De acuerdo con el paradigma sistémico-constructivista, las funciones del psicólogo escolar son de carácter asistencial por un lado –atención a la diversidad y al caso particular–, y de carácter preventivo, institucional y global por el otro: innovación educativa, mejora de la enseñanza, actuaciones en el ámbito comunitario.

Se espera de él una capacitación técnica en el empleo de los instrumentos psicopedagógicos, siendo el objetivo el de responder a los de la institución escolar en su conjunto. También se exige de él analizar la dinámica institucional situándose en el contexto, características de los procesos de enseñanza y en las relaciones propias de la dinámica y funcionamiento del contexto escolar específico.

Significatividad y coordinación psicólogo-maestro

Al psicólogo se le considera un instigador de cambios en los sistemas tanto de la familia como de la escuela, y muchas veces del niño, teniendo como meta la significatividad y ensamblaje de aprendizajes presentes, futuros y pasados, escolares y extraescolares, antes de dar prescripciones.

Sensibilización, evaluación recíproca y autoevaluación

El psicólogo escolar deberá también sensibilizar a padres y maestros respecto de la necesidad de poner el acento en las actitudes positivas de los niños para promover estrategias y hábitos de estudio.

El maestro y el psicólogo educacional deben evaluarse recíprocamente, coordinarse y autoevaluarse.

El psicodiagnóstico

Las fases o elementos del psicodiagnóstico sistémico-constructivista, son: demanda por parte del maestro, o, excepcionalmente, de los padres; entrevista con el maestro y con los padres; revisión de los trabajos de clase, exploración individual, devolución, orientaciones o prescripciones, y seguimiento del niño y del maestro contextualizadamente.

La intervención contextualizada

La intervención incluye la observación contextualizada como metodología, la observación participante, la observación del niño fuera del aula, en el recreo, etc.; se tienen en cuenta: el contexto de la observación, la revisión y valoración general de la tarea.

Se toman en cuenta: nivel de desarrollo del niño; resultado de la tarea en comparación con el del resto de la clase; relación alumno-maestro; la relación con el grupo; la interacción con el propio observador; comentarios de y con el maestro; y, finalmente, valoración global de la observación, conclusiones, y orientaciones al maestro, acuerdos mutuos con el maestro, el niño y los padres.

Pruebas y test: los aspectos cualitativos

Las pruebas estandarizadas que emplea el psicólogo son siempre susceptibles de ser ajustadas a lo previamente observado. No solo interesan los resultados de estos test sino también los aspectos cualitativos referidos a la actitud y estrategias de ejecución.

Paradigma conductual

Muy en contra de lo que sucede en el paradigma sistémico-constructivista, desde el paradigma conductual el psicodiagnóstico se hace sin que exista demanda alguna, como rutina planificada a priori sin atender a las necesidades o problemas concretos del niño o del aula.

La batería de test no suele guardar relación con la modalidad de la actividad desarrollada en el aula o con la posible problemática emocional o de inadaptación específica de cada niño.

El psicólogo de orientación conductual no suele presenciar la actividad desarrollada en el aula ni tomar nota de la relación alumno/s-maestro/s. El maestro tampoco es objeto de observación, evaluación y seguimiento.

Evaluación y diagnóstico: el factor cuantitativo

El psicólogo conductual tampoco evalúa los contenidos del currículum ni elabora programas de actuación coordinadamente con el maestro.

Las medidas que suele tomar son de tipo cuantitativo: más horas dedicadas a una u otra materia y más tarea para la casa. Es, además, solo tras la publicación de informes que se produce una momentánea interacción entre todos los implicados, incluidos los niños, y los padres.

Ausencia de coordinación psicólogo-maestro

Cuando es el maestro quien deriva el niño al psicólogo educacional, no se piensa en términos de colaboración entre maestro y psicólogo: se entiende más bien que ninguno de los dos "invadirá" el terreno del otro. Se da por hecho que el maestro ha hecho y hará lo que mejor le parezca.