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Por fragmentos de cartas citadas por Strachey en su comentario al Proyecto, se sabe que la redacción del texto se produjo con ciertos altibajos, hasta que dejó de aparecer en la correspondencia, siendo esto en la carta 39 de 1896. El "Proyecto de Psicología", dado el modelo que utiliza Freud, podría ser tomado en nuestros días por un modelo estructural. ¿Pero es esto cierto? ¿Y si lo es, en qué medida?
φ|ψ|ω
Según Milner el estructuralismo, en su intento por acercarse a la ciencia, encuentra una forma de estudiar los objetos humanos en el uso del modelo Saussureano, logrando de esta forma una especie de literalización que logra realizar una disolución de la cualidad sin que sea tomada como una cantidad, siendo que esta última es la que caracteriza a las “ciencias de la naturaleza”.
Si retenemos de lo anterior la segunda modificación que introduciría el estructuralismo respecto de su incursión a las ciencias humanas, podemos percatarnos que esa no disolución de la cualidad se puede pensar como una forma de vínculo entre las estructuras de un sistema. El aparato psíquico es un sistema formado por las estructuras φ|ψ|ω, diferenciadas y separadas por las barreras-contacto, aquí representadas por las líneas verticales, pero ligadas por un vínculo que será Q y su variante Qn, cuyas producciones son W, V y con M que se reintegran al sistema. La importancia es que esta elaboración resulta ser inédita en su tiempo, ya que se aparta de todas las explicaciones fenomenológicas –descriptivas- y logra unirlas mediante el uso de Q y Qn, una cantidad que no tiene cualidad, ya que esta solo aparece como el producto de sus efectos, que adquiere en relación con las estructuras que hacen sistema.
Es el establecimiento de estas relaciones, de este modelo, lo que permitirá a Freud verter sus observaciones y ponerlas a prueba. Y, de paso, podemos observar lo que hace al psicoanálisis diferente de la psicología, es decir, que los procesos psíquicos -entre ellos los procesos cognitivos- no son tomados por sí mismos, sino que son tomados por la función –o posición- que desempeñan dentro de la estructura, escapando al encuadre dado por la estadística
El inconsciente y el estructuralismo
La existencia del inconsciente no puede ser puesta en duda. No es una idea, ni un concepto en sí mismo. Es un hecho que, hasta nuevo aviso y sin haberlo tenido hasta Freud, se manifiesta en los seres hablantes. Es por eso que, al estar estructurado como un lenguaje, no puede ser traducido si no es mediante otro que le sirva de referencia. Tuvo que esperar para ser discernido, aun cuando siempre había existido. En este sentido se puede entender el que Alexander Koyré en sus “Estudios Galileanos” diga que el desarrollo de las matemáticas estaba ya preparado para descifrar la ley general de la caída de los cuerpos desde el siglo XII, mientras que el impedimento real era batirse en contra de un estatuto ontológico del movimiento, la materia, sobre el lugar que ocupa la Tierra en el universo y, en consecuencia, también el del ser humano. Este ejemplo puede ilustrar en la medida en que puede hacer comprender que, primero, tendrá que haber algo; luego ese algo podrá ser reconocido por su insistencia y; para finalizar, para poder ir más allá de lo fenomenológico y poder formalizar lo que sería su estructura, una ruptura y una ligazón tienen que darse, es decir, un cambio en el discurso.
Si lo que en Koyré define como “solución filosófica del estatuto de los cuerpos en movimiento” es cambiado por “discernimiento de una estructura simbólica que actúa sobre lo real”, tenemos ni más ni menos que la definición dada por Lacan de lo que es la matemática. Freud da ese primer paso en la formalización de los procesos inconscientes.
