Gabriel Orozco

Arte contemporáneo: producto anunciado

ST.1 - Gabriel Orozco. Cortesía Kurimanzutto
ST.1 - Gabriel Orozco. Cortesía Kurimanzutto
El arte ha sido un sistema transhistórico de intencionalidades humanas. Hoy, algunas voces pretenden redescubrilo como un proceso de visiones transpersonales .

A finales de la década anterior la Galería Kurimanzutto tomó una decisión de alto riesgo: respaldar la visualidad experimental y a las propuestas relacionales. Desde entonces, el desempeño ha sido congruente: reivindicó el individualismo auto referencial, la simulación como reconstrucción ideo artística pero, sobre todo, validó la impureza, la contaminación y la ambigüedad como puntos cardinales de la post estética global.

Gabriel Orozco (Veracruz, 1962,) un artista que itinera entre New York, París y México DF, es otra de las apuestas y lealtades que refrenda esta galería. Sin una etiqueta de título posible la obra más reciente de este otrol visualista mexicano se afinca en la autonomía y autenticidad de lo natural en la naturaleza, una postura excéntricamente simbolista y, de metáforas ambiguas; pero, también vulnerable.

Apología de las cosas encontradas

El gran problema desde la proclamación del fin del arte es que el visualismo conceptualista ha derivado en una racionalidad encapsulada, en un concurrido lugar común, donde se amalgama la diversidad de materiales -- junto a los hallazgos, los desechos y la basura-- con una apología a la percepción estética deconstructiva. De paso, los resultados artísticos resultan cada vez menos coleccionables.

El "hiper naturalismo" de Orozco responde a un plan intencional sobre el comportamiento aleatorio de la naturaleza; por ello valida la forma como elemento racional pero, queda limitada en el uso del color porque la naturaleza no ofrece tales congruencias psicológicas.

En tal sentido la construcción visual en este artista se acerca cada vez más a las dicotomías y busca el suceso y la referencia apegados a los límites de ciertos “ordenamientos” como lo son la idea de estructura, el lenguaje, la fe y, el concepto de lo urbano, confrontados con una interpretación sobre desorden que él asocia a lo orgánico, lo fenoménico y, lo salvaje .

En esos espacios de fricción entre lo artificial y lo natural, es donde se valida con mayor autenticidad la legitimidad de la propuesta estética de este conceptualista mexicano.

El arte y lo ordinario

El enfoque representacional de Orozco no puede eludir la abstracción ornamental, casi kitsch. Su ensayo visual se estructura a partir de hallazgos con contornos fluidos, redondeados, sinuosos, ondulatorios, sin regularidad geométrica; se trata de formas naturales placenteras, sin líneas inquietantes. Hay un rastro de totemismo en su versión sobre la armonía natural, junto a metáforas sobre la violencia, la migración y la ecología, matizadas con una buena dosis de ironía descarnada.

En su conceptualismo actual el artista mexicano acota la experiencia creativa y cuestiona la obra de arte como representación humana perfecta. Sin embargo, no renuncia a la mística ni al histrionismo performativo en lo artístico para transgredir; no puede renunciar a la teatralidad esteticista. Y, eso también, es un antiguo lugar común.

Futuro anticipado

En la historia del arte el discurso individualista suele ser más subjetivo o tendiente a percepciones menos universales: este ha sido el caso del manierismo, el impresionismo, el surrealismo y, las ideas de Eduardo Paolozzi sobre la metamorfosis de las cosas ordinarias. A finales de la década de los 50s el artista escocés ya pautaba el futuro:

"Supongo que estoy interesado en investigar la capacidad que el artista tiene para lograr una metamorfosis de cosas totalmente ordinarias en algo maravilloso y extraordinario, y que no sea ni absurdo ni aberrante [...] Busco subrayar todo lo que de maravilloso o ambiguo hay en los objetos más ordinarios; objetos que a menudo nadie se detiene a observar. Además, intento someter esos objetos, que son los materiales básicos de mis esculturas, a más de una metamorfósis.

Por lo general, mientras trabajo estoy consciente de conseguir dos o tres cambios con mis materiales pero, en ocasiones, descubro entonces que inconscientemente he logrado otras muchas metamorfosis". (Roditi, E. Arts, 1959).

Durante la primera mitad del pasado siglo la subjetividad en el arte fue rechazada firmemente, pero luego, fue ganando espacio hasta transformarse en el eje relacional de esta otra contemporaneidad.

Víctor Águila, Víctor Águila

Víctor Águila Puerto - "Me gustan ciertas horas como las tres menos cuarto, porque el reloj parace que tiene una actitud fraterna, acogedora, como si fuera a ...

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