Las zapatillas se ofertan ahora atendiendo a las diferentes tipos de pisadas de los corredores, las camisetas son de tejidos transpirables (nada que ver con las de algodón) existen geles y cremas para acelerar los calentamientos, elementos que hacen más visible al corredor si corre durante la noche, y así se podría citar una larga lista de complementos que han ido facilitando los entrenamientos populares. Hasta la alimentación ha ido variando en la vida del atleta popular.

Las gafas de sol

Mucha gente tiene las gafas de sol como un elemento indispensable en su entreneo diario. Hay quien, por necesidad o porque se han acostumbrado, corre con las gafas que usan a diario y, aunque siguen entrenando del mismo modo, no son igual de cómodas que unas específicas para practicar deporte.

Aunque comprar unas gafas de sol parece fácil, hay que tener claras una serie de características a la hora de acercarse al habitual comercio especializado, para que al final se elijan se adapten lo mejor posible a las necesidades del corredor y resulten lo más cómodas y prácticas posibles.

Elementos a tener en cuenta

Se intentará adquirir aquellas gafas que lleven los cristales solo fijados por arriba, ya que así es más fácil cambiarlos por otros en caso de rotura. A ser posible, se procurará adquirir un tipo de gafa que posee una capa de material absorbente para que retenga el sudor proveniente de la frente o del pelo y evitar así que caiga en los ojos irritándolos.

  • Patillas
Desechar aquellas patillas que sean de metal rígido, como las lentes de uso diario, es algo que no debe suponer la menor duda a la hora de comprar unas gafas para correr. Las patillas deberán ser de plástico fino y a poder ser regulables para adaptarlas a la fisonomía de nuestra cabeza. También serán válidas aquellas fabricadas en carbono o aluminio.

En cualquier caso, se verificará que las patillas se ajusten bien, para que no se muevan las gafas durante la carrera, y no causen daños o molestias en las orejas.

Diferentes tipos de cristales

Los cristales son la parte más importante de este conjunto. No sólo protegerán nuestros ojos del sol sino que, ante situaciones poco predecibles como el impacto de un insecto o incluso en los días de lluvia, agradeceremos esta protección ocular extra.

Hoy en día el cristal clásico ha desaparecido para dejar paso a diferentes tipos de plástico mucho más resistentes y ligeros.

En virtud de las condiciones lumínicas o de visibilidad que se vayan a dar cuando el atleta salga a entrenar, existen diferentes tipos de tonalidad para los cristales de las gafas.

  • Destello en plata: Este tipo de cristal es perfecto para condiciones de luz baja o suave. Deja pasar alrededor del 47% de luz.
  • Naranja: Ideal para condiciones de baja luminosidad como los días de niebla. Deja pasar un 60% de luz.
  • Amarilla: Deja para en torno a un 91% de luz.
  • Clara: Al igual que la amarilla, deja pasar alrededor de un 91% de luz. Es muy recomendable para entrenar o correr por la noche.
  • Ámbar: Es la que menos luz deja pasar, alrededor de un 20%, y es perfecta para cambios de luminosidad bruscos que suelen provocar deslumbramientos al corredor.
Si se tienen dudas en cuanto al color de los cristales que han de tener las gafas, una opción más que interesante pasa por adquirir aquellas monturas que permitan cambiar los cristales en virtud de la luminosidad que se dé en el momento exacto. Con un juego de lentes para cada condición de visibilidad y una sola montura se pueden tener varias gafas para correr en tan una sola. Con lo que el corredor se ahorra el dinero que esto conlleva y la incomodidad que supone llevar en la mochila o en el coche diferentes monturas.