La noticia sorprendió a más de uno: un Papa de Sudamérica llegó por primera vez a la silla papal, al Obispado de Roma, a ser el vicario de Dios y jefe de los millones de católicos del mundo.

Jorge Bergoglio, hijo de inmigrantes italianos y nacido en Buenos Aires, era el arzobispo de la capital argentina hasta ayer. Pocos lo podían creer, pero un papa de la lejana Argentina era elegido por los demás cardenales como Papa.

La nueva etapa del Papa Francisco

Ya como arzobispo de Buenos Aires tenía actitudes que sorprendieron. Viajaba en el subterráneo (el metro), en tren o en autobus por la ciudad. En avión, prefería la clase turista aunque le pagaran primera clase y sobre todo se mezclaba entre la gente y se involucraba en sus problemas, para aliviar y solucionar, desde su misión pastoral.

Ahora como Papa quiso dar varios ejemplos de que algunas cosas cambiarían y en su primer día como Papa lo demostró:

  • Se dirigió a la iglesia romana de Santa María Maggiore para rezar y no fue con el auto papal oficial, sino que prefirió un automóvil común.
  • Fue a pagar personalmente el hotel en el que se hospedaba.
  • No quiso usar los zapatos rojos como indica la tradición.
  • Pidió un anillo de bronce o cobre, no de oro.
  • Viajó junto a los demás cardenales en el autobus cuando disponía de un auto para él.
  • No quiso saludar a sus colegas cardenales desde el trono sino que lo hizo de pie, en un plano de igualdad.
  • En la homilía de la misa de hoy frente a los cardenales que lo eligieron, habló de una Iglesia comprometida, de seguir la Cruz de Cristo y de proclamar a Jesús, para que la Iglesia no se convirtiera en una "ONG piadosa".
Parecen nuevos aires que llegan a la Iglesia, cambios que se esperan por los muchos problemas económicos, financieros y con las filatraciones que empañaron los últimos meses del papado de Benedicto XVI, el renunciante Papa anterior.

Desmienten vinculaciones de Bergoglio con gobiernos militares

Pero como pasa en estos casos - a Benedicto XVI se le adjudicaron conexiones nazis apenas fue elegido -, a poco tiempo de su designación, se ensañaron con Francisco. Se le achacaron inmediatamente acciones reprobables que por acción u omisión habría tenido durante el gobierno militar de la Argentina entre los años 1976 y 1983.

Sin embargo, esas afirmaciones sin sustento ni prueba alguna, fueron desmentidas por el propio premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, quien no solamente se refirió a lo infundado de tales aseveraciones, sino que por el contrario, confirmó que Bergoglio ayudó como pudo a las víctimas de aquel gobierno e intercedió para que no fueran encarceladas varias de las víctimas de aquel momento.

Un mensaje y un estilo permanente de Bergoglio

Podría pensarse que el Papa Francisco estuviera sobreactuando en este momento en el que todos tienen su mirada puesta en él, pero muchos de sus feligreses porteños (gentilicio de los habitantes de Buenos Aires) saben que siempre obró igual.

De los variados problemas que tuvo que afrontar como arzobispo de Buenos Aires, siempre respondió de la misma manera: con la defensa de sus principios y convicciones, incluso hasta el grado de enemistarse con el poder de turno.

En este sentido, siempre apoyó a los familiares y a las víctimas de algunos desastres que padecieron los habitantes de Buenos Aires, como los casi 200 muertos y miles de heridos por el incendio de la Disco Cro Magnon en 2004 o el reciente accidente ferroviario ocurrido en una de las terminales de Buenos Aires, en febrero de 2012 y que causó más de 50 muertos y cientos de heridos.

Sus denuncias contra el aborto, el matrimonio de personas del mismo sexo, la pobreza, la corrupción y sobre otros problemas de distinta índole que aquejan a muchos, le granjearon enemigos. Siempre mantuvo su postura alejada de la mundanidad de quienes en la Argentina lo consideraban y consideran más un rival de la política que el hombre espiritual de paz que es y que ejerce a pleno su ministerio. Con su Papado lo podrá mostrar al mundo.