
- Francisco Franco Bahamonde - Francisco Franco Bahamonde
El 4 de diciembre de 1892, a las 0:30 de la noche, nace el segundo hijo del matrimonio de Nicolás Franco y Salgado-Araújo y Pilar Bahamonde y Pardo de Andrade, de nombre Francisco. En ese momento se habían consumido en su familia seis generaciones en la intendencia de la Flota, a la que Francisco, como sus hermanos Nicolás y Ramón, parecía destinado.
Pero el desastre de 1898 llevó a la drástica reducción del presupuesto militar y al cierre de la Escuela de Administración Naval. Francisco, contra la opinión de su padre, ingresa en la Academia de Infantería de Toledo. Ese año también entró Juan Yagüe. Por su delgadez y su baja estatura (1,64 metros), más su voz atiplada, se gana el apodo de “Franquito” entre sus compañeros. El 13 de julio de 1910 entra en el cuerpo de oficiales del Ejército como Alférez, al aprobar en el número 251 de 312.
Llega a África
Con sus inseparables amigos Francisco Franco Salgado-Araújo, primo suyo, y Camilo Alonso Vega, intenta realizar su carrera militar en combate, en África. No lo logra y en agosto de 1910 y durante 17 meses lleva una vida monótona en el Regimiento de Zamora número 8, en su ciudad nata, que nada le va a su carácter. Un alzamiento en el Rif a cargo de Muhammad al-Mizzian le otorga a los tres jóvenes militares la oportunidad que buscaban: van a África a probarse como militares.
Entró en fuego el 19 de marzo de 1912. Pronto llamó la atención de Dámaso Berenguer por su valor y su habilidad en el avance hacia Haddu-Allal-U-Kaddur. En junio obtiene el ascenso de segundo a primer teniente, el único de su carrera que se ganará por turno de antigüedad.
En octubre del año siguiente, merced a una maniobra envolvente que obliga a huir al enemigo se gana la Cruz al Mérito Militar. En el combate de Beni Salem, el 1 de febrero de 1914, su valor le hace ganar el ascenso a capitán. Al año siguiente, ya con las tres estrellas, se le encarga la organización de la tercera compañía de regulares del tercer Tabor.
Heridas de guerra
Durante la noche del 28 al 29 de junio de 1916, el segundo Tabor, donde se había incorporado su compañía, lanza un ataque para apoderarse de El Biutz. Su compañía era la segunda en lanzarse al fuego. Franco comprobó que se cernía una maniobra envolvente.
Tomó el fusil de un soldado herido y llevó a sus hombres con intención de quebrar la línea enemiga, lo que consiguió. Pero recibió disparos en el vientre, y se desplomó.
Pese a que los médicos no confiaban en su recuperación, finalmente ésta llegó. Se propuso a las Juntas Militares que se le ascendiese a comandante y se le otorgase la Laureada de San Fernando, pero éstas eran poco proclives a “los africanos”, y le negaron ambas. Él acudió al recurso al Rey, Alfonso XIII, quien accedió a convertirle en comandante, el más joven de España, con 25 años, el 28 de febrero de 1917.
Oviedo: noviazgo y revolución
El 4 de marzo de ese año se le destina al Regimiento del Príncipe en Oviedo. Allí conoce a Carmen Polo y Martínez Valdés, que contra la opinión de su familia, se convertirá primero en su novia y más tarde en su mujer. Allí vivirá su primera experiencia revolucionaria.
Melquíades Álvarez, un reformista que sería asesinado en Madrid en 1936, dirige el comité de la huelga general de 1917, que tuvo especial incidencia en Asturias. El comandante Franco dirigió una columna de 150 soldados y guardias civiles en una operación rutinaria antes de regresar a Oviedo el 29 de agosto, es decir, antes de que se produjesen los actos de represión.
Tercio de Voluntarios, la Legión
En el otoño de 1918, durante un curso de perfeccionamiento de tiro, Francisco Franco conoce a José Millán Astray. Éste le expresó su plan de crear unidades de voluntarios, incluso extranjeros, que se convertiría más tarde en el Tercio de Voluntarios, popularmente conocido por la Legión. Se creó el 31 de agosto de 1920, y Franco se convirtió en jefe de la primera bandera.
Volvía a África, donde destacaría una vez más. Participa en la defensa de Melilla tras el desastre de Annual. Más tarde seguirán varias operaciones en Nador, Tahuima, Sebt, Gurugú... Pero la disconformidad de Millán Astray con la política del general Miguel Primo de Rivera en África le lleva a la destitución. Franco, por lealtad a él, también se va y vuelve temporalmente a Oviedo para pedir la mano de Carmen Polo. Alfonso XIII, que le había nombrado gentilhombre de cámara sin más méritos que los ganados en África, haría de padrino de boda.
