrollan historias de gente del mismo sexo con pasiones y conflictos cotidianos que disfrutan y padecen las mismas alegrías y oscuridades de cualquier hetero. Algunas excepciones: La escalera, de Charles Dyer, Los chicos de la banda, de Mart Crowley, El asesinato de la hermana George, de Frank Marcus, El matrimonio de Boston, de David Mamet, entre otras.

En España hay muchos más casos en la literatura que en el teatro. Hay en Wikipedia un sucinto artículo muy interesante como introducción al tema: Literatura homosexual en España. El arte escénico ha aportado muy poco al respecto. Algunas excepciones: Un hombre llamado Flor de otoño, de José María Rodríguez Méndez; Feliz cumpleaños, señor ministro y Madre amantísima, de Rafael Mendizábal.

Cuando fuimos dos, comedia dramática de Fernando J. López

El autor, Fernando J. López, es también un interesante novelista con dos títulos: La edad de la ira, en torno al caso de un estudiante que asesina a su padre, y Las vidas que inventamos, excitante historia de amor enfermizo en que un hombre hace lo imposible por ocultar los vaivenes sexuales de su esposa.

Es J. López un escritor vivamente interesado por las conflictivas relaciones sentimentales de los seres humanos, cualquiera sea su condición sexual.

"La obra propone un intenso debate sobre muchos de los tópicos y tabúes que asociamos a la vida en pareja como la sinceridad, la infidelidad o la dependencia y se invita a los espectadores a que se conviertan en privilegiados voyeurs de una historia donde el amor, el deseo y el sexo son los motores que mueven a sus dos protagonistas".

Una historia cotidiana que se desarrolla a partir de los recuerdos desordenados de Eloy y César, empeñados en un amor que se resiste a dejarse morir. Y todo sucede ante los ojos cómplices del espectador en un ambiente recreado constantemente por los excelentes actores, descubriendo armonía donde no parece haber más que caos.

Son sus protagonistas: Felipe Andrés (El fantástico Francis Hardy Curandero) y David Tortosa (Más de cien mentiras). Dirección: Quino Falero (responsable de la puesta en escena de la espléndida farsa sobre las mujeres bajo el franquismo, El manual de la buena esposa).

Cuando fuimos dos se estrenó con notable éxito en la Sala Triángulo, luego se repuso en el teatro El Sol de York, y ahora pasa al señorial

Teatro Infanta Isabel, donde se representará desde el 15 de junio, los viernes y sábados a las 23 horas.