Si bien la fruta es un alimento a tener en cuenta en cualquier dieta, ya que todas aportan beneficios para la salud, conviene saber que no existen alimentos que en sí mismos adelgacen, así como tampoco todas las frutas están indicadas para bajar peso. Muchas frutas, debido a sus propiedades diuréticas y laxantes así como al bajo aporte de calorías, contribuyen a mantener un peso óptimo. Otro aspecto destacable es la sensación de saciedad que, gracias a su alto contenido en fibras, provocan en el organismo.

Propiedades de las frutas

Las frutas forman parte de un grupo alimentario con unas características nutritivas muy concretas. Destaca su alto contenido en agua y fibra, y son una fuente inestimable de vitaminas; sobre todo vitamina C, ácido fólico, betacaroteno y, en menor medida, algunas vitaminas del grupo B. Su aporte en minerales también es digno de mención, fundamentalmente fósforo, potasio, magnesio, sodio, calcio y hierro. Su alto poder antioxidante hacen la fruta un complemento esencial en toda dieta preventiva. Su valor energético está asociado a los hidratos de carbono, como la fructosa o la glucosa. Las excepciones son el coco o el aguacate, más ricos en grasas. En definitiva, la combinación de los nutrientes de la fruta depura el organismo, mejora la actividad física y mental y previene las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión o el cáncer, entre otras.

Características preventivas de algunas frutas

Todas las frutas aportan beneficios para la salud, pero cada una de ellas tiene sus propias características. Por mencionar algunas:

  • Manzana: ayuda a combatir el colesterol, la anemia, la artritis y la diabetes.
  • Fresa: la fresa es diurética, antirreumática, astringente, antiinflamatoria y previene enfermedades como la gota, la artritis y previene el exceso de ácido úrico y regula el nivel de colesterol.
  • Papaya: es un buen antioxidante y previene varios tipos de cáncer, como el de colon, de vejiga o de pecho.
  • Naranja: la naranja, al igual que otros cítricos como el limón, la mandarina o la piña, son excelentes antioxidantes que ayudan al sistema inmunológico, limpian el hígado y previenen contra enfermedades degenerativas, cataratas, hipertensión o sordera.
  • Uva: la uva destaca por sus propiedades desintoxicantes, además de ayudar al buen funcionamiento de las arterias y el riego sanguíneo.
  • Kiwi: el kiwi destaca por su alto contenido en vitamina C, siendo un buen antioxidante y previniendo enfermedades como la hipertensión, el cáncer o las alergias.
  • Pera: la pera es diurética y ayuda a prevenir enfermedades como la hipertensión, los cálculos renales, la cistitis o las inflamaciones de la próstata.
  • Maracuyá: los ácidos del maracuyá son beneficiosos para el corazón. Muy indicada para regular el colesterol y el buen estado de los nervios. También tiene propiedades analgésicas, lo que la convierte en una fruta muy adecuada para dolores de cabeza, de estómago o dolores musculares.

Sobrepeso y retención de líquidos

Es una costumbre muy extendida restringir la cena al consumo exclusivo de fruta, creyendo que así se conseguirá perder peso, algo que en muchas ocasiones no se logra o no se obtienen los resultados esperados. Esto sucede porque, en algunas ocasiones, esos kilos de más no se corresponden con un exceso de grasa, sino a una falta de ejercicio y de tono muscular. Sin embargo, cuando el problema es la retención de líquidos, esta puede ser una dieta efectiva. Cuando el sobrepeso no está relacionado con la retención de líquidos, hay varias frutas indicadas para el control de peso. Una de ellas es el melón, rica en carbohidratos, potasio, magnesio, calcio y vitaminas A, C, B3 (ácido fólico) y B9 (niacina). El melón controla la grasa, el colesterol, las toxinas y contribuye a mantener una piel saludable. Otra fruta a tener en cuenta es la piña, un excelente diurético muy rica en fibra y de escaso poder calórico.

Consejos sobre el consumo de frutas

Las frutas deben consumirse frescas, maduras, masticarlas bien y, preferiblemente, no mezcladas con otros alimentos. Es preferible consumirlas antes o después de las comidas y, aunque ya sea una costumbre instaurada, tomarla como postre no es la mejor opción. No se recomienda abusar de las frutas ácidas. Los cítricos conviene tomarlos por la mañana o, como mucho, antes de la comida principal. En general, es mejor consumir frutas con el estómago vacío.

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