La furosemida o lasix es un medicamento de acción diurética que se utiliza para reducir la inflamación y la retención de líquido. Esta circunstancia se produce debido a distintas afecciones, como problemas con el corazón o con el hígado. Al disminuir la cantidad de líquido ayuda a que, a su vez, también disminuya la tensión arterial, por lo que la furosemida es un medicamento indicado para tratar la hipertensión.

Efectos secundarios de la furosemida

Los síntomas más comunes que puede ocasionar la toma de furosemida son:

  • Debilidad.
  • Mareos.
  • Confusión.
  • Calambres musculares.
  • Sed.
  • Dolor estomacal.
  • Visión borrosa.
  • Vómitos.
  • Cefalea.
  • Estreñimiento.
  • Agitación.
Aunque no sea tan frecuente, en algunos casos pueden presentarse otros síntomas que pueden entrañar una mayor gravedad para la salud. En este caso se debe poner de inmediato en conocimiento del médico:

  • Fiebre.
  • Hemorragias o moretones inusuales.
  • Dolor de garganta.
  • Pitido en los oídos.
  • Pérdida de audición.
  • Sarpullido severo.
  • Dificultades al respirar o al tragar.
  • Pérdida de peso repentina.
La furosemida interacciona con otros medicamentos. Entre ellos están los antibióticos aminoglucósidos, antiinflamatorios no esteroideos, betabloqueantes, corticoides, bloqueantes neuromusculares, digitálicos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, fenitoína, ranitidina, sales de litio y teofilina. En cualquier caso hay que informar al facultativo al respecto de la medicación que se esté tomando.

La furosemida es un fármaco capaz de alterar los resultados de los análisis de sangre y orina, razón por la que hay que avisar que se está tomando este medicamento si se va a efectuar dichos análisis.

Posología de la furosemida

La dosis correcta para cada paciente irá en función de la afección y gravedad de la misma. Por ejemplo, para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca aguda, la dosis será de 50 mg. a 100 mg. cada hora hasta un máximo de 1,5 g. a 2 g. diarios. Para el tratamiento del síndrome nefrótico las dosis administradas serán de 250 mg. al día. En el caso de un edema pulmonar agudo se administrará una dosis inicial de furosemida de 40 mg. que se inyectará vía intravenosa, y que podrá aumentarse, si es necesario, hasta los 80 mg.

A modo orientativo, las dosis habituales, en adultos y adolescentes, se sitúan en torno a los 20 mg. a 80 mg. iniciales, seguidos de dosis de mantenimiento de 20 mg. a 40 mg. Por lo que se refiere a los niños la dosis (oral) será de 2 mg. por kg. al día hasta un máximo de 40 mg. diarios.

Los comprimidos de furosemida deben tomarse, de preferencia, enteros y durante las comidas. Si la toma es de una única dosis, mejor tomarlo con el desayuno. En caso de tomar más dosis se recomienda que la última dosis no se tome más allá de las 18:00 horas.

La furosemida y el embarazo y la lactancia

La furosemida puede provocar daños en el feto, por lo que no se recomienda su uso durante el embarazo. Aunque no existen estudios bien controlados en mujeres embarazadas, si que ha habido experimentación en animales, como ratas y conejos. En dosis elevadas se produjeron abortos y muertes maternas inexplicables. En consecuencia, solo si los beneficios superan ampliamente los posibles riesgos para el feto, se optaría por este medicamento. En todo caso debe ser el médico quien evalúe dichos beneficios.

Por lo que respecta a la lactancia, se ha observado que la furosemida puede pasar a la leche materna, con el consiguiente riesgo de que se produzcan daños para el bebé. En este caso convendría dejar de amamantar o bien dejar de tomar este medicamento.

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