La pierna es el segmento del miembro inferior que va desde la rodilla hasta el tobillo. Se compone de dos huesos: la tibia en el lado interno, y el peroné, en el externo. Se considera que un 10% del total de las fracturas son de la perna, y el 80% de ellas afectan a ambos huesos, sobre todo en el tercio medio. En realidad, se dice que es mejor que se fracture tibia y peroné en vez de tibia sola, porque la consolidación de la fractura se realiza a través de la sangre, y como el peroné tiene más músculos alrededor que la tibia, se irriga mejor consolidando en menos tiempo y evitando la seudoartrosis.

Tipos de fractura de pierna

Teniendo en cuenta el trazo de fractura sobre la tibia y la cantidad de segmentos, los diferentes tipos son:

  • Transversales: se generan por un golpe directo en la pierna, asientan en el tercio medio y suelen acompañarse de fractura de peroné en el mismo nivel.
  • Oblicuas: también se producen por traumatismo directo, pero en general asientan en la unión del tercio medio con el inferior. Suelen ser expuestas, que es cuando el hueso perfora la piel y puede verse en el exterior.
  • Espiroideas: se producen por mecanismo indirecto, dejando el pie apoyado y torciendo velozmente la pierna. La tibia se fractura en el tercio medio con el inferior, y se asocia con fractura de peroné en el tercio superior.
  • Conminuta: tiene muchos fragmentos pequeños. Se produce cuando la pierna recibe un fuerte impacto estando apoyado el pie, como por ejemplo cuando una rueda pasa por la pierna de una persona caída. Son muy inestables y suelen presentar retardo de la consolidación.
Otra forma de clasificarlas es en grados, siendo grado 0 la fractura de trazo simple y sin lesión de partes blandas y el grado 3 una fractura que involucra músculos y tiene muchos fragmentos.

Tratamiento médico y quirúrgico de las fracturas de tibia

Siempre se apunta a inmovilizar los fragmentos, sea con yeso solo o mediante cirugía. Se tiene que tener presente que este tipo de fracturas es delicada, porque es una zona del cuerpo que recibe constantes cargas (no solo el peso del cuerpo, sino la solicitud de variados músculos). Se busca que los fragmentos encajen lo mejor posible para prevenir inestabilidades o desviaciones biomecánicas que luego sean difíciles de corregir.

En el caso de fracturas expuestas la administración de antibióticos es una práctica de rutina.

Tiempos de recuperación en fracturas de pierna

La completa recuperación se produce de 3 a 5 meses. En estos plazos, y siempre y cuando se haga rehabilitación kinésica acorde, se logra la consolidación radiográfica de la fractura y la desaparición del dolor al exigir esa pierna. Es común en este tipo de fracturas la aparición de retardo de la consolidación. Al momento del pronóstico, es importante tener en cuenta el tipo de fractura, y la edad y estado del paciente.

El desenlace de esta lesión dependerá del tipo de fractura y del compromiso del paciente hacia el tratamiento elegido. Siempre es importante la rehabilitación precoz con kinesiología para evitar rigideces, gonalgias o talalgias y gestos motores inadecuados.